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martes, 23 de diciembre de 2014

¿Qué es la Navidad?

Feliz Navidad

La Iglesia en su misión de ir por el mundo llevando la Buena Nueva ha querido dedicar un tiempo a profundizar, contemplar y asimilar el Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios; a este tiempo lo conocemos como Navidad. Cerca de la antigua fiesta judía de las luces y buscando dar un sentido cristiano a las celebraciones paganas del solsticio de invierno, la Iglesia aprovechó el momento para celebrar la Navidad.
En este tiempo los cristianos por medio del Adviento se preparan para recibir a Cristo,”luz del mundo” (Jn 8, 12) en sus almas, rectificando sus vidas y renovando el compromiso de seguirlo. Durante el Tiempo de Navidad al igual que en el Triduo Pascual de la semana Santa celebramos la redención del hombre gracias a la presencia y entrega de Dios; pero a diferencia del Triduo Pascual en el que recordamos la pasión y muerte del Salvador, en la Navidad recordamos que Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros.
Así como el sol despeja las tinieblas durante el alba, la presencia de Cristo irrumpe en las tinieblas del pecado, el mundo, el demonio y de la carne para mostrarnos el camino a seguir. Con su luz nos muestra la verdad de nuestra existencia. Cristo mismo es la vida que renueva la naturaleza caída del hombre y de la naturaleza. La Navidad celebra esa presencia renovadora de Cristo que viene a salvar al mundo.
La Iglesia en su papel de madre y maestra por medio de una serie de fiestas busca concientizar al hombre de este hecho tan importante para la salvación de sus hijos. Por ello, es necesario que todos los feligreses vivamos con recto sentido la riqueza de la vivencia real y profunda de la Navidad.
Por último, es necesario recordar que durante la Navidad celebramos en tres días consecutivos, 26, 27 y 28 de diciembre, tres fiestas que nos hacen presente la entrega total al Señor:

San Esteban, mártir que representa a aquellos que murieron por Cristo voluntariamente.

San Juan Evangelista, que representa aquellos que estuvieron dispuestos a morir por Cristo pero no los mataron. San Juan fue el único Apóstol que se arriesgó a estar con La Virgen al pie de la cruz.

Los Santos Inocentes que representan a aquellos que murieron por Cristo sin saberlo.

Existe una profunda semejanza de las fiestas de finales de diciembre y comienzos de enero con las de marzo, sin duda porque ambos meses, enero y marzo, han sido considerados por diversas culturas como inicio del año. Enero era el mes dedicado a Jano. San Paciano, obispo de Barcelona en el siglo IV, ya hablaba de mascaradas paganas que tenían lugar por estas fechas, diciembre y enero. Muchos Santos Padres condenaron estas fiestas paganas. Las Saturnalias o fiestas en honor a Saturno se celebraban entre los días 17 y 23 de diciembre. Las muy posteriores fiestas de los obispillos, el Bisbetó de Monserrat,la fiesta del Rollo, el obispo de los locos o el abat de los locos de los días 6 y 28 de diciembre, según los casos, que subsistieron en los pueblos españoles como residuos de aquellas Saturnalias, se celebraban también en las iglesias.
Hay referencias históricas de que en la Edad Media había grandes libertades en los templos. Por tanto, es muy probable que los Papas eligieran el 25 de Diciembre para conmemorar el nacimiento de Jesús con el fin de que los fieles cristianos se apartaran de las celebraciones paganas del solsticio de invierno.
La Navidad venía así a ocupar el lugar que todavía llenaban esas fiestas saturnales y otras propias del invierno en Roma. Reinando Constantino el Grande, la iglesia propuso que el 25 de diciembre se celebrara el nacimiento del Salvador por su coincidencia con la celebración romana del Sol Invictus.
En todo caso, en el año 345 d.c. el día 25 era fiesta de Navidad en Occidente.En Oriente, sin embargo, la celebran el 6 de enero, pero la influencia de San Juan Crisóstomo, padre de la Iglesia de Oriente y patriarca de de Alejandría, y de San Gregorio Nacianzeno, el teólogo, amigo de San Basilio, consiguió que adoptaran el 25 de diciembre.

De San Nicolás a Papá Noel
20091206-SAN%20NICOLAS%20DE%20BARISan Nicolás fue obispo de Mira, Licia en el siglo IV.
Probablemente asistió al Concilio de Nicea en el año
325 d.c. Sin embargo, sus reliquias parece que fueron trasladadas en 1087 a Bari, donde se conservan en un sarcófago del que emana un bálsamo al que se atribuyen efectos milagrosos. Universalmente reconocido como taumaturgo, se le aplican numerosas leyendas relacionadas con resurrección de niños y dotación de vírgenes. Una de ellas cuenta que una noche ,cuando trataba de transportar tres bolsas de oro hasta las tres hijas de un mercader arruinado, una de las bolsas cayó dentro de los calcetines que colgaban de la chimenea para secarse y que por eso desde entonces se cuelgan los calcetines en espera de regalos. El mercader, vecino suyo, había decidido prostituir a sus tres hijas porque no tenía dinero para la dote. La historia cuenta que el santo arrojó las limosnas discretamente por una ventana para librar de la deshonra a las tres doncellas.
Otra leyenda asegura que San Nicolás devolvió la vida a tres niños que habían sido descuartizados y puestos en salmuera por un terrible secuestrador caníbal .Su fiesta se celebra el 6 de diciembre y es el patrón de Rusia y de Lorena, y muy popular en la citada Rusia, Grecia, Italia, el Norte de Europa, Alemania e Inglaterra, donde ha sido asimilado a su Papá Noel, ese personaje legendario de barba blanca, vestido de rojo y con capucha, y a Santa Claus, denominación anglosajona de San Nicolás, y con funciones de protector y patron de niños. San Nicolás viaja por estas fechas a Holanda desde España en un velero y acompañado por Pedro el negro, una especie de Betama que decide qué niños merecen regalos y quiénes no.
En Estados Unidos, el sinter Klaas importado se convirtió en Santa Claus. En el Mediterranéo, San Nicolás sustituyó en las fiestas y creencias populares a Poseidón, rey de los mares y dios de los terremotos de la mitología clásica. Se le representa con orgamentos episcopales y sus atributos son tres bolsas de oro con las que libró de la prostitución a las tres doncellas, los tres niños resucitados y un ancla, como protector de los hombres de mar, pues estando en Palestina dicen que calmó una enorme tempestad.

El Belén
Nativity-Celebration
El belén o nacimiento es la representación del nacimiento de Jesús en Belén por medio de figuras.
Es uno de los escenarios más tempranos y habituales del arte cristiano, pues aparece ya en el siglo IV en la catacumba de San Sebastián de Roma. Hasta la Baja Edad Media persistió la variante de origen bizantino de la virgen acostada, acompañada por dos comadronas.Después,a partir del siglo XIV,la virgen está de rodillas y sin comadronas,pues se impone la idea del parto sin dolor.
La tradición popular del belén,pesebre o nacimiento es mucho más reciente. Parece que fue San Francisco de Asís quien realizó la primera representación en Greccio. Después, Santa Clara la difundió por los conventos franciscanos de Italia y posteriormente la propia difusión de la orden contribuyó a la extensión del pesebre representado por seres vivos o figuras.
Durante la Edad Media y el Renacimiento era costumbre representar escenas de Navidad en las iglesias. De ambas tradiciones arranca la de los belenes actuales con sus figuras de madera, yeso, plomo, barro o cartón.
Alcanzó su apogeo en el reino de Nápoles en el siglo XVIII y de allí pasó a España, de donde fue llevado a América Latina. Persiste en tambien en el sur de Italia, gran parte de Alemanía, Provenza y el Tirol.
Es costumbre mediterránea. En algunas regiones de Italia los niños construían una especie de belenes de madera, a los que llamaban la cabañita, con el Niño Jesús en su interior.
Tal vez recogía las dos tradiciones: la del árbol, o la del verdadero belén, la llegada de hierbas, musgo, o ciprés parece encontrar origenes gentilicios más que cristianos. El musgo, por ejemplo, cuenta con un hada protectora, la mujercita del musgo, según los alemanes.
Por su parte, la idea de belén como cueva o caverna donde nació Cristo encuentra similitudes en otras religiones donde los dioses nacen en cuevas o en las hendiduras de la Tierra. Quiza ningún pueblo del mundo ha llegado a crear, en relación a la navidad, una cosa tan graciosa, tan popular, como los belenes.

El Árbol de Navidad
Arbol_Navidad_02El árbol de Navidad se inserta en el ancestral culto a los arboles.El árbol representaba un poder y ese poder se debe al árbol en cuanto tal y a sus implicaciones cosmológicas, como escribe Mircea. Los bosques sagrados servían de templo a los germanos, Para los galos la encina era un arból sagrado sobre el que los Druidas, sacerdotes celtas guardianes de las tradiciones, recogían el muérgano. La recolección sagrada del muérgano era un rito galo, como lo describe Plinio. En el mundo clásico griego, la encina estaba consagrada a Júpiter; el laurel y la palmera, y el pino a Cibeles. En numerosos mitos, los árboles aparecen como residencia de los dioses, especialmente de las dríadas, ninfas protectoras de los árboles y de los bosques. En ocasiones se creía que los árboles estaban dotados de alma, El árbol de Navidad es un vestigio de aquel culto.
El árbol de Navidad en la actualidad es un abeto, un pino o un acebo que se adorna y se ilumina por esas fechas .la iluminación del árbol viene a significar la claridad frente al mortecino sol invernal. Dicen que la tradición del árbol tuvo su origen en los pueblos germánicos y que fue San Bonifacio, el apóstol de Alemanía, inglés de nacimiento y de nombre Winfrido quién taló la encina sagrada de los paganos para plantar en su lugar el abeto de los cristianos.
Una leyenda cuenta que un abeto recorrió muchos kilometros para llegar la noche de Navidad a Belén, donde habían sido convocadas todas las criaturas, incluidos los árboles. El abeto llegó exhausto porque tuvo que atravesar muchos países y muchas dificultades. Además, era pequeño y apenas podía asomarse entre las frondas más esbeltas. Pero de repente comenzó una lluvia de estrellas desde el cielo sobre sus marchitas ramas que culminó con la estrella de navidad. Entonces el niño del pesebre le miró y le dedicó una sonrisa eterna. Y le bendijo El bosque es siempre misterioso,dice Carlos Mendoza en la leyenda de las plantas.Y asegura que la leyenda registra muchos ejemplos de bosques protectores que cierran el paso a los perseguidores de la inocencia.
Y cuenta una historia de Toscana sobre la huida de José y de María y el niño a Egipto para escapar a la matanza de herodes Huía la Madonna con el niño Jesús, perseguida por los soldados del rey Herodes. Mientras andaba, las retamas y los garbanzos crujían, y con aquel ruido iba a delatarles. El lino se erizó, la Madonna llegó cerca de un enebro. Entonces la hospitalaria planta abrió sus ramas y se cerró sobre ella, ocultando así a la virgen con el Niño.

Epifanía: La Manifestación del Señor
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Epifanía significa “manifestación”. Jesús se da a conocer. Aunque Jesús se dio a conocer en diferentes momentos a diferentes personas, la Iglesia celebra como epifanías tres eventos:
Su Epifanía ante los Reyes Magos (Mt 2, 1-12)
Su Epifanía a San Juan Bautista en el Jordán
Su Epifanía a sus discípulos y comienzo de Su vida pública con el milagro en Caná.
La Epifanía que más celebramos en la Navidad es la primera.
La fiesta de la Epifanía tiene su origen en la Iglesia de Oriente. A diferencia de Europa, el 6 de enero tanto en Egipto como en Arabia se celebraba el solsticio, festejando al sol victorioso con evocaciones míticas muy antiguas. Epifanio explica que los paganos celebraban el solsticio invernal y el aumento de la luz a los trece días de haberse dado este cambio; nos dice además que los paganos hacían una fiesta significativa y suntuosa en el templo de Coré. Cosme de Jerusalén cuenta que los paganos celebraban una fiesta mucho antes que los cristianos con ritos nocturnos en los que gritaban: “la virgen ha dado a luz, la luz crece”.
Entre los años 120 y 140 AD los gnósticos trataron de cristianizar estos festejos celebrando el bautismo de Jesús. Siguiendo la creencia gnóstica, los cristianos de Basílides celebraban la Encarnación del Verbo en la humanidad de Jesús cuando fue bautizado. Epifanio trata de darles un sentido cristiano al decir que Cristo demuestra así ser la verdadera luz y los cristianos celebran su nacimiento.
Hasta el siglo IV la Iglesia comenzó a celebrar en este día la Epifanía del Señor. Al igual que la fiesta de Navidad en occidente, la Epifanía nace contemporáneamente en Oriente como respuesta de la Iglesia a la celebración solar pagana que tratan de sustituir. Así se explica que la Epifanía se llama en oriente: Hagia phota, es decir, la santa luz.
Esta fiesta nacida en Oriente ya se celebraba en la Galia a mediados del s IV donde se encuentran vestigios de haber sido una gran fiesta para el año 361 AD. La celebración de esta fiesta es ligeramente posterior a la de Navidad.

Los Reyes Magos
Mientras en Oriente la Epifanía es la fiesta de la Encarnación, en Occidente se celebra con esta fiesta la revelación de Jesús al mundo pagano, la verdadera Epifanía. La celebración gira en torno a la adoración a la que fue sujeto el Niño Jesús por parte de los tres Reyes Magos (Mt 2 1-12) como símbolo del reconocimiento del mundo pagano de que Cristo es el salvador de toda la humanidad.
De acuerdo a la tradición de la Iglesia del siglo I, se relaciona a estos magos como hombres poderosos y sabios, posiblemente reyes de naciones al oriente del Mediterráneo, hombres que por su cultura y espiritualidad cultivaban su conocimiento de hombre y de la naturaleza esforzándose especialmente por mantener un contacto con Dios. Del pasaje bíblico sabemos que son magos, que vinieron de Oriente y que como regalo trajeron incienso, oro y mirra; de la tradición de los primeros siglos se nos dice que fueron tres reyes sabios: Melchor, Gaspar y Baltazar. Hasta el año de 474 AD sus restos estuvieron en Constantinopla, la capital cristiana más importante en Oriente; luego fueron trasladados a la catedral de Milán (Italia) y en 1164 fueron trasladados a la ciudad de Colonia (Alemania), donde permanecen hasta nuestros días.
El hacer regalos a los niños el día 6 de enero corresponde a la conmemoración de la generosidad que estos magos tuvieron al adorar al Niño Jesús y hacerle regalos tomando en cuenta que “lo que hiciereis con uno de estos pequeños, a mi me lo hacéis” (Mt. 25, 40); a los niños haciéndoles vivir hermosa y delicadamente la fantasía del acontecimiento y a los mayores como muestra de amor y fe a Cristo recién nacido.

Fuente: Catholic.net

sábado, 6 de diciembre de 2014

Obediencia, reflexión en tiempos de adviento


Hace unos días escuche una charla de un hermano en Radio María que me dejó pensando mucho en la obediencia.
Estando en tiempos de adviento (espera y preparación para recibir como personas nuevas a nuestro amado niño Jesús) creo que es bueno comentar que pasa cuando no obedecemos siendo bautizados y es un tema para reflexionar en esta época.
La obediencia no es solo para niños o jóvenes. Creo que los adultos somos los que más desobedecemos los mandamientos de Dios y las reglas de convivencia en sociedad. Ejemplo sencillo: no obedecer las reglas de tránsito.
DEFINICIÓN DE OBEDIENCIA: El término obediencia (con origen en el latín oboedientĭa), está relacionado con el acto de obedecer (es decir, de respetar, acatar y cumplir la voluntad de la autoridad o de quien manda).
Y Dios le dio al hombre un mandamiento; le dijo: “Puedes comer todo lo que quieras de los árboles del jardín, pero no comerás del árbol de la Ciencia del bien y del mal. El día que comas de él, ten la seguridad de que morirás.” Génesis 2:16-17
A la mujer le gustó ese árbol que atraía la vista y que era tan excelente para alcanzar el conocimiento. Tomó de su fruto y se lo comió y le dio también a su marido que andaba con ella, quien también lo comió. Entonces se les abrieron los ojos y ambos se dieron cuenta de que estaban desnudos. Cosieron, pues, unas hojas de higuera, y se hicieron unos taparrabos.  Génesis 3:6-7
Estas dos citas Bíblicas describen como comienza la desobediencia humana.
Hay un “poder” que nos dio Dios al crear al hombre y la mujer y es: el libre albedrío.
¿Por qué digo que es un poder? Porque es lo único en lo que Dios no puede ni opinar, ni dirigir, ni mandar. ¿Qué poder verdad? Y nos lo dio a nosotros, por amor.
Si Dios nos regaló algo tan valioso como el libre albedrío ¿Por qué somos tan desagradecidos? Porque tenemos el poder de decidir. En ti está escoger el camino a tomar en tu vida. Tus decisiones (buenas o malas) son tuyas, de nadie más. No importa quién te “tente a seguir un camino” (como lo hizo la serpiente con Eva) al final la decisión es tuya…y eso fue lo que hizo Eva…y eso fue lo que hizo Adán.
Siempre habrá alguien en tu vida que te dirá como romper las reglas y que te dirá que no pasa nada. Siempre estará la tentación, pero al final solo tu sabes cuando obras bien o cuando obras mal. Siempre he dicho que todo acto tiene una consecuencia y esa consecuencia tiene un responsable.
Creo que es tiempo de reflexionar. ¿Cómo llevas tu vida?
Los mandamientos de Dios son claros, no son negociables, ni caducan. Todo pasará, la palabra de Dios NO pasará.
Entonces ¿Por qué desobedecemos?, ¿Por qué hasta la Iglesia Católica está dividida?, ¿Por qué hay sectas, cultos, otras religiones?, ¿Por qué hay Ateos?, ¿Por qué el maligno conquista almas?, ¿Por qué llevo la vida que llevo?, ¿Por qué me enfermo?, ¿Por qué odio y tengo rencor?, ¿Por qué? ¿Por qué?
¡Porque así, lo quiero yo!, ¡Porque así, lo decidí yo!
Por mis decisiones, por mi libertad de ser, por no querer obedecer. Porque tengo el poder de decidir y si no me gusta algo, busco otra opción. Las opciones las inventamos nosotros para excusarnos de poder dejar de obedecer y no sentir culpa.
¿Qué le estamos enseñando a nuestros jóvenes y niños? Comencemos siendo consientes en que momentos damos el mal y el buen ejemplo.
Es momento de hacer un alto en nuestras vidas, reflexionar y con todo el corazón pedir al Espíritu Santo que despierte en nosotros nuevamente. Él no trabaja, si tú, no se lo pides.
La obediencia que nos pide Dios, es nuestra salvación, sin importar que te dice el mundo ahora. La obediencia a Dios es lo que determinará como seguimos nuestras vidas.
Dios nos dio sus reglas, nos lo dejó claro, nos dijo que hacer y que no hacer. No es como que tenemos que averiguar como vivir para ser salvos de todo mal. El “manual de vida” está al alcance de todos. Solo depende de ti; si lo quieres usar y seguirlo.
 Tiempo de esperar, tiempo de adviento, buen momento para iniciar una “nueva” vida con Cristo en tu corazón, nacer con Él y por eso te dejo meditando estas preguntas:
¿Cuándo desobedezco?
¿Por qué desobedezco?
¿Cuándo obedezco?
¿Por qué obedezco?

sábado, 29 de noviembre de 2014

El Adviento, preparación para la Navidad

Por: Tere Vallés | Fuente: Catholic.net
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Significado del Adviento
La palabra latina “adventus” significa “venida”. En el lenguaje cristiano se refiere a la venida de Jesucristo. La liturgia de la Iglesia da el nombre de Adviento a las cuatro semanas que preceden a la Navidad, como una oportunidad para prepararnos en la esperanza y en el arrepentimiento para la llegada del Señor.
El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa penitencia.
El tiempo de Adviento es un período privilegiado para los cristianos ya que nos invita a recordar el pasado, nos impulsa a vivir el presente y a preparar el futuro.

Esta es su triple finalidad:
- Recordar el pasado: Celebrar y contemplar el nacimiento de Jesús en Belén. El Señor ya vino y nació en Belén. Esta fue su venida en la carne, lleno de humildad y pobreza. Vino como uno de nosotros, hombre entre los hombres. Esta fue su primera venida.
- Vivir el presente: Se trata de vivir en el presente de nuestra vida diaria la “presencia de Jesucristo” en nosotros y, por nosotros, en el mundo. Vivir siempre vigilantes, caminando por los caminos del Señor, en la justicia y en el amor.
- Preparar el futuro: Se trata de prepararnos para la Parusía o segunda venida de Jesucristo en la “majestad de su gloria”. Entonces vendrá como Señor y como Juez de todas las naciones, y premiará con el Cielo a los que han creido en Él; vivido como hijos fieles del Padre y hermanos buenos de los demás. Esperamos su venida gloriosa que nos traerá la salvación y la vida eterna sin sufrimientos.
En el Evangelio, varias veces nos habla Jesucristo de la Parusía y nos dice que nadie sabe el día ni la hora en la que sucederá. Por esta razón, la Iglesia nos invita en el Adviento a prepararnos para este momento a través de la revisión y la proyección:
Aprovechando este tiempo para pensar en qué tan buenos hemos sido hasta ahora y lo que vamos a hacer para ser mejores que antes. Es importante saber hacer un alto en la vida para reflexionar acerca de nuestra vida espiritual y nuestra relación con Dios y con el prójimo. Todos los días podemos y debemos ser mejores.
En Adviento debemos hacer un plan para que no sólo seamos buenos en Adviento sino siempre. Analizar qué es lo que más trabajo nos cuesta y hacer propósitos para evitar caer de nuevo en lo mismo.

Algunas ideas para vivir el Adviento
La Corona de Adviento

Algo que no debes olvidar
El adviento comprende las cuatro semanas antes de la Navidad.
El adviento es tiempo de preparación, esperanza y arrepentimiento de nuestros pecados para la llegada del Señor.
En el adviento nos preparamos para la navidad y la segunda venida de Cristo al mundo, cuando volverá como Rey de todo el Universo.
Es un tiempo en el que podemos revisar cómo ha sido nuestra vida espiritual, nuestra vida en relación con Dios y convertirnos de nuevo.
Es un tiempo en el que podemos hacer un plan de vida para mejorar como personas.

Cuida tu fe
Esta es una época del año en la que vamos a estar “bombardeados” por la publicidad para comprar todo tipo de cosas, vamos a estar invitados a muchas fiestas. Todo esto puede llegar a hacer que nos olvidemos del verdadero sentido del Adviento. Esforcémonos por vivir este tiempo litúrgico con profundidad, con el sentido cristiano.
De esta forma viviremos la Navidad del Señor ocupados del Señor de la Navidad.

lunes, 6 de enero de 2014

¿Año nuevo, vida nueva?

¿Será así?

¿Cuántas personas diremos esto cada fin de año?

¿Lo cumplimos?, ¿Cuánto tiempo nos dura?

De verdad me pregunto ¿Cuántas vidas se vuelven nuevas?, ¿Cuántas creen que se puede?

Yo digo, ¡Porque no!

Pero, no lo veo tan literal como la expresión misma, pues “vida nueva” es muy difícil de lograr, no creo que es el caso para todos. Y va dependiendo de cada uno, de lo que uno mismo quiere lograr, ser o disponer.

No podemos cambiar nuestra vida pasada, pero si podemos visualizar una persona nueva, mejorada.
Quiero desearles a cada uno de ustedes, mis amigos de Caminando con Jesús de la mano, una vida nueva: corazones dispuestos a amar sin excepción; mentes dispuestas a perdonar sin rencor; almas abiertas a recibir a Dios, sin complejos, sin peros, con fe. ¡Dios está para todos!

Aprovechemos ésta vida que vivimos con dolores, penas, angustias, enfermedades, injusticias y más…entreguemos todo esto en los pies de Jesús bajo la cruz, para levantémonos con la cabeza en alto, positivos que la carga de la cruz ya no pesará y se llevará con paz y paciencia.  Y cada vez que comience a pesar, volveremos a la cruz.

Aprovechemos ésta vida que vivimos con amores, alegrías, gozos, triunfos, y más…entreguemos todo esto en los pies de Jesús en la Santa Eucaristía, para dar gracias, para glorificar su triunfo de la muerte, por su sacrificio, por estar siempre con nosotros, vivo y esperando que compartamos con Él todos nuestros logros, desde lo más pequeño, hasta lo más grande.

Hagamos del 2014, un año diferente, un año con mucha bondad, positivismo, y como dice el Santo Padre, con creatividad.

Jesús es Misericordia y Providencia. Jesús es AMOR.
¡Feliz año nuevo!
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lunes, 23 de diciembre de 2013

Reflexión Navideña



Siendo mañana víspera a la navidad quise reflexionar y compartir con ustedes que significa este fecha en mi vida y en mi corazón.

Pero para poder llegar a donde quiero llegar les contaré que en mi infancia Navidad para mi, era época de fiestas y familia. ¡Diversión!

Pero después, por unos 25 años. Navidad para mi representaba depresión.  Pura y simple depresión, era esa época del año que solo me causaba tristeza y ganas de llorar. No tenía ningún otro sentido. Porque NO entendía el significado real de la Navidad, crecí en el mundo de consumismo y no había otro sentido más que del de Santa Claus (Papá Noel/Viejito Pascuero) que viene a entregar regalos.

Pero como dicen por ahí, hay que pasar por la tormenta para que llegue la calma…Al llegar a los pies de Jesús y entender quién es Él. Me di cuenta de la maravilla de la época Navideña, aunque no este pasando momentos felices, Navidad siempre es una época de alegría, llena de paz mi corazón.

No solo celebramos el nacimiento del niño Jesús, no son los regalos, es más que eso. Jesús no sólo nació, si no que vino con la salvación en sus manos. Él nos trae el regalo más grande del ser humano, año con año.

Regresemos a María, adolecente de 15 años, pura y sin pecado dio un si rotundo al llamado de Dios. SIN saber a que se enfrentaría, SIN saber las consecuencias, SIN saber…Qué se iba a imaginar esta joven que creció esperando al Mesías como todos los judíos, que ella sería quién formaría parte de este acontecimiento. Qué de su vientre puro nacería el Redentor.

Sabía ella las consecuencias de su pueblo al verse embarazada sin casarse. Que la podrían apedrear hasta morir, pero entrego su vida a las manos de Dios con FE y Esperanza.

 José, un carpintero enamorado de María a quién tomaría por esposa en cualquier momento. Pero, ¡Se le adelantó el Espíritu Santo!
¿Cómo se habrá sentido este hombre la ver a su bella y joven prometida embarazada?. ¡Qué dolor el de su corazón!. Y así, tanto la amo que decidió dejarla sin decir nada para que no la castigará el pueblo. ¿Cuánto habrá llorado?, ¿Cuánto habrá sufrido?. Pero el Ángel del Señor en su sueño le comentó que allí moraba el Salvador del Mundo; que tomará a la mujer y se la llevara a Belén, donde deberían permanecer hasta que el Ángel le vuelva a decir cuando partir. San José, fiel, servidor de Dios, primer maestro de Jesús, la figura paterna en la tierra que amo con todas sus fuerzas a su familia.

Ese es el adviento, que nos enseña a “esperar” con ellos la venida de Dios al mundo, hecho hombre. Navidad ES: una lección de amor, de esperanza, de alegría, de fe.

Navidad es todo eso y más…

Es época de reflexión: pensar en las cosas que no hicimos, que dejamos de hacer; pensar en que nos descuidamos y a quienes descuidamos. Es época de buscar viejos amigos, ayudar al necesitado, visitar a la familia, decir muchos “te quiero”.
Es época de bondad, de mostrar lo mejor de uno y olvidar lo malo, lo feo; es época ver nuestras cualidades para destacarlas y resaltarlas.
Es época de celebración; es el nacimiento del niño Jesús, es recordar al que vino a morir por nuestros pecados. Es el mejor cumpleaños del mundo, de la historia, del ser humano.
Está es mi reflexión de Navidad, y por eso puedo decir ahora que me ENCANTA la Navidad, es una época de mucha espiritualidad, de desear al mundo bendiciones y querer celebrar el SI de nuestra Santa María, el SI de San José y el SI de Jesús por nacer y convivir con el mundo.

Gracias Niño Jesús por tu vida.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Significado de la Corona de Adviento


Francesco Lay

La Corona de Adviento tiene su origen en una tradición pagana europea que consistía en prender velas durante el invierno para representar al fuego del dios sol, para que regresara con su luz y calor durante el invierno. Los primeros misioneros aprovecharon esta tradición para evangelizar a las personas. Partían de sus costumbres para enseñarles la fe católica. La corona está formada por una gran variedad de símbolos:

La forma circular
El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno, sin principio y sin fin, y también de nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe de terminar.

Las ramas verdes
Verde es el color de esperanza y vida, y Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre.

Las cuatro velas
Nos hace pensar en la obscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas la corona. Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se fueron iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo.
Son cuatro velas las que se ponen en la corona y se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento al hacer la oración en familia.
Las manzanas rojas que adornan la corona representan los frutos del jardín del Edén con Adán y Eva que trajeron el pecado al mundo pero recibieron también la promesa del Salvador Universal.
El listón rojo representa nuestro amor a Dios y el amor de Dios que nos envuelve.
Los domingos de Adviento la familia o la comunidad se reúne en torno a la corona de adviento. Luego, se lee la Biblia y alguna meditación. La corona se puede llevar al templo para ser bendecida por el sacerdote.

Sugerencias
a) Es preferible elaborar en familia la corona de Adviento aprovechando este momento para motivar a los niños platicándoles acerca de esta costumbre y su significado.
b) La corona deberá ser colocada en un sitio especial dentro del hogar, de preferencia en un lugar fijo donde la puedan ver los niños de manera que ellos recuerden constantemente la venida de Jesús y la importancia de prepararse para ese momento.
c) Es conveniente fijar con anticipación el horario en el que se prenderán las velas. Toda esta planeación hará que las cosas salgan mejor y que los niños vean y comprendan que es algo importante. Así como con anticipación preparamos la visita de un invitado importante, estamos haciendo esto con el invitado más importante que podemos tener en nuestra familia.
d) Es conveniente también distribuir las funciones entre los miembros de la familia de modo que todos participen y se sientan involucrados en la ceremonia.
Por ejemplo:
un encargado de tener arreglado y limpio el lugar donde irá la corona antes de comenzar con esta tradición navideña.
un encargado de apagar las luces al inicio y encenderlas al final.
un encargado de dirigir el canto o de poner la grabadora con algún villancico.
un encargado de dirigir las oraciones para ponerse en presencia de Dios.
un encargado de leer las lecturas.
un encargado de encender las velas.

Todo sobre el Adviento:
Recursos
Reflexiones
Recursos teológicos y litúrgicos:
Fuente:ACI PRensa

lunes, 17 de diciembre de 2012

Cómo rezar en familia la Corona de Adviento

Para que puedas rezar la corona de adviento en familia. Invita a todos los miembros de tu familia a que sean parte de la corona y que dejen sus propias peticiones personales.

Sabías que el círculo de la corona de adviento nos recuerda que Dios no tiene principio ni fin. Él es ETERNO.


 
+Primer domingo
Todos:
Hacen la Señal de la Cruz.

Ambientación:
No dejemos que los acontecimientos que padece el mundo y la crisis que vive nuestro país nos hagan adormecer y perder conciencia de lo que sucede. Jesús viene a nuestro encuentro y nos dice: ¡permanezcan despiertos!

Oración inicial:
“Señor Jesús, queremos hoy armar la Corona de Adviento y encender la primer vela morada, para reconocerte como la luz del mundo que ha triunfado sobre las tinieblas y la muerte. Amén”.

Canto:
Entonamos una estrofa de algún canto de Adviento

Bendición de la corona:
“Señor, te pedimos que derrames tu bendición sobre esta corona, para que nos recuerde domingo a domingo que debemos estar despiertos esperando a Cristo que nos trae la salvación. No dejes que los males que nos rodean nos impidan comprometernos con la realidad para cambiarla. Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor. Amén.”

Oración frente a la corona:
(algún integrante de la familia enciende la primera vela morada). “Encendemos Señor esta luz, como aquel que enciende su lámpara para salir en la noche al encuentro del amigo que ya viene. En esta primera semana de Adviento queremos levantarnos para esperarte preparados, para recibirte con alegría. Muchas sombras nos envuelven. Muchos halagos nos adormecen. Queremos estar despiertos y vigilantes, porque tú nos traes la luz más clara, la paz más profunda y la alegría más verdadera. ¡Ven, Señor Jesús. Ven, Señor Jesús!”

Canto:
Entonamos otra estrofa del canto

Lectura del Evangelio:
Lucas 21:25-36.

Guía:
Palabra de Dios

Todos:
Te alabamos, Señor

Meditación:
Se puede hacer un momento de silencio para meditar la Palabra de Dios y dialogar en familia con esta pregunta: ¿Qué propósito nos puede ayudar a tener un corazón mejor dispuesto para recibir a Jesús en esta Navidad?

Peticiones:
A cada petición respondemos: ¡Ven, Señor, te esperamos!

-Para que tu luz nos haga salir de la oscuridad.

-Para que tu presencia nos quite los temores.

-Para que tus enseñanzas orienten nuestra vida.

Se pueden agregar otras peticiones/intenciones de la familia.

Rezamos juntos:
1 Padrenuestro y 1 Avemaría.

Oración final:
“Querida Madre, se te ha encomendado la misión de estar siempre despierta para atender a todas nuestras necesidades, particularmente cuando el peso de las responsabilidades nos agobian. Camina junto a nosotros en este Adviento. Amén”.





+Segundo domingo
Todos:
Hacen la Señal de la Cruz.

Ambientación:
Al iniciar este segundo domingo de Adviento nos hemos reunido alrededor de la corona para dejarnos iluminar por la Palabra de Dios y rezar en familia, esperando con alegría que Jesús nazca en nuestro corazón.

Oración inicial:
“Señor Jesús, estamos cerca de vivir un gran acontecimiento: tu nacimiento en medio de nosotros. Juan el Bautista anunció tu llegada pidiendo a los hombres que se arrepintieran de corazón. Hoy, nosotros, arrepentidos, te pedimos perdón a Ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén".

Canto:
Entonamos una estrofa de algún canto de Adviento

Oración frente a la corona:
(algún integrante de la familia enciende la segunda vela morada, además de la semana anterior). “Los profetas mantenían encendida la esperanza de Israel. Nosotros, como un símbolo, encendemos estas dos velas. El viejo tronco está rebrotando, florece el desierto. La humildad entera se estremece porque Dios se ha sembrado en nuestra carne. Que cada uno de nosotros, Señor, te abra su vida para que brotes, para que florezcas, para que nazcas y mantengas en nuestro corazón encendida la esperanza. ¡Ven pronto, Señor. Ven, Salvador!"

Canto:
Entonamos otra estrofa del canto

Lectura del Evangelio: Lucas 3:1-6.

Guía:
Palabra de Dios

Todos:
Te alabamos, Señor

Meditación: Meditamos en silencio las palabras de Juan el Bautista y dialogamos en familia con esta pregunta: ¿Qué piedras encontramos en el camino a nuestro corazón que le impiden llegar a Jesús? ¿Por qué es necesaria la conversión para el perdón de los pecados?

Peticiones:
A cada petición respondemos: ¡Señor, cambia nuestro corazón!

-Porque somos egoístas y orgullosos.

-Porque nos cuesta perdonar las ofensas.

-Porque somos envidiosos y celosos.

Se pueden agregar otras peticiones/intenciones de la familia.

Rezamos juntos:
1 Padrenuestro y 1 Avemaría.

Oración final:
“Querida Virgen María, Tú sabes que nuestro camino al corazón está lleno de piedras, que no dejan que tu Hijo Jesús pueda venir a nosotros. Te pedimos tu ayuda para sacar estos obstáculos del camino y permitir que El pueda nacer en nosotros esta Navidad. Amén”.




+Tercer domingo
Todos:
Hacen la Señal de la Cruz.

Ambientación:
La razón más grande de nuestra alegría es Jesús que ya está entre nosotros y esperamos su segunda venida. Este domingo nos recuerda que la Navidad que festejamos todos los años nos trae a la memoria, que Jesús vino al mundo a través de María.

Oración inicial: “Señor Jesús, no dejes que la alegría de tu presencia se borre de nuestro corazón, a pesar de los acontecimientos dolorosos que estamos viviendo en nuestra patria. Que la razón de nuestra alegría sea siempre el sentirnos amados por Ti. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén”.

Canto:
Entonamos una estrofa de algún canto de Adviento

Oración:
“Señor Jesús, nosotros queremos ser portadores de alegría, llevando en nosotros mismos una profunda alegría, una alegría que tenga su fuente en la fe y en el amor que nos tiene el Padre Celestial. Oscuridades e inseguridades no nos pueden quitar la alegría. Señor, te pedimos que seas la causa de nuestra alegría. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.”

Oración frente a la corona:
(algún integrante de la familia enciende la vela rosa, además de las que ya se encendieron los otros dos domingos). “En las tinieblas se encendió una luz, en el desierto clamó una voz. Se anuncia la buena noticia: el Señor va a llegar. Preparad sus caminos, porque ya se acerca. Adornad vuestra alma como una novia se engalana el día de su boda. Ya llega el mensajero. Juan Bautista no es la luz, sino el que nos anuncia la luz. Cuando encendemos estas tres velas cada uno de nosotros quiere ser antorcha tuya para que brilles, llama para que calientes. ¡Ven, Señor, a salvarnos, envuélvenos en tu luz, caliéntanos en tu amor".

Canto:
Entonamos otra estrofa del canto

Lectura del Evangelio: Lucas 3:10-18.

Guía:
Palabra de Dios

Todos:
Te alabamos, Señor

Meditación:
Meditar en silencio las palabras de Juan el Bautista y dialogamos en familia con esta pregunta ¿Qué actitudes y gestos son las que alegran nuestro corazón?

Peticiones:
A cada petición respondemos: ¡Señor, que no perdamos la alegría!

-Cuando el dolor nos golpea y nos cuesta levantarnos.

-Cuando sentimos que somos despreciados y maltratados.

-Cuando nos falta el trabajo y el pan de cada día.

Se pueden agregar otras peticiones/intenciones de la familia.

Rezamos juntos:
1 Padrenuestro y 1 Avemaría.

Oración final:
“Querida Madre de Dios, que viviste con alegría los nueve meses de tu Adviento llevando al Niño Dios en tu seno, ayúdanos con tu oración para que no se borre nunca de nuestro corazón la alegría que nos trae Jesús. Amén”.




+Cuarto domingo
Todos: Hacen la Señal de la Cruz.

Ambientación:
En el cuarto domingo de Adviento nuestros ojos miran a María, ya que se aproxima el momento en que dará a luz al Hijo de Dios. Por eso al lado de la corona vamos a poner una imagen de la Virgen con una vela encendida (que no sea ninguna de las velas de la corona).

Oración inicial:
“Señor Jesús, hoy la liturgia nos invita a mirar a María embarazada, que te ha llevado en su seno durante nueve meses y que pronto te dará a luz. Ayúdanos a vivir con fe este misterio llamado "Encarnación". Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén".

Canto:
Entonamos una estrofa de algún canto de Adviento

Oración: "Señor Jesús, nuestros corazones y también nuestro hogar te abren las puertas, para que así como entraste en el seno de María, puedas entrar en nuestra vida personal y familiar. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén".

Oración frente a la corona: (algún integrante de la familia enciende las cuatro velas de la corona tomando luz de la vela que está delante de la Virgen). “Al encender estas cuatro velas, en el último domingo de Adviento, pensamos en ella, la Virgen, tu madre y nuestra madre. Nadie te esperó con más ansia, con más ternura, con más amor. Nadie te recibió con más alegría. Te sembraste en ella como el grano de trigo se siembra en el surco. En sus brazos encontraste la cuna más hermosa. También nosotros queremos prepararnos así: en la fe, en el amor y en el trabajo de cada día. ¡Ven pronto, Señor. Ven a salvarnos!"

Canto:
Entonamos otra estrofa del canto

Lectura del Evangelio:
Lucas 1:39-45.

Guía:
Palabra de Dios

Todos:
Te alabamos, Señor

Meditación:
Meditamos en silencio y dialogamos en familia con esta pregunta: ¿Cuáles son los motivos por los que Isabel se alegra ante la visita de María?

Peticiones:
A cada petición respondemos: ¡Virgen María, danos a Jesús!

-En este momento de dolor y angustia que vive nuestra patria.

-En esta Navidad que hemos venido preparando en familia.

-En los momentos en que sentimos la tentación de abandonar todo.

Se pueden agregar otras peticiones/intenciones de la familia.

Rezamos juntos:
1 Padrenuestro y 1 Avemaría.

Oración final:
“Querida Madre de Dios, te pedimos que nos hagas sentir aquella misma alegría y gozo que sentiste al dar la vida humana a Jesús. Nuestra familia quiere llevar esta felicidad a todas las personas que más sufren. Amén”.



Celebración para la Noche de Navidad
(Antes de comenzar a cenar y brindar)

Todos:
Hacen la Señal de la Cruz.

Ambientación:
Esta Navidad queremos aprovecharla como un tiempo de gracia, para sentir que Dios quiere habitar en este hogar y nacer en cada uno de nuestros corazones.

Oración inicial:
“Concede, Señor todopoderoso, que hoy brille para nosotros y todas las familias del mundo, la luz de tu Palabra. Amén”.

Canto: Entonamos una estrofa de algún canto conocido

Encendemos la Corona de Adviento y una vela blanca:
Encendemos las cuatro velas de la Corona de Adviento y una vela blanca que ponemos al lado de la imagen de la Virgen (en el pesebre).

Canto: Entonamos algún alegre villancico mientras nos disponemos a agregar al Niño Dios en el pesebre. Cuando ponemos al niño, todos aplaudimos.

Lectura del Evangelio: Lucas 2:1-14.

Guía:
Palabra de Dios

Todos:
Te alabamos, Señor

Meditación:
Leer pausadamente la siguiente meditación.

"Esperábamos la gloria deslumbrante del Señor y tú nos mandaste un tierno niño, en el silencio de la noche. Esperábamos un guerrero y tú nos has enviado un príncipe de la paz. Esperábamos al Dios fuerte y omnipotente, y tú nos has dado un manso cordero. Teníamos mucho miedo y tú nos has dado el amor, la paz y la vida. Esperábamos recibir mucho de ti y tú has superado nuestra capacidad y deseo, tú mismo te nos has dado, todo entero y para siempre"

Peticiones: Mientras el Niño Dios pasa de mano en mano, la persona que le toca tenerlo, hace una petición y todos responden: ¡Hoy nos ha nacido el Mesías, el Señor!

Rezamos juntos: 1 Padrenuestro y 1 Avemaría.

Oración final:
“Hoy la Virgen da a luz al Trascendente. Y la tierra ofrece una cueva al inaccesible. Los ángeles y los pastores le alaban. Los magos caminan con la estrella; porque ha nacido por nosotros, niño pequeñito, el Dios de antes de los siglos. Amén"

Canto: Terminamos con un canto mientras disponemos en el centro de la mesa familiar la Corona de Adviento con sus cuatro velas encendidas (más la quinta vela blanca también encendida cerca de la Virgen y el Niño Jesús, en el pesebre).



Celebración para la Noche de Año Nuevo
(Antes de comenzar a cenar y brindar)


Todos:
Hacen la Señal de la Cruz.

Ambientación:
Antes de que comiencen los festejos dando la señal que un año más ha finalizado y comienza uno nuevo, vale la pena, iluminados por la luz del Señor, hacer un sencillo balance de lo que ha significado para cada uno de nosotros el año viejo y lo que esperamos para el año nuevo.

Oración inicial:
“Señor, te damos gracias por el año que termina, porque a pesar de tantas dificultades y tropiezos en todos los casos hemos mantenido la fidelidad y la fe. Te pedimos al comenzar este nuevo año que nos bendigas en abundancia. Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor. Amén”.

Encendemos la Corona de Adviento y marcamos en las velas la cifra del año:
Colocamos la Corona de Adviento en la mesa familiar y a cada vela le ponemos un número correspondiente al año nuevo que va a comenzar en pocos días. Encendemos las cuatro velas de la corona. Poco antes de las doce de la noche, encendemos la quinta vela de color blanco (que está junto al pesebre desde Navidad o que hemos colocado en el centro de la corona).

Lectura:
del libro del Eclesiastés 3:18

Guía:
Palabra de Dios

Todos:
Te alabamos, Señor

Meditación:
Después de meditar en silencio la lectura, invitamos a todos a sentarse alrededor de la Corona de Adviento y que cada uno exprese "lo que ha significado el año viejo y lo que espera para este nuevo año".

Peticiones:
Damos gracias a Dios por todo lo que hemos recibido en este año que termina. Respondemos: ¡Te damos gracias, Señor!

-Por los momentos de dolor que nos ayudaste a superar. Oremos.

-Por los alimentos que siempre estuvieron presentes en nuestra mesa. Oremos.

Se agregan otras peticiones/intenciones de la familia.

Rezamos juntos:
1 Padrenuestro y 1 Avemaría.

Nos damos la paz y el perdón:
El primer día del año, la Iglesia celebra la "Jornada Mundial de la Paz", por eso es apropiado que en este momento nos demos mutuamente la paz y nos pidamos perdón por las veces que nos hemos ofendido.

Oración final: “Señor, Creador del Universo, al comenzar este nuevo año, queremos ser en tus manos instrumentos de tu paz: para que donde haya odio, sembremos amor; donde haya ofensa, perdón; donde haya duda, fe; donde haya desaliento, esperanza; donde haya tristeza, alegría. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén."

Canto:
Terminamos con un canto

jueves, 6 de diciembre de 2012

La Concepción Inmaculada de María


Por medio de ella y en ella comenzó el cristianismo.
Conoce le Dogma para reflexionar:

Cada 8 de diciembre, la Iglesia celebra el dogma de fe que nos revela que, por la gracia de Dios, la Virgen María fue preservada del pecado desde el momento de su concepción, es decir desde el instante en que María comenzó la vida humana.

El 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus, el Papa Pío IX proclamó este dogma:
“…declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles…”

(Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854)
María es la “llena de gracia”, del griego “kecharitomene” que significa una particular abundancia de gracia, es un estado sobrenatural en el que el alma está unida con el mismo Dios. María como la Mujer esperada en el Protoevangelio (Gn. 3, 15) se mantiene en enemistad con la serpiente porque es llena de gracia.

Las devociones a la Inmaculada Virgen María son numerosas, y entre sus devotos destacan santos como San Francisco de Asís y San Agustín. Además la devoción a la Concepción Inmaculada de María fue llevada a toda la Iglesia de Occidente por el Papa Sixto IV, en 1483.

El camino para la definición dogmática de la Concepción Inmaculada de María fue trazado por el franciscano Duns Scotto. Se dice que al encontrarse frente a una estatua de la Virgen María hizo esta petición: “Dignare me laudare te: Virgo Sacrata” (Oh Virgen sacrosanta dadme las palabras propias para hablar bien de Ti).

Y luego el franciscano hizo estos cuestionamientos:
1. ¿A Dios le convenía que su Madre naciera sin mancha del pecado original? 
Sí, a Dios le convenía que su Madre naciera sin ninguna mancha. Esto es lo más honroso, para Él.
2. ¿Dios podía hacer que su Madre naciera sin mancha de pecado original?
Sí, Dios lo puede todo, y por tanto podía hacer que su Madre naciera sin mancha: Inmaculada.
3. ¿Lo que a Dios le conviene hacer lo hace? ¿O no lo hace? 
Todos respondieron: Lo que a Dios le conviene hacer, lo que Dios ve que es mejor hacerlo, lo hace.
Entonces Scotto exclamó:
Luego
1. Para Dios era mejor que su Madre fuera Inmaculada: o sea sin mancha del pecado original.
2. Dios podía hacer que su Madre naciera Inmaculada: sin mancha
3. Por lo tanto: Dios hizo que María naciera sin mancha del pecado original. Porque Dios cuando sabe que algo es mejor hacerlo, lo hace.
La Virgen María es Inmaculada gracias a Cristo su hijo, puesto que Él iba a nacer de su seno es que Dios la hizo Inmaculada para que tenga un vientre puro donde encarnarse. Ahí se demuestra cómo Jesús es Salvador en la guarda de Dios con María y la omnipotencia del Padre se revela como la causa de este don. Así, María nunca se inclinó ante las concupiscencias y su grandeza demuestra que como ser humano era libre pero nunca ofendió a Dios y así no perdió la enorme gracia que Él le otorgó.

La Inmaculada Virgen María nos muestra la necesidad de tener un corazón puro para que el Señor Jesús pueda vivir en nuestro interior y de ahí naciese la Salvación. Y consagrarnos a ella nos lleva a que nuestra plegaria sea el medio por el cual se nos revele Jesucristo plenamente y nos lleve al camino por el cual seremos colmados por el Espíritu Santo.

Fuente: ACI Prensa

sábado, 1 de diciembre de 2012

En Adviento recordamos que nuestra vida se orienta al rostro de Dios, afirma el Papa



En su meditación previa al rezo del Ángelus dominical, el Papa Benedicto XVI recordó que hoy –con el inicio del Adviento- comienza un nuevo Año Litúrgico para la Iglesia y pidió a los fieles esperar el nacimiento de Cristo con la certeza de que toda la vida se orienta al encuentro con Dios.

“Hoy iniciamos con toda la Iglesia el nuevo Año Litúrgico: un nuevo camino de fe, que hay que vivir juntos en las comunidades cristianas, pero también –como siempre- para recorrerlo al interno de la historia del mundo, para abrirla al misterio de Dios, a la salvación que viene de su amor. El Año litúrgico inicia con el Tiempo de Adviento: tiempo estupendo en el cual se despierta en los corazones la espera del regreso de Cristo y la memoria de su primera venida, cuando se despojó de su gloria divina para asumir nuestra carne mortal”, afirmó el Papa según informa Radio Vaticana.

Así mismo, reflexionó sobre el Evangelio de hoy. “‘Estén atentos’. Este es el llamado de Jesús en el Evangelio de hoy. Lo dirige no sólo a sus discípulos, sino a todos: ‘Estén prevenidos’ (Mc 13,37). Es un llamado saludable a recordarnos que la vida no tiene sólo una dimensión terrena, sino que está proyectada a un ‘más allá’, como una plantita que germina de la tierra y se abre hacia el cielo. Una plantita pensante, el hombre, dotado de libertad y responsabilidad, por la que cada uno será llamado a dar cuenta de cómo ha vivido, de cómo ha utilizado sus propias capacidades: si se las ha guardado para sí o si las ha hecho fructificar también para el bien de los hermanos”.

“También Isaías, el profeta del Adviento, nos hace reflexionar hoy con una oración afligida, dirigida a Dios en nombre de su pueblo. El reconoce las faltas de su gente, y a un cierto momento dice: ‘No hay nadie que invoque tu Nombre, nadie que despierte para aferrase a ti, porque tú nos ocultaste tu rostro y nos pusiste a merced de nuestras culpas’ (Is 64,6)”.

“¿Cómo no quedar conmovido por esta descripción? Parece reflejar ciertos panoramas del mundo post-moderno: las ciudades en donde la vida se vuelve anónima y horizontal, en donde Dios parece ausente y el hombre el único patrón, como si fuera él el artífice y el director de todo: las construcciones, el trabajo, la economía, los transportes, las ciencias, la técnica, todo parece depender sólo del hombre. Y a veces, de este modo, que parece casi perfecto, suceden cosas sorprendentes, o en la naturaleza, o en la sociedad, por las cuales nosotros pensamos que Dios se haya como retirado, nos haya –por así decirlo- abandonado a nosotros mismos”, afirmó.

El Papa recordó que “el verdadero ‘patrón’ del mundo no es el hombre, sino Dios. El Evangelio dice: ‘Estén atentos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de la casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue al improviso y los encuentre dormidos’ (Mc 13, 35-36). El tiempo de Adviento viene cada año para recordarnos esto, porque nuestra vida encuentre nuevamente su justa orientación, hacia el rostro de Dios”.

“El rostro no de un ‘patrón’, sino de un Padre y de un Amigo. Con la Virgen María, que nos guía en el camino del Adviento, hagamos nuestras las palabras del profeta: ‘Porque tú, Señor, eres nuestro Padre, nosotros somos tu arcilla y tú nuestro alfarero, ¡todos somos la obra de tus manos! (Is 64,7)’”.