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lunes, 7 de abril de 2014

Historia: Vía Crucis – Estaciones de la Cruz



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“Vía Crucis” latín de “Camino de la Cruz” . También conocido como “Estaciones de la Cruz” y “Vía Dolorosa”. Se trata de un camino de oración que busca adentrarnos en la meditación de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo en su camino al Calvario. El camino se representa con una serie de imágenes de la Pasión o “Estaciones” correspondientes a incidentes particulares que Jesús sufrió por nuestra salvación.

Las imágenes pueden ser pinturas o esculturas. Algunas representaciones son  grandes obras de arte inspiradas por Dios para suscitar mayor comprensión del amor de Jesucristo y movernos a la conversión. Entre éstas se destacan las de la catedral de Antwerp en Bélgica y las del Santuario de Lourdes, Francia.

Las estaciones generalmente se colocan en intervalos en las paredes de la iglesia o en lugares reservados para la oración.  Los santuarios, casas de retiros y otros lugares de oración suelen tener estaciones de la cruz en un terreno cercano.   En los monasterios generalmente se encuentran en el claustro.

La finalidad de las Estaciones es ayudarnos a unirnos a Nuestro Señor haciendo una peregrinación espiritual a la Tierra Santa, a los momentos mas señalados de su Pasión y muerte redentora. Pasamos de Estación en Estación meditando ciertas oraciones. Varios santos, entre ellos San Alfonso Ligorio, Doctor de la Iglesia, han escrito meditaciones para cada estación.  También podemos añadir las nuestras. Es tradición, cuando las Estaciones se hacen en público, cantar una estrofa del “Stabat Mater” mientras se pasa de una estación a la otra.

Historia
La costumbre de rezar las Estaciones de la Cruz posiblemente comenzó en Jerusalén. Ciertos lugares de La Vía Dolorosa (aunque no se llamó así antes del siglo XVI) fueron reverentemente marcados desde los primeros siglos. Hacer allí las Estaciones de la Cruz se convirtió en la meta de muchos peregrinos desde la época del emperador Constantino (Siglo cuarto).
Según la tradición, la Santísima Virgen visitaba diariamente las Estaciones originales y San Jerónimo,  Padre de la Iglesia, escribió sobre la multitud de peregrinos de todos los países que visitaban los lugares santos en su tiempo. Sin embargo, no existe prueba de una forma fija para esta devoción en los primeros siglos.

Desde el siglo doce los peregrinos escriben sobre  la “Vía Sacra”, como una ruta por la que pasaban recordando la Pasión. No sabemos cuando surgieron las Estaciones según las conocemos hoy, ni cuando se les comenzó a conceder indulgencias pero probablemente fueron los Franciscanos los primeros en establecer el Vía Crucis ya que a ellos se les concedió en 1342 la custodia de los lugares mas preciados de Tierra Santa. Tampoco está claro en que dirección se recorrían ya que, según parece, hasta el siglo XV muchos lo hacían comenzando en el Monte Calvario y retrocediendo hasta la casa de Pilato.

Ferraris menciona las siguientes Estaciones con indulgencias:
-El lugar donde Jesús se encuentra con su Madre.
-Donde Jesús habló con las mujeres de Jerusalén.
-Donde se encontró con Simón Cirineo
-Donde los soldados se sortean sus vestiduras.
-Donde fue crucificado
-La casa de Pilato
-El Santo Sepulcro

Muchos peregrinos no podían ir a Tierra Santa ya sea por la distancia y difíciles comunicaciones, ya sea por las invasiones de los musulmanes que por siglos dominaron esas tierras y perseguían a los cristianos. Así creció la necesidad de representar la Tierra Santa en otros lugares mas asequibles e ir a ellos en peregrinación. En varios lugares de Europa se construyeron representaciones de los mas importantes santuarios de Jerusalén.

En los siglos XV y XVI se erigieron Estaciones en diferentes partes de Europa. El Beato Alvarez (m.1420), que en su regreso de Tierra Santa, construyó una serie de pequeñas capillas en el convento dominico de Córdoba en las que se pintaron las principales escenas de la Pasión en forma de estaciones.  Por la misma época, la Beata Eustochia, clarisa, construyó Estaciones similares en su convento en Messina. Hay otros ejemplos. Sin embargo,  la primera vez que se conoce el uso de la palabra “Estaciones” siendo utilizada en el sentido actual del Vía Crucis se encuentra en la narración del peregrino inglés Guillermo Wey sobre sus visitas a la Tierra Santa en 1458 y en 1462.  Wey ya menciona catorce estaciones, pero solo cinco de ellas corresponden a que se usan hoy día, mientras que siete solo remotamente se refieren a la Pasión.

Por la dificultad creciente de visitar la Tierra Santa bajo dominio musulmán, las Estaciones de la Cruz y diferentes manuales para rezar en ellas se difundieron por Europa. Las Estaciones tal como las conocemos hoy fueron aparentemente influenciadas por el libro “Jerusalén sicut Christi tempore floruit” escrito por un tal Adrichomius en 1584. En este libro el Vía Crucis tiene doce estaciones y estas corresponden exactamente a nuestras primeras doce.  Parece entonces que Vía Crucis, como lo conocemos hoy surge de las representaciones procedentes de Europa.

Pocas de las Estaciones en los tiempos medievales mencionan la segunda (Jesús carga con la cruz) ni la décima (Jesús es despojado de sus vestiduras). Por otro lado algunas que hoy no aparecen eran antes mas comunes. Entre estas, el balcón desde donde Pilato pronunció Ecce Homo (he aquí al hombre).

En el año 1837, la Sagrada Congregación para las Indulgencias precisó que aunque no había obligación, es mas apropiado que las estaciones comiencen en el lado en que se proclama el Evangelio.  Pero esto puede variar según la estructura de la iglesia y la posición de las imágenes en las Estaciones. La procesión debe seguir a Cristo mas bien que encontrarse de frente con El.

Comprendiendo la dificultad de peregrinar a la Tierra Santa, el papa Inocente XI en 1686 concedió a los franciscanos el derecho de erigir Estaciones en sus iglesias y declaró que todas las indulgencias anteriormente obtenidas por devotamente visitar los lugares de la Pasión del Señor en Tierra Santa las podían en adelante ganar los franciscanos y otros afiliados a la orden haciendo las Estaciones de la Cruz en sus propias iglesias según la forma acostumbrada. Inocente XII confirmó este privilegio en 1694 y Benedicto XIII en 1726 lo extendió a todos los fieles. En 1731 Clemente XII lo extendió aun mas permitiendo las indulgencias en todas las iglesias siempre que las Estaciones fueran erigidas por un padre franciscano con la sanción del ordinario (obispo local). Al mismo tiempo definitivamente fijó en catorce el número de Estaciones. Benedicto XIV en 1742 exhortó a todos los sacerdotes a enriquecer sus iglesias con el rico tesoro de las Estaciones de la Cruz. En 1773 Clemente XIV concedió la misma indulgencia, bajo ciertas circunstancias, a los crucifijos bendecidos para el rezo de las Estaciones, para el uso de los enfermos, los que están en el mar, en prisión u otros impedidos de hacer las Estaciones en la iglesia. La condición es que sostengan el crucifijo en sus manos mientras rezan Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria un número determinado de veces. Estos crucifijos especiales no pueden venderse, prestarse ni regalarse sin perder las indulgencias ya que son propias para personas en situaciones especiales. En 1857 los obispos de Inglaterra recibieron facultades de la Santa Cede para erigir ellos mismos las Estaciones con indulgencias cuando no hubiesen franciscanos. En 1862 se quitó esta última restricción y los obispos obtuvieron permiso para erigir las Estaciones ya sea personalmente o por delegación siempre que fuese dentro de su diócesis.

Regulaciones actuales sobre las indulgencias
Publicadas en el Enchiridion Indulgentiarum Normae et Concessiones,
Mayo de 1986, Librería Editrice Vaticana
(Traducción no oficial del inglés por el Padre Jordi Rivero) Se concede indulgencia plenaria a los fieles cristianos que devotamente hacen las Estaciones de la Cruz.
El ejercicio devoto de las Estaciones de la Cruz ayuda a renovar nuestro recuerdo de los sufrimientos de Cristo en su camino desde el praetorium de Pilato, donde fue condenado a muerte, hasta el Monte Calvario, donde por nuestra salvación murió en la cruz.

Las normas para obtener estas indulgencias plenarias son:
1. Deben hacerse ante Estaciones de la Cruz erigidas según la ley.
2. Deben haber catorce cruces. Para ayudar en la devoción estas cruces están normalmente adjuntas a catorce imágenes o tablas representando las estaciones de Jerusalén.
3. Las Estaciones consisten en catorce piadosas lecturas con oraciones vocales. Pero para hacer estos ejercicios solo se requiere que se medite devotamente la pasión y muerte del Señor. No se requiere la meditación de cada misterio de las estaciones.
4. El movimiento de una Estación a la otra.  Si no es posible a todos los presente hacer este movimiento sin causar desorden al hacerse las Estaciones públicamente,  es suficiente que la persona que lo dirige se mueva de Estación a Estación mientras los otros permanecen en su lugar.
5. Las personas que están legítimamente impedidas de satisfacer los requisitos anteriormente indicados, pueden obtener indulgencias si al menos pasan algún tiempo, por ejemplo, quince minutos en la lectura devota y la meditación de la Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo.
6. Otros ejercicios de devoción son equivalentes a las Estaciones de la Cruz, aun en cuanto a indulgencias, si éstos nos recuerdan la Pasión y muerte del Señor y están aprobados por una autoridad competente. .
7. Para otros ritos. Los patriarcas pueden establecer otros ejercicios devotos en memoria de la Pasión y muerte de nuestro Señor, en manera similar a las Estaciones de la Cruz.
Los requisitos de arriba son necesarios para obtener las indulgencias, pero siempre que se hacen las Estaciones con devoción en cualquier lugar, ya sea públicamente o en privado, se obtendrán muchas gracias. Claro que deben hacerse de corazón, con sincera intención de conversión.

Las Estaciones de la Cruz se pueden hacer con gran beneficio todo el año y son especialmente significativas durante la Cuaresma. Cada viernes santo, el Santo Padre dirige las Estaciones de la Cruz desde el Coliseo en Roma para recordar a los mártires y nuestro llamado a seguir sus pasos.

PADRE  JORDI RIVERO
-Fuente principal para los datos históricos: El artículo de G. CYPRIAN ALSTON en la Catholic Encyclopedia, copyright © 1913 por Encyclopedia Press, Inc.

lunes, 20 de enero de 2014

Paz Interior


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¿Quién se ha preguntado si tiene paz interior?
 ¿Sabes si tienes paz en tu interior?

Creo que ante las adversidades (que siempre están a la orden del día) la paz interior es lo que todos necesitamos. Para obtenerlo debemos de pasar por la prueba de conocernos primero, y para saber como obtenerla debes de aceptar que solo hay una manera verdadera de lograrlo y es conociendo a Dios.

Lo he visto, lo he vivido y por eso son los testimonios. Hay tanta desgracia en este mundo que ya deberíamos de estar locos de tanta pena y dolor ¿Sí? Pues por eso necesitamos a DIOS en nuestros corazones y alma para navegar sobre las penas.
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No significa que ya no nos importe lo que sucede alrededor, si no que es poder y  tratar de superar lo insuperable.

Primero: ¿Cómo obtenerla? Busca a Dios, acércate a Dios, pide ayuda en tu parroquia, con amigos, en la comunidad. Sabes que hay grupos de todo tipo donde tu te puedas sentir a gusto. Visita al Santísimo Sacramento, hazlo a diario si es posible, 5 minutos, por lo menos. Vete a un retiro espiritual; escucha alabanzas; ve ha charlas; lee la Biblia; reza/ora; ayuda al necesitado; date tiempo para admirar la naturaleza; comparte con tu familia.

Este es el primer paso, saber que hay alguien arriba que te dará ese empujón por medio del Espíritu Santo. ¡Necesitas la unción! ¡Abrir tu corazón y tu mente! Saber que DIOS todo lo puede.

Segundo: haz un gran examen de conciencia, búscate, conócete, perdónate, rétate a ser mejor persona cada día.  Si no te das el tiempo de saber que quieres, donde vas, que te gusta, no te moverás del mismo lugar donde estas. La paz interior solo se consigue cuando somos capaces de comprendernos, aceptarnos y perdonarnos.

Este es el segundo paso, luego de aceptar a Dios, poco a poco te irás conociendo a ti mismo, te darás cuenta que tu camino debe de ser distinto. Buscarás ser mejor persona y con eso tus sentidos se irán agudizando por ver más allá de lo que está frente a ti.

Las penas se llevan mejor con Jesús. ¡ASI DE FACIL!, ¡ASI DE INCREIBLE! el mejor consuelo está en sus brazos. Y eso da paz y seguridad.

Verás que cuando sabes y conoces tus debilidades, reconoces tus errores y buscas a DIOS. Él te recibe con los brazos abiertos y te conforta y te soporta en todo momento.
Empiezas a vivir con paz interior, dejas que Él vaya guiando tu vida, que Él tome el control, que Él decida por ti y repítele: (para que tu entiendas) “Señor, que sea su voluntad”.

La paz interior si tu la quieres en tu vida, debes de actuar. Debes de perdonar lo que tengas que perdonar. El perdón es una decisión, no un sentimiento. El rencor es un sentimiento que muere con el perdón.

La paz interior es un gran regalo de Dios cuando tu decidas dar ese paso de fe y de amor.

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lunes, 6 de enero de 2014

¿Año nuevo, vida nueva?

¿Será así?

¿Cuántas personas diremos esto cada fin de año?

¿Lo cumplimos?, ¿Cuánto tiempo nos dura?

De verdad me pregunto ¿Cuántas vidas se vuelven nuevas?, ¿Cuántas creen que se puede?

Yo digo, ¡Porque no!

Pero, no lo veo tan literal como la expresión misma, pues “vida nueva” es muy difícil de lograr, no creo que es el caso para todos. Y va dependiendo de cada uno, de lo que uno mismo quiere lograr, ser o disponer.

No podemos cambiar nuestra vida pasada, pero si podemos visualizar una persona nueva, mejorada.
Quiero desearles a cada uno de ustedes, mis amigos de Caminando con Jesús de la mano, una vida nueva: corazones dispuestos a amar sin excepción; mentes dispuestas a perdonar sin rencor; almas abiertas a recibir a Dios, sin complejos, sin peros, con fe. ¡Dios está para todos!

Aprovechemos ésta vida que vivimos con dolores, penas, angustias, enfermedades, injusticias y más…entreguemos todo esto en los pies de Jesús bajo la cruz, para levantémonos con la cabeza en alto, positivos que la carga de la cruz ya no pesará y se llevará con paz y paciencia.  Y cada vez que comience a pesar, volveremos a la cruz.

Aprovechemos ésta vida que vivimos con amores, alegrías, gozos, triunfos, y más…entreguemos todo esto en los pies de Jesús en la Santa Eucaristía, para dar gracias, para glorificar su triunfo de la muerte, por su sacrificio, por estar siempre con nosotros, vivo y esperando que compartamos con Él todos nuestros logros, desde lo más pequeño, hasta lo más grande.

Hagamos del 2014, un año diferente, un año con mucha bondad, positivismo, y como dice el Santo Padre, con creatividad.

Jesús es Misericordia y Providencia. Jesús es AMOR.
¡Feliz año nuevo!
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viernes, 29 de noviembre de 2013

30 PRINCIPALES IDEAS DE LA EXHORTACIÓN DEL PAPA FRANCISCO


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Sobre el “Gozo del Evangelio”
Estos son las 30 principales ideas que ofrece el Santo Padre en la Evangelii Gaudium:

1. El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien.

2. Hay cristianos cuya opción parece ser la de una Cuaresma sin Pascua. Pero reconozco que la alegría no se vive del mismo modo en todas las etapas y circunstancias de la vida, a veces muy duras. Se adapta y se transforma, y siempre permanece al menos como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado, más allá de todo.

3. Puedo decir que los gozos más bellos y espontáneos que he visto en mis años de vida son los de personas muy pobres que tienen poco a qué aferrarse.

4. Llegamos a ser plenamente humanos cuando somos más que humanos, cuando le permitimos a Dios que nos lleve más allá de nosotros mismos para alcanzar nuestro ser más verdadero. Allí está el manantial de la acción evangelizadora. Porque, si alguien ha acogido ese amor que le devuelve el sentido de la vida, ¿cómo puede contener el deseo de comunicarlo a otros?

5. Tampoco creo que deba esperarse del magisterio papal una palabra definitiva o completa sobre todas las cuestiones que afectan a la Iglesia y al mundo. No es conveniente que el Papa reemplace a los episcopados locales en el discernimiento de todas las problemáticas que se plantean en sus territorios. En este sentido, percibo la necesidad de avanzar en una saludable «descentralización».

6. La comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo. Los evangelizadores tienen así «olor a oveja» y éstas escuchan su voz.

7. Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación. La reforma de estructuras que exige la conversión pastoral sólo puede entenderse en este sentido: procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras, que la pastoral ordinaria en todas sus instancias sea más expansiva y abierta, que coloque a los agentes pastorales en constante actitud de salida y favorezca así la respuesta positiva de todos aquellos a quienes Jesús convoca a su amistad..

8. Dado que estoy llamado a vivir lo que pido a los demás, también debo pensar en una conversión del papado. Me corresponde, como Obispo de Roma, estar abierto a las sugerencias que se orienten a un ejercicio de mi ministerio que lo vuelva más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de la evangelización.

9. En su constante discernimiento, la Iglesia también puede llegar a reconocer costumbres propias no directamente ligadas al núcleo del Evangelio, algunas muy arraigadas a lo largo de la historia, que hoy ya no son interpretadas de la misma manera y cuyo mensaje no suele ser percibido adecuadamente. Pueden ser bellas, pero ahora no prestan el mismo servicio en orden a la transmisión del Evangelio. No tengamos miedo de revisarlas. Del mismo modo, hay normas o preceptos eclesiales que pueden haber sido muy eficaces en otras épocas pero que ya no tienen la misma fuerza educativa como cauces de vida.

10. A los sacerdotes les recuerdo que el confesionario no debe ser una sala de torturas sino el lugar de la misericordia del Señor que nos estimula a hacer el bien posible. Un pequeño paso, en medio de grandes límites humanos, puede ser más agradable a Dios que la vida exteriormente correcta de quien transcurre sus días sin enfrentar importantes dificultades. También a los sacerdotes el Papa pide que preparen bien sus predicaciones con “una idea, un sentimiento y una imagen”, con lenguaje inteligibles para nuestros fieles que escuchan y no con lenguaje académico y teológico, que muchos no entienden.

11. La Iglesia «en salida» es una Iglesia con las puertas abiertas. Salir hacia los demás para llegar a las periferias humanas no implica correr hacia el mundo sin rumbo y sin sentido. Muchas veces es más bien detener el paso, dejar de lado la ansiedad para mirar a los ojos y escuchar, o renunciar a las urgencias para acompañar al que se quedó al costado del camino. A veces es como el padre del hijo pródigo, que se queda con las puertas abiertas para que, cuando regrese, pueda entrar sin dificultad.

12. Si la Iglesia entera asume este dinamismo misionero, debe llegar a todos, sin excepciones. Pero ¿a quiénes debería privilegiar? Cuando uno lee el Evangelio, se encuentra con una orientación contundente: no tanto a los amigos y vecinos ricos sino sobre todo a los pobres y enfermos, a esos que suelen ser despreciados y olvidados, a aquellos que «no tienen con qué recompensarte» (Lc 14,14). No deben quedar dudas ni caben explicaciones que debiliten este mensaje tan claro. Hoy y siempre, «los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio», y la evangelización dirigida gratuitamente a ellos es signo del Reino que Jesús vino a traer. Hay que decir sin vueltas que existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. Nunca los dejemos solos.

13. Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos.

14. Así como el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir «no a una economía de la exclusión y la inequidad». Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil.

15. Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión. Cuando la sociedad –local, nacional o mundial– abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad.

16. El individualismo posmoderno y globalizado favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas, y que desnaturaliza los vínculos familiares. La acción pastoral debe mostrar mejor todavía que la relación con nuestro Padre exige y alienta una comunión que sane, promueva y afiance los vínculos interpersonales. Mientras en el mundo, especialmente en algunos países, reaparecen diversas formas de guerras y enfrentamientos, los cristianos insistimos en nuestra propuesta de reconocer al otro, de sanar las heridas, de construir puentes, de estrechar lazos y de ayudarnos «mutuamente a llevar las cargas» (Ga 6,2).

17. Nuestro dolor y nuestra vergüenza por los pecados de algunos miembros de la Iglesia, y por los propios, no deben hacer olvidar cuántos cristianos dan la vida por amor: ayudan a tanta gente a curarse o a morir en paz en precarios hospitales, o acompañan personas esclavizadas por diversas adicciones en los lugares más pobres de la tierra, o se desgastan en la educación de niños y jóvenes, o cuidan ancianos abandonados por todos, o tratan de comunicar valores en ambientes hostiles, o se entregan de muchas otras maneras que muestran ese inmenso amor a la humanidad que nos ha inspirado el Dios hecho hombre.

18. La cultura mediática y algunos ambientes intelectuales a veces transmiten una marcada desconfianza hacia el mensaje de la Iglesia, y un cierto desencanto. Como consecuencia, aunque recen, muchos agentes pastorales desarrollan una especie de complejo de inferioridad que les lleva a relativizar u ocultar su identidad cristiana y sus convicciones. Se produce entonces un círculo vicioso, porque así no son felices con lo que son y con lo que hacen, no se sienten identificados con su misión evangelizadora, y esto debilita la entrega. Terminan ahogando su alegría misionera en una especie de obsesión por ser como todos y por tener lo que poseen los demás.

19. Una de las tentaciones más serias que ahogan el fervor y la audacia es la conciencia de derrota que nos convierte en pesimistas quejosos y desencantados con cara de vinagre. Nadie puede emprender una lucha si de antemano no confía plenamente en el triunfo.

20. El ideal cristiano siempre invitará a superar la sospecha, la desconfianza permanente, el temor a ser invadidos, las actitudes defensivas que nos impone el mundo actual.

21. Más que el ateísmo, hoy se nos plantea el desafío de responder adecuadamente a la sed de Dios de mucha gente, para que no busquen apagarla en propuestas alienantes o en un Jesucristo sin carne y sin compromiso con el otro. Si no encuentran en la Iglesia una espiritualidad que los sane, los libere, los llene de vida y de paz al mismo tiempo que los convoque a la comunión solidaria y a la fecundidad misionera, terminarán engañados por propuestas que no humanizan ni dan gloria a Dios.

22. La mundanidad espiritual, que se esconde detrás de apariencias de religiosidad e incluso de amor a la Iglesia, es buscar, en lugar de la gloria del Señor, la gloria humana y el bienestar personal. Es lo que el Señor reprochaba a los fariseos: «¿Cómo es posible que creáis, vosotros que os glorificáis unos a otros y no os preocupáis por la gloria que sólo viene de Dios?» (Jn 5,44).

23. Esta oscura mundanidad se manifiesta en muchas actitudes aparentemente opuestas pero con la misma pretensión de «dominar el espacio de la Iglesia». En algunos hay un cuidado ostentoso de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia, pero sin preocuparles que el Evangelio tenga una real inserción en el Pueblo fiel de Dios y en las necesidades concretas de la historia. Así, la vida de la Iglesia se convierte en una pieza de museo o en una posesión de pocos. En otros, la misma mundanidad espiritual se esconde detrás de una fascinación por mostrar conquistas sociales y políticas, o en una vanagloria ligada a la gestión de asuntos prácticos, o en un embeleso por las dinámicas de autoayuda y de realización autorreferencial. También puede traducirse en diversas formas de mostrarse a sí mismo en una densa vida social llena de salidas, reuniones, cenas, recepciones. O bien se despliega en un funcionalismo empresarial, cargado de estadísticas, planificaciones y evaluaciones, donde el principal beneficiario no es el Pueblo de Dios sino la Iglesia como organización.

24. La Iglesia reconoce el indispensable aporte de la mujer en la sociedad, con una sensibilidad, una intuición y unas capacidades peculiares que suelen ser más propias de las mujeres que de los varones. Por ejemplo, la especial atención femenina hacia los otros, que se expresa de un modo particular, aunque no exclusivo, en la maternidad. Reconozco con gusto cómo muchas mujeres comparten responsabilidades pastorales junto con los sacerdotes, contribuyen al acompañamiento de personas, de familias o de grupos y brindan nuevos aportes a la reflexión teológica. Pero todavía es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia.

25. Las reivindicaciones de los legítimos derechos de las mujeres, a partir de la firme convicción de que varón y mujer tienen la misma dignidad, plantean a la Iglesia profundas preguntas que la desafían y que no se pueden eludir superficialmente. El sacerdocio reservado a los varones, como signo de Cristo Esposo que se entrega en la Eucaristía, es una cuestión que no se pone en discusión, pero puede volverse particularmente conflictiva si se identifica demasiado la potestad sacramental con el poder.

26. Nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos. ¿Quién pretendería encerrar en un templo y acallar el mensaje de san Francisco de Asís y de la beata Teresa de Calcuta? Ellos no podrían aceptarlo. Una auténtica fe –que nunca es cómoda e individualista– siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo, de transmitir valores, de dejar algo mejor detrás de nuestro paso por la tierra.

27. Para la Iglesia la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica. Dios les otorga «su primera misericordia». Esta preferencia divina tiene consecuencias en la vida de fe de todos los cristianos, llamados a tener «los mismos sentimientos de Jesucristo» (Flp 2,5).

28. Siempre me angustió la situación de los que son objeto de las diversas formas de trata de personas. Quisiera que se escuchara el grito de Dios preguntándonos a todos: «¿Dónde está tu hermano?» (Gn 4,9). ¿Dónde está tu hermano esclavo? ¿Dónde está ese que estás matando cada día en el taller clandestino, en la red de prostitución, en los niños que utilizas para mendicidad, en aquel que tiene que trabajar a escondidas porque no ha sido formalizado? No nos hagamos los distraídos. Hay mucho de complicidad. ¡La pregunta es para todos! En nuestras ciudades está instalado este crimen mafioso y aberrante, y muchos tienen las manos preñadas de sangre debido a la complicidad cómoda y muda.

29. Entre esos débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo. Frecuentemente, para ridiculizar alegremente la defensa que la Iglesia hace de sus vidas, se procura presentar su postura como algo ideológico, oscurantista y conservador. Sin embargo, esta defensa de la vida por nacer está íntimamente ligada a la defensa de cualquier derecho humano. (…) Precisamente porque es una cuestión que hace a la coherencia interna de nuestro mensaje sobre el valor de la persona humana, no debe esperarse que la Iglesia cambie su postura sobre esta cuestión. Quiero ser completamente honesto al respecto. Éste no es un asunto sujeto a supuestas reformas o «modernizaciones».

 30. A veces sentimos la tentación de ser cristianos manteniendo una prudente distancia de las llagas del Señor. Pero Jesús quiere que toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás. Espera que renunciemos a buscar esos cobertizos personales o comunitarios que nos permiten mantenernos a distancia del nudo de la tormenta humana, para que aceptemos de verdad entrar en contacto con la existencia concreta de los otros y conozcamos la fuerza de la ternura. Cuando lo hacemos, la vida siempre se nos complica maravillosamente y vivimos la intensa experiencia de ser pueblo, la experiencia de pertenecer a un pueblo.-

miércoles, 13 de noviembre de 2013

¿Qué te hace falta para ser feliz?

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Antes de contestar esta pregunta, quisiera que te hagas primero otra pregunta y si es necesario, haz una lista. ¿Qué te hace feliz ahorita?

Al haberte contestado y revisado tu respuesta ahora pregúntate, ¿Qué te hace falta para ser feliz? Si es necesario, haz una lista también.

Ahora revisa ambas listas y mira si estas cosas que “te hacen feliz” o “lo que te falta para ser feliz” son externas a ti. Por ejemplo: tener empleo, no tener deudas, una casa más grande, poder estudiar, etc.
 
Si la mayoría de tus respuestas son externas o si todas son externas, será difícil que encuentres la felicidad. ¿Por qué? Porque  el centro de tu vida no es Dios y cuando sacamos a Dios de nuestras vidas, te vas olvidando de lo que de verdad vale y da felicidad. Tus prioridades cambian y estás más cerca del pecado.

La felicidad debe de salir dentro de ti y no venir de afuera. Todo lo que viene de afuera es efímero, tiene un limite porque una vez lo logras, después quieres más y sigues buscando esa felicidad que nada llena. Hay un vacío interno.

Es como la historia del Joven rico que habla con  Jesús (San Mateo 19:16-24) El quería obtener vida eterna y cumplía todos los mandamientos, pero había algo que lo ataba al mundo y no le permitía sentir esa felicidad de obtener vida eterna. Y era porque su centro de vida eran sus riquezas. No tiene nada de malo, ser rico, lo malo es hacer al dinero el centro de tu vida. Jamás tendrás paz, mucho menos felicidad.

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photo copy 2Si eres soltera, quieres un novio y casarte; si eres gorda, quieres ser flaca; si eres bajo, quieres ser alto; si eres pobre, quieres ser rico; si careces de salud, quieres estar sano; si tienes un trabajo, quieres otro…y así vamos caminando en la vida, buscando la felicidad afuera.

Pero, ¿Qué pasa si buscas la felicidad dentro de ti? ¿Cuándo Dios vive en ti? Nada te puede quitar la paz y con la paz viene la felicidad. Esa felicidad que no se acaba.
Fuimos creados para ser felices, para amar, viviendo en comunidad; no solos, ni apartados del mundo.

No debemos de confundirnos pensando que al tener esa felicidad interior, la vida deja de ser difícil y dejemos de tener problemas. No, eso siempre estará, pero cuando uno es feliz de verdad, los problemas se llevan con paz.
Se puede ser feliz cumpliendo el 1er mandamiento de Dios que es Amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a ti mismo (Que es lo que nos dejo Jesús)
Lo podemos lograr siguiendo tres pasos:
  1. Amar a Dios: TIENE que ser el centro de nuestras vidas, de ahí parte todo lo demás. Dejarnos guiar por el Espíritu Santo, solo Él nos puede motivar. Hay que incluir a Dios dentro de nuestras familias, consultar con Él todas nuestras inquietudes y decisiones.
     2. Amarte a ti mismo: hay que saber respetarse primero uno para respetar a los demás.   Valorarte,
         aceptarte como eres (físico y forma de ser). Saber y entender que Dios, siempre está contigo.

     3. Amar al prójimo: aprender a vivir con los demás, coexistir, tolerar. No somos seres
         individuales, estamos hechos para vivir en comunión. Aprender amar sin condición.

Recuerda, la felicidad debe de venir de adentro hacia fuera, repartirlo y compartirlo.

Tratemos de buscar esa felicidad cada día, no permitamos que el pecado nos aleje de esa felicidad que nos merecemos.  El pecado viene de todos los tamaños y colores cuando se trata de vivir en el mundo y a veces la infelicidad se ve más atractiva que la propia felicidad. Yo lo acabo de entender, por eso se los comparto  y les dejo la tarea de que busquen esa felicidad que se merecen.

Yo lo quiero ponerlo en practica ya, porque nunca es tarde para ser feliz y no perdamos el tiempo buscándolo en el mundo.

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lunes, 11 de noviembre de 2013

¿Cómo comenzar a orar?

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A mi cuando me dicen que la oración es fuerte y potente, lo creo, porque lo he vivido.
No es lo mismo decirle a una persona en pena, que ore y que tenga fe si no cree.
O no quiere creer.

Cuesta tener la mente abierta a entender que si existe Dios y que si actúa en nuestras vidas, hasta donde uno le permite cuando no lo vives.

Yo no comencé este blog, sin la inspiración del Espíritu Santo. El me ha ido guiando y me va dirigiendo. No puedo escribir de algo que no se y menos haber vivido. Conocimiento es muy poco el que tengo, a penas estoy “tratado” de tener crecimiento espiritual y me cuesta porque el día a día me come y me obstaculiza el camino.

Pero ¿Qué pasa, si yo ato a los pies de Jesús todo lo que me aleja de Él? Si lo pido con fe, claro que si lo alejará. Ya aprendí en 14 años que lo que se pide con fe se cumple y lo que se pide en cadena de oración o en comunidad, también.

Hagamos el ejercicio con una persona sin fe. ¿Qué tendría que hacer para comenzar a creer?
Primero dar el primer paso de orar. Simplemente orar, hacerlo constante, continuo. Darse la oportunidad de querer creer.

Buscar un momento de soledad, un espacio de concentración. Puede ser al bañarse, antes de dormir, al levantarte, en el carro, etc.

Busca un espacio para ti, cinco minutos son suficiente, pero claro entre más tiempo le dedicas, más profunda puede ser tu oración. Jesús no quiere oraciones elaboradas, ni complicadas. Puedes comenzar con alabarlo, ensalzarlo,  luego dale gracias por lo que quieras y termina pidiéndole lo que necesitas (no lo que quieres).

Un buen ejemplo de oración para un “principiante” es la alabanza.

No confundamos la oración con el rezo. Rezar es importante, pero no es tu conversación con Dios. Orar es conversar, es tener ese momento de conexión. Pero no olvidemos que orar es de dos vías. No solo se trata de hablar si no escuchar también.

Cómo comenté al inicio, orar en grupo o en cadena también es una manera excelente de comenzar. Pedir apoyo. Esto es más efectivo para alguien que le cuesta creer, pues al ver una comunidad o un grupo de personas unidas en oración es más fácil y efectivo ver resultados favorables. A veces lo que cuesta para comenzar este tipo de oración es pedir la ayuda, encomendar una oración a otros.
Una vez, comienzas a orar, puedes apoyarte con pasajes de la Biblia. Hacerlo en el Santísimo. Rezar el Santo Rosario (recuerda que aquí pones tus intenciones y meditas. Es una combinación de oración y rezo).

La oración eleva el alma al cielo. Tocas tu más intimo yo y te entregas de una manera que te relaja y tranquiliza. Nunca terminaras una buena oración sin sentirte mejor.

Puede ser relajante e inspirante, y así poco a poco te irás llenando y abriéndole la puerta al Espíritu Santo para que actúe en tu vida y en tu entorno.

Poco a poco irás creyendo y te irás enamorando de tener ese contacto con Jesús que no querrás dejar de hacerlo, se convierte en una necesidad. Ese contacto diario con Él te hará sentir, creer y vivir.
Es importante dar el primer paso, darse uno la oportunidad de creer. Lo bueno, de tratar es que no hay consecuencias negativas, no hay perdida de tiempo, no hay efectos secundarios. Es más que nada elevar tu vida interior a otro nivel de seguridad, de paz de que sabes que hay un Dios cuidándote siempre que se lo permitas. Prueba y llámalo ya.

Ve a orar…es el camino seguro a la fe.
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jueves, 31 de octubre de 2013

Las Quince promesas de la Virgen María a quienes recen el Santo Rosario


PADRE PÍO - SANTO ROSARIO
Las promesas del Rosario
1. Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.
2. Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.
3. El Rosario es una arma poderosa para no ir al infierno, destruirá los vicios, disminuirá los pecados, y defendernos de las herejías.
4. Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su dedeo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.
5. El alma que se encomiende a mi en el Rosario no perecerá.
6. Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una muerte violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.
7. Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.
8. Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su muerte encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la muerte participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.
9. Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente.
10. Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.
11. Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.
12. Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.
13. Mi hijo me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mi al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la muerte.
14. Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único hijo, Jesucristo.
15. La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.

Bendiciones del Rosario

1. Los pecadores son perdonados.
2. Las almas sedientas son refrescadas.
3. Aquellos que son soberbios encuentran la sencillez.
4. Aquellos que sufren encontrarán consuelo.
5. Aquellos que estan intranquilos encontrarán paz.
6. Los pobres encontrarán paz.
7. Los religiosos son reformados.
8. Los vivos aprenderán a sobrepasar el orgullo.
9. Los muertos (las almas santas) aliviarán sus dolores por privilegios.

Los beneficios del Rosario

1. Nos otorga gradualmente un conocimiento completo de Jesucristo.
2. Purifica nuestras almas, lavando nuestras culpas.
3. Nos da la victoria sobre nuestros enemigos.
4. Nos facilita practicar la virtud.
5. Nos enciende el amor a Nuestro Señor.
6. Nos enriquece con gracias y méritos.
7. Nos provee con lo necesario para pagar nuestras deudas a Dios y a nuestros familiares cercanos, y finalmente, se obtiene toda clase de gracia de nuestro Dios todopoderoso.

Como Rezar el Rosario

¿Sabían que nuestros hermanos separados usan el Santo Rosario para alejar a los demonios?

No hay oración más potente que el AVE MARÍA, ya que ella será quién dirigirá esa batalla al final de los tiempos y es quién aplastará la cabeza de la serpiente. Repetir el Ave María dentro del Santo Rosario ayuda a que entremos en una profunda meditación de la vida de Jesús en cada misterio. Y a la vez, le regalamos una rosa a la Virgen María en cada oración. Por eso, rezar el Santo Rosario debe de hacerse sin distracciones. Un Rosario orado con fe es más potente que una bomba núclear.
Aprovecha y antes de comenzar a rezarlo, haz tus peticiones al Señor: de gracias, de perdón, de amor, de salud, de fe, de lo que quieras y luego concentrate en cada misterio. Una vez entrás en profunda dedicación a la oración verás que el tiempo vuela, y te enamorarás de esta bella devoción y tu vida cambiará. No hay duda de ello.

IMAGEN DE COMO REZAR EL SANTO ROSARIO
ORACIONES DEL SANTO ROSARIO
La Señal de la Cruz
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

El Credo
Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del Cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo; nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está a la diestra de Dios Padre; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia Católica, la Comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida eterna. Amén.

El Padre Nuestro
Padre Nuestro, que estás en el cielo. Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Ave María
Dios te salve, María. Llena eres de gracia. El Señor es contigo. Bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

JACULATORIAS (PUEDES HACER UNA DE LAS DOS O AMBAS)
Madre de Gracia
V. María, Madre de Gracia, Madre de Misericordia.
R. En la vida y en la muerte ampáranos Gran Señora.
Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. (Oración de Fátima).

SALVE
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

 MISTERIOS DEL ROSARIO



MISTERIOS GOZOSOS (lunes y sábado)
1. La Encarnación del Hijo de Dios.
2. La Visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel.
3. El Nacimiento del Hijo de Dios.
4. La Purificación de la Virgen Santísima.
5. La Pérdida del Niño Jesús y su hallazgo en el templo.
MISTERIOS DOLOROSOS (martes y viernes)
1. La Oración de Nuestro Señor en el Huerto.
2. La Flagelación del Señor.
3. La Coronación de espinas.
4. El Camino del Monte Calvario.
5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor.

MISTERIOS GLORIOSOS (miércoles y domingo)
1. La Resurrección del Señor.
2. La Ascensión del Señor.
3. La Venida del Espíritu Santo.
4. La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.
5. La Coronación de la Santísima Virgen.
MISTERIOS LUMINOSOS (jueves) (1)
1. El Bautismo de Jesús en el Jordán.
2. La Autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná.
3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
4. La Transfiguración.
5. La institución de la Eucaristía.




1. Nuevos misterios propuestos por Juan Pablo II a la contemplación de los creyentes en la Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae (16-10-2002.) Se llaman misterios de luz o misterios luminosos porque en su vida pública Cristo se manifiesta como misterio de luz: “Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo” (Jn 9, 5). Estos nuevos misterios se rezan el jueves, pasando la segunda contemplación de los misterios gozosos al sábado.

Letania Lauretana

Señor, ten piedad de nosotros
Cristo, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros
Cristo óyenos, Cristo óyenos
Cristo escúchanos, Cristo escúchanos
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros
Dios Hijo redentor del mundo,
Dios Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios
Santa María, Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la divina gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre virginal,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso digno de honor,
Vaso insigne de devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consuelo de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los ángeles,
Reina de los patriarcas,
Reina de los profetas,
Reina de los apóstoles,
Reina de los mártires,
Reina de los confesores,
Reina de las vírgenes,
Reina de todos los santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina elevada al cielo,
Reina del santísimo rosario,
Reina de las familias,
Reina de la paz,
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
escúchanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Oremos:
Te rogamos, Señor, que nos concedas a nosotros tus sievos, gozar de perpetua salud de alma y cuerpo y, por la gloriosa intercesión de la bienaventurada Virgen María, seamos librados de la tristeza presente y disfrutemos de la eterna alegría. Por Cristo nuestro Señor.
Amén.

El Santo Rosario

Terminamos el mes dedicado al Santo Rosario. Y con ello quiero compartir con ustedes toda la información necesaria, para que puedan rezarlo lo más seguido posible, ya que como sabrán es el arma más poderosa que pueda ver contra el maligno. Además de llevarles la paz a sus vidas y a sus hogares.
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¿Qué es el Santo Rosario?
Hasta ahora se ha considerado como la mejor definición del Rosario, la que dio el Sumo Pontífice San Pío V en su “Bula” de 1569: “El Rosario o salterio de la Sma. Virgen, es un modo piadosísimo de oración, al alcance de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a María; interponiendo un Padrenuestro entre cada diez Avemarías y tratando de ir meditando mientras tanto en la Vida de Nuestro Señor”. El Rosario constaba de 15 Padrenuestros y 150 Avemarías, en recuerdo de los 150 Salmos. Ahora son 20 Padrenuestros y 200 Avemarías, al incluir los misterios de la luz.
La palabra Rosario significa “Corona de Rosas”. Nuestra Señora ha revelado a varias personas que cada vez que dicen el Ave María le están dando a Ella una hermosa rosa y que cada Rosario completo le hace una corona de rosas. La rosa es la reina de las flores, y así el Rosario es la rosa de todas las devociones, y por ello la mas importante de todas.
El Rosario esta compuesto de dos elementos: oración mental y oración verbal.
En el Santo Rosario la oración mental no es otra cosa que la meditación sobre los principales misterios o hechos de la vida, muerte y gloria de Jesucristo y de su Santísima Madre. Estos veinte misterios se han dividido en cuatro grupos: Gozosos, Luminosos, Dolorosos y Gloriosos.
La oración verbal consiste en recitar quince decenas (Rosario completo) o cinco decenas del Ave María, cada decena encabezada por un Padre Nuestro, mientras meditamos sobre los misterios del Rosario.
La Santa Iglesia recibió el Rosario en su forma actual en el año 1214 de una forma milagrosa: cuando Nuestra Señora se apareciera a Santo Domingo y se lo entregara como un arma poderosa para la conversión de los herejes y otros pecadores de esos tiempos. Desde entonces su devoción se propagó rápidamente alrededor del mundo con increíbles y milagrosos resultados.
Entre las varias formas y modos de honrar a la Madre de Dios, optando por las que son mejores en si mismas y mas agradables a Ella, es el rezo del Santo Rosario la que ocupa el lugar preeminente. Vale la pena recordar que entre las variadas apariciones de la Santísma Virgen, siempre Ella ha insistido en el Rezo del Rosario. Es así como, por ejemplo, el 13 de Mayo de 1917 en un pueblo de Portugal llamado Cova de Iria, la Santísima Virgen insiste con vehemencia el rezo del Rosario a los tres pastorcitos, en una de sus muchas apariciones a estos tres videntes.
Siendo un sacramental, el Santo Rosario contiene los principales misterios de nuestra religión Católica, que nutre y sostiene la fe, eleva la mente hasta las verdades divinamente reveladas, nos invita a la conquista de la eterna patria, acrecienta la piedad de los fieles, promueve las virtudes y las robustece. El Rosario es alto en dignidad y eficacia, podría decirse que es la oración más fácil para los sencillos y humildes de corazón, es la oración mas especial que dirigimos a nuestra Madre para que interceda por nosotros ante el trono de Dios.
El Santo Rosario prolonga la vida litúrgica de la Iglesia pero no la sustituye, al contrario enriquece y da vigor a la misma liturgia. Es por ello, que el Santo Rosario se enmarca como una plegaria dentro de la religiosidad popular que contiene un gran tesoro de volares que responde con sabiduría cristiana a los grandes interrogantes de la existencia.
El pueblo latinoamericano es profundamente Mariano, reconoce con una gran sabiduría popular católica, que llegamos a Jesús Salvador a través de María Santísima su Madre y desde los mismos tiempos del descubrimiento y de la conquista de América, se genero una gran devoción por la Virgen María; en Ella, nuestros pueblos siempre han mirado el rostro maternal de quien nos trajo la salvación y con la primera manifestación explicita de la Reina del Cielo en tierra americana, con rostro y figura de mujer mestiza, en México, se acrecentó aun mayor el amor y la devoción a ella en todos los países hispano parlantes, reconociéndola como nuestra propia Madre, llena de amor, de misericordia y de piedad para con sus hijos. Sentimiento que va en relación directa con el origen mismo de la Maternidad Divina: María es Madre de Dios Redentor es también verdaderamente la Madre de todos los miembros de Cristo, porque Ella colaboro con su amor a que nacieran en la Iglesia, los creyentes, miembros de aquella cabeza que es Cristo.
El paso del tiempo, las costumbres modernas, y la innovación de formas de oración, no pueden dejar a un lado el rezo del Santa Rosario. De hecho, los Santos Padres y los Santos han tenido una profunda devoción a este sacramental, nosotros como católicos y como amantes de la Reina del Cielo hemos de ser fervientes devotos del Rosario. Es digno de recordar que la familia que reza unida permanece unida, Que la recitación piadosa y consciente del Santo Rosario nos traiga la paz al alma y nos una más estrechamente a María para vivir auténticamente nuestro cristianismo.

HISTORIA DEL ROSARIO

En la antigüedad, los romanos y los griegos solían coronar con rosas a las estatuas que representaban a sus dioses como símbolo del ofrecimiento de sus corazones. La palabra Rosario significa “Corona de Rosas”.
Siguiendo esta tradición, las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por los romanos, marchaban por el Coliseo vestidas con sus ropas más vistosas y con sus cabezas adornadas de coronas de rosas, como símbolo de alegría y de la entrega de sus corazones al ir al encuentro de Dios. Por la noche, los cristianos recogían sus coronas y por cada rosa, recitaban una oración o un salmo por el eterno descanso del alma de las mártires.
La Iglesia recomendó rezar el rosario, el cual consistía en recitar los 150 salmos de David, pues era considerada una oración sumamente agradable a Dios y fuente de innumerables gracias para aquellos que la rezaran. Sin embargo, esta recomendación sólo la seguían las personas cultas y letradas, pero no la mayoría de los cristianos. Por esto, la Iglesia sugirió que aquellos que no supieran leer, suplantaran los 150 salmos por 150 Avemarías, divididas en quince decenas. A este “rosario corto” se le llamó “el salterio de la Virgen”.
A finales del siglo XII, Santo Domingo de Guzmán sufría al ver que la gravedad de los pecados de la gente estaba impidiendo la conversión de los albigenses y decidió ir al bosque a rezar. Estuvo en oración tres días y tres noches haciendo penitencia y flagelándose hasta perder el sentido. En este momento, se le apareció la Virgen con tres ángeles y le dijo que la mejor arma para convertir a las almas duras no era la flagelación, sino el rezo de su salterio.
Santo Domingo se dirigió en ese mismo momento a la catedral de Toulouse, sonaron las campanas y la gente se reunió para escucharlo. Cuando iba a empezar a hablar, se soltó una tormenta con rayos y viento muy fuerte que hizo que la gente se asustara. Todos los presentes pudieron ver que la imagen de la Virgen que estaba en la catedral, alzaba tres veces los brazos hacia el Cielo. Santo Domingo empezó a rezar el salterio de la Virgen y la tormenta se terminó.
En otra ocasión, Santo Domingo tenía que dar un sermón en la Iglesia de Notre Dame en París con motivo de la fiesta de San Juan y, antes de hacerlo, rezó el Rosario. La Virgen se le apareció y le dijo que su sermón estaba bien, pero que mejor lo cambiara y le entregó un libro con imágenes, en el cual le explicaba lo mucho que gustaba a Dios el rosario de Avemarías porque le recordaba ciento cincuenta veces el momento en que la humanidad, representada por María, había aceptado a su Hijo como Salvador.
Santo Domingo cambió su homilía y habló de la devoción del Rosario y la gente comenzó a rezarlo con devoción, a vivir cristianamente y a dejar atrás sus malos hábitos.
Santo Domingo murió en 1221, después de una vida en la que se dedicó a predicar y hacer popular la devoción del Rosario entre las gentes de todas las clases sociales para el sufragio de las almas del Purgatorio, para el triunfo sobre el mal y prosperidad de la Santa Madre de la Iglesia.
El rezo del Rosario mantuvo su fervor por cien años después de la muerte de Santo Domingo y empezó a ser olvidado.
En 1349, hubo en Europa una terrible epidemia de peste a la que se le llamó “la muerte negra” en la que murieron muchísimas personas.
Fue entonces cuando el fraile Alan de la Roche, superior de los dominicos en la misma provincia de Francia donde había comenzado la devoción al Rosario, tuvo una aparición, en la cual Jesús, la Virgen y Santo Domingo le pidieron que reviviera la antigua costumbre del rezo del Santo Rosario. El Padre Alan comenzó esta labor de propagación junto con todos los frailes dominicos en 1460. Ellos le dieron la forma que tiene actualmente, con la aprobación eclesiástica. A partir de entonces, esta devoción se extendió en toda la Iglesia.

¿Cuándo se instituyó formalmente esta fiesta?
El 7 de octubre de 1571 se llevó a cabo la batalla naval de Lepanto, en la cual los cristianos vencieron a los turcos. Los cristianos sabían que si perdían esta batalla, su religión podía peligrar y por esta razón confiaron en la ayuda de Dios a través de la intercesión de la Santísima Virgen. El Papa San Pío V pidió a los cristianos rezar el rosario por la flota. En Roma estaba el Papa despachando asuntos cuando de repente se levantó y anunció que la flota cristiana había sido victoriosa. Ordena el toque de campanas y una procesión. Días más tarde llegaron los mensajeros con la noticia oficial del triunfo cristiano. Posteriormente, instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias el 7 de octubre.
Un año más tarde, Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra Señora del Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo de Octubre (día en que se había ganado la batalla). Actualmente se celebra la fiesta del Rosario el 7 de Octubre y algunos dominicos siguen celebrándola el primer domingo del mes.
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FUERZA DEL ROSARIO

A lo largo de la historia, se ha visto como el rezo del Santo Rosario pone al demonio fuera de la ruta del hombre y de la Iglesia. Llena de bendiciones a quienes lo rezan con devoción. Nuestra Madre del Cielo ha seguido promoviéndolo, principalmente en sus apariciones a los pastorcillos de Fátima.
El Rosario es una verdadera fuente de gracias. María es medianera de las gracias de Dios. Dios ha querido que muchas gracias nos lleguen por su conducto, ya que fue por ella que nos llegó la salvación.
Todo cristiano puede rezar el Rosario. Es una oración muy completa, ya que requiere del empleo simultáneo de tres potencias de la persona: física, vocal y espiritual. Las cuentas favorecen la concentración de la mente.
Rezar el Rosario es como llevar diez flores a María en cada misterio. Es una manera de repetirle muchas veces lo mucho que la queremos. El amor y la piedad no se cansan nunca de repetir con frecuencia las mismas palabras, porque siempre contienen algo nuevo. Si lo rezamos todos los días, la Virgen nos llenará de gracias y nos ayudará a llegar al Cielo. María intercede por nosotros sus hijos y no nos deja de premiar con su ayuda. Al rezarlo, recordamos con la mente y el corazón los misterios de la vida de Jesús y los misterios de la conducta admirable de María: los gozosos, los dolorosos, los gloriosos y los luminosos. Nos metemos en las escenas evangélicas: Belén, Nazaret, Jerusalén, el huerto de los Olivos, el Calvario, María al pie de la cruz, Cristo resucitado, el Cielo, todo esto pasa por nuestra mente mientras nuestros labios oran.

Fuente: Catholic.net

jueves, 15 de agosto de 2013

Oración para secar tus lágrimas


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Señor derrama el rocío de tu Espíritu en mi corazón,
me protejas a la sombra de tus alas y me des tu paz; me liberes de todo mal y me tomes de tu mano para acompañarme en mi camino, abre mis ojos, para que lo reconozca a quien está sufriendo, ensancha mi corazón para que pueda albergar el dolor ajeno, concedeme el don de la oración continua para que viva en tu presencia y en tu gracia.
 Señor seca mis lágrimas cuando la pena se apodere de mi y consuelame con tu infinita Misericordia,
calma mi ansiedad e incertidumbre cuando aparentemente no encuentre ninguna solución,
dame confianza, fortaleza y firmeza para la decisión que deba tomar.

Silencia momentáneamente mis ideas y proyectos para escuchar la voz de los que me rodean,
haz de mi corazón un lugar de encuentro para que quien se acerque a mi calme su sed,
concédeme una mirada luminosa para que te descubra en mi y a mi alrededor.

Señor asiste, proteje y cuida en todo momento a mis seres queridos, cura la dolencia y enfermedad de las personas a quienes amo y les envíes tu poderosa sanación, escucha mi plegaria y mi clamor para que mi preocupación atraviese las nubes y toque tiernamente tu amoroso corazón, y así me respondas en lo que hoy te pido, quita de mi ser las dudas, los miedos y todo aquello que me impide avanzar en el misterio de la fe, sorpréndeme con tu Palabra para que a través de tu Sabiduría pueda hallar lo que busco.

Señor está siempre a mi lado, sonríeme, dame tu amor, sosténme, dame fortalezca, recompensa mis actos de caridad y generosidad y a la mano que pueda atender, y susurrame al oído de que “todo es posible”.

Amén

viernes, 5 de julio de 2013

¡En Dios encuentras TODO!

 
 
 
Si sufres, no te enojes con Dios, sino pídele fuerzas.
     
Si lloras de dolor, no abandones Su camino, sino síguelo con más fe y convencimiento.
     
Si te ves envuelto en un diluvio que azota tus sentidos, pues será Él quien te rescatará
y cubrirá de pétalos tu alma cansada.
     
Si la duda y la desesperanza se apoderan de tu corazón, levanta tu mirada hacia el Señor,
pues sólo Su amor aliviará tus penas.
     
Si sientes que el miedo está a punto de vencerte, abrázate a Dios, pues sólo Él reconfortará tu alma.
     
Si te sientes hambriento, sigue luchando, porque Dios es el Pan de Vida.
     
Si te encuentras inmerso en profundas tinieblas, acércate a Jesús, porque Él es la Luz del Mundo.
     
Si estás perdido, no temas, pues Dios es el Buen Pastor que te guiará.
     
Si no encuentras la salida en el solitario laberinto de tus penas, arrodíllate, porque Dios es la Puerta;
y todo aquél que entre por Él se salvará.
     
Si te sientes solo, y crees que no puedes contar con nadie, te EQUIVOCAS, porque Jesús está a tu lado;
es tu Amigo.
     
No cierres tu corazón, y dirígete sin miedo al Señor, pues Él te guiará con su amor y sabiduría;
aliviará tu dolor, e iluminará tu alma, porque sólo Él es tu GRAN AMIGO;
   
          
¡¡Sólo Él es fiel siempre!!

lunes, 25 de febrero de 2013

Para Meditar en Cuaresma



“QUE EL AMOR NO SEA DESPERDICIADO”"Carta de Cuaresma escrita por Madre Adela,Fundadora SCTJM y FCT
 
Queridos hermanos y hemanas:
El Señor en su infinita sabiduría ha permitido que escriba esta carta precisamente en la fiesta de los Beatos Jacinta y Francisco, pequeñoscorazones llamados a ofrecerse como sacrificios vivos de amor y reparación a los Corazones de Jesús y María. Tan heroica vocación solo puede surgir de una particular contemplación del precio tan alto que estos Dos Corazones han pagado por nosotros.  Precio que se identifica con la misión singular de cada uno. El precio que el Corazón de Jesús, el Redentor del Hombre, paga tan altamente, es el precio del Amor del Dios hecho Hombre, que culmina de forma visible en la Cruz, en la entrega de Su Sangre, de Su Cuerpo, de Su Vida y de Su Corazón, para salvar al hombre, para devolver a la humanidad la grandeza y la belleza de su dignidad original: restaurar la belleza de la imagen y semejanza de Dios en nuestras almas y para abrir para siempre las puertas de Nuestro Hogar: la Casa del Padre. El precio que el Corazón de María, Madre del Redentor, paga tan altamente, es el precio del dolor materno, es cruz materna, es traspaso materno… Es amor totalmente unido al amor del Corazón de Su Hijo, es amor que en El y con El, es todo para el Padre y todo para los hombres.
Los Corazones de Jesús y María, el Corazón del Redentor y el Corazón de la Madre del Redentor nos han amado hasta el extremo, el extremo propio del amor Redentor del Dios hecho Hombre, y del amor Materno de la única criatura concebida Inmaculada. Ellos nos han amado hasta el extremo, y esto significa que el amor redentor de Cristo, amor cuya potencia es la fuerza de Su Misericordia, y el amor materno de María, cuya potencia es la fuerza de la maternidad inmaculada, no tiene límites, no conoce límites, no se origina en límites, no se define por límites y no se limita cuando la humanidad no recibe su amor, o incluso lo desprecia, lo rechaza, lo ignora… o simplemente, no lo atesora, no lo cuida, no lo guarda celosamente y lo desperdicia. El amor de los Corazones de Jesús y María es un amor que “todo lo soporta, todo lo espera, todo lo cree”… (1 Cor 13). Es amor misericordioso, es amor puro, es amor incondicional, es amor fiel, es amor que se da y se da sin reservas. Es simplemente y ciertamente, amor.
Creo que una gracia que los Beatos Jacinta y Francisco, junto con la Sierva de Dios Sr. Lucía, recibieron como fruto de las Apariciones de Nuestra Señora en Fátima, fue la de contemplar profundamente este misterio del amor y del dolor de los Corazones de Jesús y María. El misterio del amor que siempre paga un precio muy alto por el amado, el misterio del amor que no es amado, el misterio del amor que no es recibido con gratitud y reverencia… el misterio de las espinas que rodean esos Corazones significando los pecados de la humanidad, la dureza, la ligereza, la ingratitud, la rebeldía, la soberbia, la insolencia, la indiferencia, la superficialidad, el abuso de su amor y el desperdicio de su gracia, que tanto cuesta… Oh, cuánto se desperdicia el amor de Sus Corazones, cuánto se desperdicia el amor, cuánto se desperdicia cada don que proviene del amor.
Con este sentido, con esta contemplación del amor que es desperdiciado, creo que el Señor mismo nos ha introducido en esta Cuaresma. En el Cenáculo del día 29 de enero recibimos una palabra profética muy profunda y dolorosa, por lo menos puedo decir que lo fue para mi corazón. Fue la noche en que el Señor nos llevaba a contemplar la fuerza del amor que brota de Su Corazón cada vez que El nos comunica una gracia, una palabra, un don, un llamado, cada vez que siembra una semilla en el terreno de nuestros corazones... Pero también nos mostraba su dolor cuando esta semilla no era recibida con amor y responsabilidad, cuando no la atesoramos, cuando no la guardamos con cuidado, cuando la recibimos con superficialidad, cuando no cooperamos para que ella crezca, sino que la dejamos asfixiarse en las espinas de nuestra ligereza, orgullo, comodidad, lentitud o falta de generosidad. Sí, contemplamos el dolor del Corazón de Jesús por todos los dones de su amor que han sido desperdiciados, asfixiados, ahogados o no desarrollados, por la falta de responsabilidad y cuidado del terreno del corazón. Junto con el dolor del Corazón Traspasado del Redentor, de donde brotan todas las gracias y dones, también pudimos contemplar el dolor materno de la Virgen… ¿Cómo no conmovernos ante la imagen que recibimos de la mano herida y sangrante de la Virgen, rasgándose entre las espinas de nuestro corazón, para llegar a preservar la semilla plantada por su Hijo? ¿Cómo no conmovernos ante ese amor materno, que paga cualquier precio, lo arriesga todo, no escatima en sufrir y batallar “con su talón herido”, por preservar todas las gracias, los dones, las semillas que han sido plantadas en nuestro corazón? ¿Cómo no sentir la responsabilidad propia de quien ama, de no dejar que la semilla se asfixie, se oprima, se seque por la superficialidad del terreno, y no dé fruto por la falta de abono y fertilidad del terreno? ¡El Amor no puede ser desperdiciado! ¡Tanto amor no puede tomarse a la ligera! ¡Tanto amor no puede usarse y tirarse! ¡Tanto amor debe amarse y responsablemente cuidarse y hacerle crecer!
Es mi más profundo sentimiento en esta Cuaresma, que todos  y cada uno según las exigencias del amor y la responsabilidad de su propia vocación, nos dispongamos a ser un terreno bueno, generoso, disponible, profundo y fértil, para que ninguna “semilla” que proviene del amor del Corazón de Cristo caiga entre espinas, piedras, tierra  superficial o ligera… Que su Misericordia, manifestada en un torrente de continuas gracias y palabras, enseñanzas y oportunidades de servir, sea acogida con gran gratitud y responsabilidad. Esta Cuaresma debe ser para nosotros un tiempo de trabajar en el terreno del corazón, de eliminar las espinas, remover las piedras, poner más tierra y abonar con virtudes y penitencias el terreno, para que sea más parecido al corazón de Nuestra Madre, terreno donde la “semilla” fue plenamente recibida, cuidadosamente atesorada y plenamente fecunda. 
Quisiera invitarlos a dedicarse a trabajar el terreno del corazón a través de las siguientes pautas (ustedes deben de buscar su aplicación personal y muchas más que sean las necesarias para la conversión y transformación de su terreno).
Un camino de amor y responsabilidad
1. Conocimiento del terreno personal: Un profundo examen de conciencia basado en el conocimiento pleno de nuestro terreno (corazón) y cómo hemos cuidado todos los dones que hemos recibido personalmente y en nuestras familias.

2. Poner 7 Pilares: Basado en este examen, escribir 7 virtudes concretas (honestidad, prudencia, docilidad, humildad, mansedumbre, etc.) que van a purificar el terreno y desmoronar las espinas y piedras. Ofrecer al Señor construir estas virtudes en nuestros corazones, ponerlas en práctica y llevar un pequeño recuento por escrito de cómo las vivimos a diario o cómo las fallamos.

3. Ante la Eucaristía, pedir por el terreno de nuestro corazón: Para los que les sea posible, aunque fuese 15 minutos, les invito a ir tres veces por semana al Santísimo Sacramento, a ofrecer nuestro amor, consolación y reparación a los Corazones Traspasados, particularmente por “las semillas” que no hemos cuidado o profundizado, y que por lo tanto, no han dado su fruto apropiado. Pidamos ante el Corazón Eucarístico, que todos seamos un verdadero terreno mariano, puro, sano, generoso, disponible, fuerte y fecundo.

4. Ayuno y penitencias para remover las piedras del terreno: El ayuno, vivido con disposiciones interiores y exteriores, es un arma poderosa para purificar el corazón de apegos corporales, apegos de la voluntad, apegos de los apetitos y desórdenes afectivos, y de los “apegos al yo”; también tiene un valor de reparación y protección muy poderoso. Hay muchas semillas, muchas gracias que han sido desperdiciadas, también hay muchas gracias para las que debemos preparar el camino de nuestro propio corazón, y hay mucho que el Señor desea hacer en nosotros y debe vencer la oposición de los tres enemigos de nuestras almas: el demonio, la carne y del mundo… debemos ayunar y hacer batalla para remover las espinas y las piedras, y para dar libertad a la gracia en nuestra corazón. Les invito a tener una cuaresma penitencial, basada en el reconocimiento sincero de la necesidad de conversión que cada uno tenemos.

5. Silencio para recibir la semilla y guardarla: En un mundo de tanto ruido, empezando por nuestro propio interior, necesitamos un tiempo donde creemos un espacio de silencio para Dios, su Palabra, su Voz… Les recomiendo y según sus posibilidades, pues sé que los padres con niños pequeños no pueden hacer grandes opciones en esta área, que se tomen un tiempo extra al día, para tener silencio. Quizás significará cortar un poco las horas de TV o de hablar por teléfono… Cada uno sabe dónde están sus ruidos… Traten de darse un poco más de silencio, para que sus almas puedan aprender el lenguaje poderoso del silencio, que forma y transforma el lenguaje humano, que lo purifica, lo eleva, lo santifica y lo ordena. El lenguaje que proviene de escuchar a Dios hablarnos se transforma en un medio fundamental de edificación de la civilización del amor. Guarden silencio y eviten las palabras que no edifican, que no elevan, que no abren espacio al diálogo sincero; las palabras que sobran o que no son las que revelan la dignidad de la persona humana. Un silencio que nos permita escuchar y guardar el misterio del amor de los Corazones Traspasados.

6.Contemplar al Amor Misericordioso, para atesorarlo y no desperdiciarlo: La Misericordia de Dios, de la cual la Virgen es reflejo materno, no tiene límites, por ello es nuestra responsabilidad no desperdiciarla, no jugar con ella, no abusarla, más bien dejar que esa Misericordia se convierta en el mayor tesoro de nuestro corazón y nos convierta en canales de Misericordia. Quisiera invitarlos, ya que esta Cuaresma nos prepara para la peregrinación hacia el legado de Juan Pablo II y al Domingo de la Misericordia, que tengan como lectura espiritual esta cuaresma la Encíclica “Rico en Misericordia”, de Juan Pablo II, y el Diario de Santa Faustina. Así, todos caminaremos juntos hacia el Corazón Traspasado de Cristo, fuente de Misericordia, contemplando el gran precio que cuesta la Misericordia, y cuánto la Virgen conoce este gran precio que ha pagado su Hijo.

7.No permitir que Nuestra Madre se rasgue la mano protegiendo la semilla: Quisiera invitarlos a que renueven su consagración a la Virgen, para que le den plena libertad a Ella de cuidar, enseñar, corregir y trabajar en el terreno. También, los invito a rezar el Santo Rosario a diario en reparación por todos sus sufrimientos maternos, especialmente cuando “la semilla” que su Hijo planta en nuestros corazones no encuentra el terreno preparado, el terreno listo para acoger y para dar fruto. Queridos hermanos y hermanas, mis palabras son simplemente un pequeño fruto de un terreno que desea vivir para que el Amor de los Corazones Traspasados no sea desperdiciado… ¡El amor no puede ser desperdiciado! Es nuestro don y nuestra tarea hacer de nuestro corazón un terreno donde el amor sea recibido, sea cuidado y sea fecundo. 

Que esta Cuaresma consolemos y reparemos al amor que ha sido desperdiciado, y lo hagamos con amor y responsabilidad, verdaderamente preparando, limpiando, abonando el terreno de nuestro corazón.
Que todos seamos una  ofrenda de amor y consolación al amor de los Corazones Traspasados.
Madre Adela
Fundadora SCTJM y FCT

 

La Desesperación


 

La desesperación es lo peor que nos puede pasar después del pecado, porque con ella cerramos la puerta a la Misericordia de Dios, y nos condenamos voluntariamente al Infierno eterno.

Hay que tener mucho cuidado con la desesperación, que fue lo que llevó a Judas Iscariote a suicidarse, en lugar de ir a los pies de Jesús crucificado a ser perdonado por Él.

Muchas veces la desesperación nace del orgullo, de la soberbia, porque somos incapaces de hacer un acto de humildad, de humillarnos ante Dios pidiendo perdón.

Otras veces la desesperación viene de percibir mal la realidad, o de juzgar a Dios como le juzgaba ese siervo malo y perezoso, que enterró su talento, y creemos que Dios es malo y vengativo, y no conocemos a Dios como el Padre bondadoso, dispuesto a perdonarlo TODO si vamos a Él arrepentidos.

¿No recordamos la historia del hijo pródigo? ¿Cómo el padre esperaba a su hijo y le vio desde lejos y corrió a su encuentro?

También nosotros, al pecar, nos vamos de la casa paterna, nos alejamos de Dios, pero no es Dios quien se aleja de nosotros, sino nosotros nos alejamos de Él. Entonces tenemos que saber que ese Dios, ese Padre está esperando con ardor nuestro regreso. E incluso se pone más contento por nuestra vuelta, que por el hijo justo que jamás se alejó de Él.

Vayamos al Padre misericordioso, a Dios nuestro Señor, con el alma humillada por nuestros pecados, y no esperemos reprimendas sino un gran amor y predilección de Dios. Si no creemos esto, hagamos la prueba y lo comprobaremos


Fuente: Blog María Madre Celestial

martes, 12 de febrero de 2013

Obediencia…¿Conocemos la palabra?



Con la noticia reciente de la renuncia del Santo Padre Benedicto XVI, muchos saltamos consternados, sorprendidos, abrumados; es una GRAN noticia, nadie puede negar eso. Y nos preguntamos ¿Por qué?, pero y ¿El sacrificio?, pero ¿Qué no debe de ser Papa hasta morir? Y más.

Otros saltaron a la defensiva, ya viendo venir el ataque de los que se aprovechan de cualquier cosa para atacar la Iglesia católica.

Otros comenzaron las cadenas de oración, orgullosamente poniendo en alto lo que realmente significa amar al prójimo, sin importar que pasa alrededor. Apoyar al Papa, sin importar porque lo hizo, agradecer al Papa por su labor, etc. He aquí el buen ejemplo a seguir. Porque el ataque viene fuerte. Sepamos defender nuestra FE.

Para los que no sabemos o no entendemos, he aquí como debemos de actuar para mejorar.

Lo primero que decimos los católicos es que somos: “Católicos, Apostólicos y Romanos”. ¿Somos los tres, realmente?, ¿Conocemos que significa esto? ¿Sabemos que debemos de respetar y OBEDECER como nuestro Santo Padre nos guía? Nos guste o no nos guste.

Creo que aquí comienza todo conflicto dentro de los católicos y el resto del mundo. Hace miles de años, después de la resurrección de Jesucristo, TODOS eran católicos, siguiendo la nueva iglesia de San Pedro… Hasta que vino UNO y se reveló, por no OBEDECER lo que la iglesia le dictaba. Creó su propia secta y lo demás es historia…

Ahora, mantenemos el mismo conflicto, nos cuesta obedecer; creemos que obedecer significa HUMILLARSE usando mal el sentido de la palabra. Cuando significa señal de sumisión y acatamiento, pero para muchos esto es vergüenza, ser tonto e inútil. Jesús es el maestro y fue humillado. La humillación nos hace humildes, nos hace humanos, nos hace tolerantes y en este mundo hay que saber tolerar.

No importa si el Vaticano se equivoca, no importa si nuestra comunidad religiosa es corrupta, no importa si son injustos, infieles…Jesús ya tomó nota de todo eso y a Él le darán cuentas estas personas cuando sean juzgadas por Dios.

Nuestro trabajo no implica, criticar, desobedecer y ahuyentar al hermano. Nuestro trabajo implica: ORAR, apoyar, guiar con paciencia y amor al prójimo en su camino siempre que podamos.
El Santo Padre Pio de Pieltrecina. ¡GRAN HOMBRE! Gran Santo, gran católico. Mejor ejemplo de un buen católico no puede haber más que él. OBEDIENTE ¡siempre! Y por eso está donde está, disfrutando la santa gloria del cielo.

Castigado por el Papa y él siempre, obediente.
Juzgado por la misma Iglesia y el siempre, obediente.
Criticado por sus hermanos Capuchinos y él siempre, obediente.

Todo cae por su propio peso, si algo está malo, caerá por su propio peso, pero no seas TÚ el causante de cualquier tragedia que afecté a terceros, porque tú pagaras por tus actos. No hay acción, sin reacción.

¿Qué pide la Virgen María repetidamente? ORAR
¿Qué hacia Padre Pio todo el día? ORAR
¿Qué nos enseñó Jesucristo? ORAR

Por oración, hay sanación, hay milagros, hay unión, hay esperanza.

Tratemos de obedecer a nuestro párroco, nuestra comunidad, nuestros jefes, nuestra iglesia. Tratemos ser católicos de verdad.

Este es un buen momento para obedecer, es un buen momento para subir un escalón más en nuestra santidad. Aprendamos a acatar sin preguntar o juzgar.

Aprendamos, aprendamos, aprendamos.
Bendiciones,

Obediencia. Según La Real Academia Española

(Del lat. oboedientĭa).
1. f. Acción de obedecer.
2. f. Especialmente en las órdenes regulares, precepto del superior.
3. f. En las mismas órdenes, permiso que da el superior a un súbdito para ir a predicar, o asignación de oficio para otro convento, o para hacer un viaje.
4. f. En dichas órdenes y en las congregaciones religiosas, oficio o empleo de comunidad, que sirve o desempeña un religioso por orden de sus superiores.
~ ciega.
1. f. obediencia que se presta sin examinar los motivos o razones de quien manda.
~ debida.
1. f. Der. obediencia que se rinde al superior jerárquico y es circunstancia eximente de responsabilidad en los delitos.
acatar ~.
1. loc. verb. ant. Tenerla o rendirla.
a la ~.
1. expr. U. como fórmula de cortesía para indicar sometimiento al gusto de otro.
dar la ~ a alguien.
1. loc. verb. Sujetarse a él, reconocerlo por superior.