Mostrando entradas con la etiqueta Jesús. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jesús. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de febrero de 2015

¿Cuando Dios no hace lo que le pedimos, dejamos de creer en Él?

Me gusto ésta frase que dijo el padre en misa el domingo pasado, encierra mucho el estilo de vida del católico, especialmente del laico. No lo dijo como pregunta, lo dijo como afirmación, pero yo, pregunto.

¿Nos sentimos con el derecho de “exigir” como un niño pequeño?. ¿Sentimos que debemos de pedir con autoridad de ser complacidos?.
Pues el evangelio del domingo pasado, nos dice:
TO06DB
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,40-45):
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme.»
Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero: queda limpio.»
La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.
Él lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.»
Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo, se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.
Palabra del Señor

“Si quieres, puedes limpiarme”
Grande la solicitud del leproso. “Si Quieres”, pregunto, y no le dijo: “cúrame”, “sáname”, “límpiame”.
Ahora pensemos si es de esa manera como le hablamos a Jesús. Analicemos solo esa frase. “Si quieres”.

¿Qué pasa cuando pedimos, de la manera en como pedimos las cosas?,¿A caso Jesús nos escucha?, ¿Nos ignora?, ¿No nos entiende?, ¿Por qué se tarda tanto?. Nos frustramos.
Comenzamos a dudar del “poder de Dios”, nos preguntamos si en verdad existe, si es MI DIOS, y no se que otras cosas puedan pasar por nuestra mente.
Es el momento de debilidad donde comenzamos a dudar y cuestionar ¿Por qué seguimos el mismo camino, si es tan difícil?.

Nuestra fe (si es que había algo de ella en nuestras vidas) se va debilitando al punto en dejar de creer en Él y en dejar de seguirlo o buscarlo, cualquiera que sea el caso. Somos demasiado obstinados y orgullosos como para seguir “sufriendo” si Dios no nos consiente o no nos contempla.
He allí el éxodo de tanto católico y a dejar de creer del todo. Pues creen que las respuestas de parte de Dios deben de ser inmediatas, fáciles, rápidas y sin complicaciones.

Dios es un Dios de misericordia, entonces ¿Por qué no responde cuando se lo pedimos?. ¿Será que nos comportamos como esos niños que mencioné al principio del post?.

¿Cómo nos atrevemos a exigir, si ni siquiera damos NADA o muy poco a cambio?
¿Quién es Dios?, ¿Él o Yo?. ¿Por qué me creo superior entonces si se que yo no soy nadie a los pies de Jesús? “Si quieres, puedes curarme” así es como debemos de pedir…y veremos la Gloria del Señor. Aprendamos a ser amables, educados, constantes y buenos hijos para merecer todo eso que queremos pedir.

Respetemos y sigamos las leyes de la Iglesia, del Papa, de nuestros Sacerdotes. Con discernimiento de que lo que se defiende es la Palabra de Dios como está en la Biblia. No a conveniencia del humano del siglo XXI que todo es relatividad.

No nos alejemos de Dios porque no nos resolvió como queríamos. Al contrario, perseveremos en la humildad, en oración y veremos ese cambio en nuestras vidas. Veremos esas respuestas del Señor como siempre hemos querido. Pero dejemos de berrinchar, exigir y gritar como que nos merecemos el mundo si no damos un paso por ser mejores personas. Tratemos ahora que estamos entrando en cuaresma y enmendemos nuestra vida pasada. Sigamos creyendo en Dios, porque es maravilloso, Él extiende la mano al que pide con amor, no le niega nada a nadie si es merecedor y dará frutos de su solicitud.

Dios es compasivo y paciente, siempre nos apoya, no nos demos por vencidos, pero seamos correctos para merecer la Gloria. El Espíritu Santo es nuestro guía, solo déjate llevar y escucha su mensaje; todo tiene su tiempo y todo tiene su lugar.

¿Estás dispuesto a cambiar?, ¿Seguirás a Dios aunque no recibas respuesta cuando tu la esperas?
Cuaresma: tiempo litúrgico de conversión, cuarenta días antes de la Pascua. En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios.

martes, 27 de mayo de 2014

Estamos celebrando nuestro 3er aniversario

Screen Shot 2014-05-27 at 11.40.53
Esta celebración es nuestra, de quienes están suscritos al blog; de quienes pasan visitando el blog y de quienes lo recomiendan.
Como muchos saben, este blog comenzó por un testimonio que tenía que dar, continúo como un deber de evangelizar la palabra de Dios gracias a todo lo que ha hecho en mi vida; por su manifestación de amor, misericordia y de su bendita providencia.
Así que solo les quiero pedir a todos ustedes que hagamos de éste blog algo especial, para que se pueda seguir compartiendo con quienes necesiten leer un mensaje de Dios directo al corazón. Necesito de sus testimonios, la conversión de otros depende de los testimonios de vida, mucha gente no cree hasta ver/escuchar/leer testimoniales.
Yo necesito también de sus testimonios, he tenido muchos altos y bajos en estos 3 años, como cualquier otra persona, hay días que siento que me cuesta más dedicarle tiempo a este proyecto, pero siempre se me va el desánimo cuando leo los comentarios/mensajes/solicitudes de oración y hasta buenos deseos de todos ustedes. Saber que contribuyo en algo, que pueden contar con mis oraciones, saber que más de una persona recibe un mensaje de Dios justo en el momento que lo necesita. Saber que hay corazones que son tocados por Dios, me alimentan y me dan fuerzas de seguir en la lucha. Tengo al Espíritu Santo cautivo en mi alma y hay días que “trato” de librarlo (no a propósito, pero pasa) y gracias a todos sus mensajes ÉL ya se me hubiera escapado.
Les cuento que como las redes sociales van creciendo, todo se va diversificando, ya contamos a partir de abril ´14, con una cuenta en Instagram, una 2da cuenta del blog en Blogger y Google + , donde pueden ver imágenes con muchos mensajes positivos. También seguimos con los esfuerzos en Twitter, Facebook, Pinterest.
Screen Shot 2014-05-27 at 17.17.31
He encontrado que el blog se lee no solo en Latinoamérica, si no también en otras partes del mundo que no me hubiera imaginado y eso me motiva más a seguir adelante pues se que en algún lado de este bello planeta, alguien está necesitado de saber de las maravillas que hace el Señor en nuestras vidas.
Screen Shot 2014-05-27 at 16.47.51
Les recuerdo que este proyecto es sin fines de lucro, tampoco pago para que la gente lo lea, no pago por publicidad así que sepan que los frutos son de uno en uno y eso lo hacen ustedes. Gracias por este 3er año. Dios los bendiga a todos para que sigan hablando de Él y compartiendo sus maravillas.

martes, 22 de abril de 2014

Imagenes inspiradoras de la Resurrección de Jesús

Domingo de Resurrección, celebrando la pascua; el evento del año más importante para nosotros los católicos. ¡Jesús vive!
Venció al maligno derramando su sangre bendita en la cruz. Sacrificio más grande jamás visto hacia la humanidad. Redimidos del pecado original. Bendito nuestro Señor, Alabado sea Jesucristo.
Y por ello quiero compartir unas imagenes que andaban en redes sociales con la celebración de Cristo Resucitado. Son imagenes muy inspiradoras de la gran victoria.
Bendiciones,





















viernes, 11 de abril de 2014

VIA CRUCIS meditado


O en su lugar:
En el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial
Nosotros, cristianos, somos conscientes de que el vía crucis del Hijo de Dios no fue simplemente el camino hacia el lugar del suplicio. Creemos que cada paso del Condenado, cada gesto o palabra suya, así como lo que vieron e hicieron todos aquellos que tomaron parte en este drama, nos hablan continuamente. En su pasión y en su muerte, Cristo nos revela también la verdad sobre Dios y sobre el hombre.
Hoy queremos reflexionar con particular intensidad sobre el contenido de aquellos acontecimientos, para que nos hablen con renovado vigor a la mente y al corazón, y sean así origen de la gracia de una auténtica participación. Participar significa tener parte. Y ¿qué quiere decir tener parte en la cruz de Cristo? Quiere decir experimentar en el Espíritu Santo el amor que esconde tras de sí la cruz de Cristo. Quiere decir reconocer, a la luz de este amor, la propia cruz. Quiere decir cargarla sobre la propia espalda y, movidos cada vez más por este amor, caminar… Caminar a través de la vida, imitando a Aquel que «soportó la cruz sin miedo a la ignominia y está sentado a la diestra del trono de Dios» (Hb 12,2).

Pausa de silencio

Oremos: Señor Jesucristo, colma nuestros corazones con la luz de tu Espíritu Santo, para que, siguiéndote en tu último camino, sepamos cuál es el precio de nuestra redención y seamos dignos de participar en los frutos de tu pasión, muerte y resurrección. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. [Juan Pablo II]

Estacion1_Jesus_condenado_a_muerte

Primera Estación
JESÚS ES CONDENADO A MUERTE
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
«Reo es de muerte», dijeron de Jesús los miembros del Sanedrín, y, como no podían ejecutar a nadie, lo llevaron de la casa de Caifás al Pretorio. Pilato no encontraba razones para condenar a Jesús, e incluso trató de liberarlo, pero, ante la presión amenazante del pueblo instigado por sus jefes: «¡Crucifícalo, crucifícalo!», «Si sueltas a ése, no eres amigo del César», pronunció la sentencia que le reclamaban y les entregó a Jesús, después de azotarlo, para que fuera crucificado.
San Juan el evangelista nos dice que, pocas horas después, junto a la cruz de Jesús estaba María su madre. Y hemos de suponer que también estuvo muy cerca de su Hijo a lo largo de todo el Vía crucis.
Cuántos temas para la reflexión nos ofrecen los padecimientos soportados por Jesús desde el Huerto de los Olivos hasta su condena a muerte: abandono de los suyos, negación de Pedro, flagelación, corona de espinas, vejaciones y desprecios sin medida. Y todo por amor a nosotros, por nuestra conversión y salvación.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su santísima Madre, triste y afligida al pie de la cruz. Amén, Jesús.
jesus415

Segunda Estación
JESÚS CARGA CON LA CRUZ
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
Condenado muerte, Jesús quedó en manos de los soldados del procurador, que lo llevaron consigo al pretorio y, reunida la tropa, hicieron mofa de él. Llegada la hora, le quitaron el manto de púrpura con que lo habían vestido para la burla, le pusieron de nuevo sus ropas, le cargaron la cruz en que había de morir y salieron camino del Calvario para allí crucificarlo.
El peso de la cruz es excesivo para las mermadas fuerzas de Jesús, convertido en espectáculo de la chusma y de sus enemigos. No obstante, se abraza a su patíbulo deseoso de cumplir hasta el final la voluntad del Padre: que cargando sobre sí el pecado, las debilidades y flaquezas de todos, los redima. Nosotros, a la vez que contemplamos a Cristo cargado con la cruz, oigamos su voz que nos dice: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame».
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su santísima Madre, triste y afligida al pie de la cruz. Amén, Jesús.
Almadeaventurero_Estación3
Tercera Estación
JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
Nuestro Salvador, agotadas las fuerzas por la sangre perdida en la flagelación, debilitado por la acerbidad de los sufrimientos físicos y morales que le infligieron aquella noche, en ayunas y sin haber dormido, apenas pudo dar algunos pasos y pronto cayó bajo el peso de la cruz. Se sucedieron los golpes e imprecaciones de los soldados, las risas y expectación del público. Jesús, con toda la fuerza de su voluntad y a empellones, logró levantarse para seguir su camino.
Isaías había profetizado de Jesús: «Eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba. Yahvé descargó sobre él la culpa de todos nosotros». El peso de la cruz nos hace tomar conciencia del peso de nuestros pecados, infidelidades, ingratitudes…, de cuanto está figurado en ese madero. Por otra parte, Jesús, que nos invita a cargar con nuestra cruz y seguirle, nos enseña aquí que también nosotros podemos caer, y que hemos de comprender a los que caen; ninguno debe quedar postrado; todos hemos de levantarnos con humildad y confianza buscando su ayuda y perdón.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su santísima Madre, triste y afligida al pie de la cruz. Amén, Jesús.
Estacion4_Jesus_se_encuentra_con_su_madre
Cuarta Estación
JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
En su camino hacia el Calvario, Jesús va envuelto por una multitud de soldados, jefes judíos, pueblo, gentes de buenos sentimientos… También se encuentra allí María, que no aparta la vista de su Hijo, quien, a su vez, la ha entrevisto en la muchedumbre. Pero llega un momento en que sus miradas se encuentran, la de la Madre que ve al Hijo destrozado, la de Jesús que ve a María triste y afligida, y en cada uno de ellos el dolor se hace mayor al contemplar el dolor del otro, a la vez que ambos se sienten consolados y confortados por el amor y la compasión que se transmiten.
Nos es fácil adivinar lo que padecerían Jesús y María pensando en lo que toda buena madre y todo buen hijo sufrirían en semejantes circunstancias. Esta es sin duda una de las escenas más patéticas del Vía crucis, porque aquí se añaden, al cúmulo de motivos de dolor ya presentes, la aflicción de los afectos compartidos de una madre y un hijo. María acompaña a Jesús en su sacrificio y va asumiendo su misión de corredentora.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su santísima Madre, triste y afligida al pie de la cruz. Amén, Jesús.
Estacion5_Jesus_es_ayudado_por_Simon_de_Cirene

Quinta Estación
JESÚS ES AYUDADO POR EL CIRENEO
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
Jesús salió del pretorio llevando a cuestas su cruz, camino del Calvario; pero su primera caída puso de manifiesto el agotamiento del reo. Temerosos los soldados de que la víctima sucumbiese antes de hora, pensaron en buscarle un sustituto. Entonces el centurión obligó a un tal Simón de Cirene, que venía del campo y pasaba por allí, a que tomara la cruz sobre sus hombros y la llevara detrás de Jesús. Tal vez Simón tomó la cruz de mala gana y a la fuerza, pero luego, movido por el ejemplo de Cristo y tocado por la gracia, la abrazó con resignación y amor y fue para él y sus hijos el origen de su conversión.
El Cireneo ha venido a ser como la imagen viviente de los discípulos de Jesús, que toman su cruz y le siguen. Además, el ejemplo de Simón nos invita a llevar los unos las cargas de los otros, como enseña San Pablo. En los que más sufren hemos de ver a Cristo cargado con la cruz que requiere nuestra ayuda amorosa y desinteresada.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su santísima Madre, triste y afligida al pie de la cruz. Amén, Jesús.
Estacion6_Veronica_limpia_el_rostro_de_Jesus
Sexta Estación
LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
Dice el profeta Isaías: «No tenía apariencia ni presencia; lo vimos y no tenía aspecto que pudiésemos estimar. Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no lo tuvimos en cuenta». Es la descripción profética de la figura de Jesús camino del Calvario, con el rostro desfigurado por el sufrimiento, la sangre, los salivazos, el polvo, el sudor… Entonces, una mujer del pueblo, Verónica de nombre, se abrió paso entre la muchedumbre llevando un lienzo con el que limpió piadosamente el rostro de Jesús. El Señor, como respuesta de gratitud, le dejó grabada en él su Santa Faz.
Una letrilla tradicional de esta sexta estación nos dice: «Imita la compasión / de Verónica y su manto / si de Cristo el rostro santo / quieres en tu corazón». Nosotros podemos repetir hoy el gesto de la Verónica en el rostro de Cristo que se nos hace presente en tantos hermanos nuestros que comparten de diversas maneras la pasión del Señor, quien nos recuerda: «Lo que hagáis con uno de estos, mis pequeños, conmigo lo hacéis».
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su santísima Madre, triste y afligida al pie de la cruz. Amén, Jesús.
Estacion7_Jesus_cae_por_segunda_vez
Séptima Estación
JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
Jesús había tomado de nuevo la cruz y con ella a cuestas llegó a la cima de la empinada calle que daba a una de las puertas de la ciudad. Allí, extenuado, sin fuerzas, cayó por segunda vez bajo el peso de la cruz. Faltaba poco para llegar al sitio en que tenía que ser crucificado, y Jesús, empeñado en llevar a cabo hasta la meta los planes de Dios, aún logró reunir fuerzas, levantarse y proseguir su camino.
Nada tiene de extraño que Jesús cayera si se tiene en cuenta cómo había sido castigado desde la noche anterior, y cómo se encontraba en aquel momento. Pero, al mismo tiempo, este paso nos muestra lo frágil que es la condición humana, aun cuando la aliente el mejor espíritu, y que no han de desmoralizarnos las flaquezas ni las caídas cuando seguimos a Cristo cargados con nuestra cruz. Jesús, por los suelos una vez más, no se siente derrotado ni abandona su cometido. Para Él no es tan grave el caer como el no levantarnos. Y pensemos cuántas son las personas que se sienten derrotadas y sin ánimos para reemprender el seguimiento de Cristo, y que la ayuda de una mano amiga podría sacarlas de su postración.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su santísima Madre, triste y afligida al pie de la cruz. Amén, Jesús.
st08
Octava Estación
JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
Dice el evangelista San Lucas que a Jesús, camino del Calvario, lo seguía una gran multitud del pueblo; y unas mujeres se dolían y se lamentaban por Él. Jesús, volviéndose a ellas les dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos»; añadiéndoles, en figuras, que si la ira de Dios se ensañaba como veían con el Justo, ya podían pensar cómo lo haría con los culpables.
Mientras muchos espectadores se divierten y lanzan insultos contra Jesús, no faltan algunas mujeres que, desafiando las leyes que lo prohibían, tienen el valor de llorar y lamentar la suerte del divino Condenado. Jesús, sin duda, agradeció los buenos sentimientos de aquellas mujeres, y movido del amor a las mismas quiso orientar la nobleza de sus corazones hacia lo más necesario y urgente: la conversión suya y la de sus hijos. Jesús nos enseña a establecer la escala de los valores divinos en nuestra vida y nos da una lección sobre el santo temor de Dios.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su santísima Madre, triste y afligida al pie de la cruz. Amén, Jesús.
Estacion9_Jesus_cae_por_tercera_vez
Novena Estación
JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
Una vez llegado al Calvario, en la cercanía inmediata del punto en que iba a ser crucificado, Jesús cayó por tercera vez, exhausto y sin arrestos ya para levantarse. Las condiciones en que venía y la continua subida lo habían dejado sin aliento. Había mantenido su decisión de secundar los planes de Dios, a los que servían los planes de los hombres, y así había alcanzado, aunque con un total agotamiento, los pies del altar en que había de ser inmolado.
Jesús agota sus facultades físicas y psíquicas en el cumplimiento de la voluntad del Padre, hasta llegar a la meta y desplomarse. Nos enseña que hemos de seguirle con la cruz a cuestas por más caídas que se produzcan y hasta entregarnos en las manos del Padre vacíos de nosotros mismos y dispuestos a beber el cáliz que también nosotros hemos de beber. Por otra parte, la escena nos invita a recapacitar sobre el peso y la gravedad de los pecados, que hundieron a Cristo.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su santísima Madre, triste y afligida al pie de la cruz. Amén, Jesús.
Estacion10_Jesus_es_despojado_de_sus_vestiduras
Décima Estación
JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
Ya en el Calvario y antes de crucificar a Jesús, le dieron a beber vino mezclado con mirra; era una piadosa costumbre de los judíos para amortiguar la sensibilidad del que iba a ser ajusticiado. Jesús lo probo, como gesto de cortesía, pero no quiso beberlo; prefería mantener la plena lucidez y conciencia en los momentos supremos de su sacrificio. Por otra parte, los soldados despojaron a Jesús, sin cuidado ni delicadeza alguna, de sus ropas, incluidas las que estaban pegadas en la carne viva, y, después de la crucifixión, se las repartieron.
Para Jesús fue sin duda muy doloroso ser así despojado de sus propios vestidos y ver a qué manos iban a parar. Y especialmente para su Madre, allí presente, hubo de ser en extremo triste verse privada de aquellas prendas, tal vez labradas por sus manos con maternal solicitud, y que ella habría guardado como recuerdo del Hijo querido.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su santísima Madre, triste y afligida al pie de la cruz. Amén, Jesús.
Estacion11_Jesus_es_clavado_en_la_cruz
Undécima Estación
JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
«Y lo crucificaron», dicen escuetamente los evangelistas. Había llegado el momento terrible de la crucifixión, y Jesús fue fijado en la cruz con cuatro clavos de hierro que le taladraban las manos y los pies. Levantaron la cruz en alto y el cuerpo de Cristo quedó entre cielo y tierra, pendiente de los clavos y apoyado en un saliente que había a mitad del palo vertical. En la parte superior de este palo, encima de la cabeza de Jesús, pusieron el título o causa de la condenación: «Jesús el Nazareno, el Rey de los judíos». También crucificaron con él a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda.
El suplicio de la cruz, además de ser infame, propio de esclavos criminales o de insignes facinerosos, era extremadamente doloroso, como apenas podemos imaginar. El espectáculo mueve a compasión a cualquiera que lo contemple y sea capaz de nobles sentimientos. Pero siempre ha sido difícil entender la locura de la cruz, necedad para el mundo y salvación para el cristiano. La liturgia canta la paradoja: «¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol donde la Vida empieza / con un peso tan dulce en su corteza!».
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su santísima Madre, triste y afligida al pie de la cruz. Amén, Jesús.

Estacion12_Jesus_muere_en_la_cruz
Duodécima Estación
JESÚS MUERE EN LA CRUZ
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
Desde la crucifixión hasta la muerte transcurrieron tres largas horas que fueron de mortal agonía para Jesús y de altísimas enseñanzas para nosotros. Desde el principio, muchos de los presentes, incluidas las autoridades religiosas, se desataron en ultrajes y escarnios contra el Crucificado. Poco después ocurrió el episodio del buen ladrón, a quien dijo Jesús: «Hoy estarás conmigo en el paraíso». San Juan nos refiere otro episodio emocionante por demás: Viendo Jesús a su Madre junto a la cruz y con ella a Juan, dice a su Madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo»; luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre»; y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa. Después de esto, nos dice el mismo evangelista, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, dijo: «Tengo sed». Tomó el vinagre que le acercaron, y añadió: «Todo está cumplido». E inclinando la cabeza entregó el espíritu.
A los motivos de meditación que nos ofrece la contemplación de Cristo agonizante en la cruz, lo que hizo y dijo, se añaden los que nos brinda la presencia de María, en la que tendrían un eco muy particular los sufrimientos y la muerte del hijo de sus entrañas.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su santísima Madre, triste y afligida al pie de la cruz. Amén, Jesús.
Estacion13_Jesus_es_bajado_de_la_cruz
Decimotercera Estación
JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ
Y PUESTO EN LOS BRAZOS DE SU MADRE
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
Para que los cadáveres no quedaran en la cruz al día siguiente, que era un sábado muy solemne para los judíos, éstos rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran; los soldados sólo quebraron las piernas de los otros dos, y a Jesús, que ya había muerto, uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza. Después, José de Arimatea y Nicodemo, discípulos de Jesús, obtenido el permiso de Pilato y ayudados por sus criados o por otros discípulos del Maestro, se acercaron a la cruz, desclavaron cuidadosa y reverentemente los clavos de las manos y los pies y con todo miramiento lo descolgaron. Al pie de la cruz estaba la Madre, que recibió en sus brazos y puso en su regazo maternal el cuerpo sin vida de su Hijo.
Escena conmovedora, imagen de amor y de dolor, expresión de la piedad y ternura de una Madre que contempla, siente y llora las llegas de su Hijo martirizado. Una lanza había atravesado el costado de Cristo, y la espada que anunciara Simeón acabó de atravesar el alma de la María.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su santísima Madre, triste y afligida al pie de la cruz. Amén, Jesús.
Estacion14_Jesus_es_sepultado
Decimocuarta Estación
JESÚS ES SEPULTADO
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
José de Arimatea y Nicodemo tomaron luego el cuerpo de Jesús de los brazos de María y lo envolvieron en una sábana limpia que José había comprado. Cerca de allí tenía José un sepulcro nuevo que había cavado para sí mismo, y en él enterraron a Jesús. Mientras los varones procedían a la sepultura de Cristo, las santas mujeres que solían acompañarlo, y sin duda su Madre, estaban sentadas frente al sepulcro y observaban dónde y cómo quedaba colocado el cuerpo. Después, hicieron rodar una gran piedra hasta la entrada del sepulcro, y regresaron todos a Jerusalén.
Con la sepultura de Jesús el corazón de su Madre quedaba sumido en tinieblas de tristeza y soledad. Pero en medio de esas tinieblas brillaba la esperanza cierta de que su Hijo resucitaría, como Él mismo había dicho. En todas las situaciones humanas que se asemejen al paso que ahora contemplamos, la fe en la resurrección es el consuelo más firme y profundo que podemos tener. Cristo ha convertido en lugar de mera transición la muerte y el sepulcro, y cuanto simbolizan.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su santísima Madre, triste y afligida al pie de la cruz. Amén, Jesús.
jesus_via_crucis_15_estacion
Decimoquinta Estación
JESÚS RESUCITA DE ENTRE LOS MUERTOS
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
Pasado el sábado, María Magdalena y otras piadosas mujeres fueron muy de madrugada al sepulcro. Llegadas allí observaron que la piedra había sido removida. Entraron en el sepulcro y no hallaron el cuerpo del Señor, pero vieron a un ángel que les dijo: «Buscáis a Jesús de Nazaret, el Crucificado; ha resucitado, no está aquí». Poco después llegaron Pedro y Juan, que comprobaron lo que les habían dicho las mujeres. Pronto comenzaron las apariciones de Jesús resucitado: la primera, sin duda, a su Madre; luego, a la Magdalena, a Simón Pedro, a los discípulos de Emaús, al grupo de los apóstoles reunidos, etc., y así durante cuarenta días. Nadie presenció el momento de la resurrección, pero fueron muchos los que, siendo testigos presenciales de la muerte y sepultura del Señor, después lo vieron y trataron resucitado.
En los planes salvíficos de Dios, la pasión y muerte de Jesús no tenían como meta y destino el sepulcro, sino la resurrección, en la que definitivamente la vida vence a la muerte, la gracia al pecado, el amor al odio. Como enseña San Pablo, la resurrección de Cristo es nuestra resurrección, y si hemos resucitado con Cristo hemos de vivir según la nueva condición de hijos de Dios que hemos recibido en el bautismo.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su santísima Madre, triste y afligida al pie de la cruz. Amén, Jesús.

Oremos: Señor Jesucristo, tú nos has concedido acompañarte, con María tu Madre, en los misterios de tu pasión, muerte y sepultura, para que te acompañemos también en tu resurrección; concédenos caminar contigo por los nuevos caminos del amor y de la paz que nos has enseñado. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén

lunes, 7 de abril de 2014

Historia: Vía Crucis – Estaciones de la Cruz



Estacion4_Jesus_se_encuentra_con_su_madre

“Vía Crucis” latín de “Camino de la Cruz” . También conocido como “Estaciones de la Cruz” y “Vía Dolorosa”. Se trata de un camino de oración que busca adentrarnos en la meditación de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo en su camino al Calvario. El camino se representa con una serie de imágenes de la Pasión o “Estaciones” correspondientes a incidentes particulares que Jesús sufrió por nuestra salvación.

Las imágenes pueden ser pinturas o esculturas. Algunas representaciones son  grandes obras de arte inspiradas por Dios para suscitar mayor comprensión del amor de Jesucristo y movernos a la conversión. Entre éstas se destacan las de la catedral de Antwerp en Bélgica y las del Santuario de Lourdes, Francia.

Las estaciones generalmente se colocan en intervalos en las paredes de la iglesia o en lugares reservados para la oración.  Los santuarios, casas de retiros y otros lugares de oración suelen tener estaciones de la cruz en un terreno cercano.   En los monasterios generalmente se encuentran en el claustro.

La finalidad de las Estaciones es ayudarnos a unirnos a Nuestro Señor haciendo una peregrinación espiritual a la Tierra Santa, a los momentos mas señalados de su Pasión y muerte redentora. Pasamos de Estación en Estación meditando ciertas oraciones. Varios santos, entre ellos San Alfonso Ligorio, Doctor de la Iglesia, han escrito meditaciones para cada estación.  También podemos añadir las nuestras. Es tradición, cuando las Estaciones se hacen en público, cantar una estrofa del “Stabat Mater” mientras se pasa de una estación a la otra.

Historia
La costumbre de rezar las Estaciones de la Cruz posiblemente comenzó en Jerusalén. Ciertos lugares de La Vía Dolorosa (aunque no se llamó así antes del siglo XVI) fueron reverentemente marcados desde los primeros siglos. Hacer allí las Estaciones de la Cruz se convirtió en la meta de muchos peregrinos desde la época del emperador Constantino (Siglo cuarto).
Según la tradición, la Santísima Virgen visitaba diariamente las Estaciones originales y San Jerónimo,  Padre de la Iglesia, escribió sobre la multitud de peregrinos de todos los países que visitaban los lugares santos en su tiempo. Sin embargo, no existe prueba de una forma fija para esta devoción en los primeros siglos.

Desde el siglo doce los peregrinos escriben sobre  la “Vía Sacra”, como una ruta por la que pasaban recordando la Pasión. No sabemos cuando surgieron las Estaciones según las conocemos hoy, ni cuando se les comenzó a conceder indulgencias pero probablemente fueron los Franciscanos los primeros en establecer el Vía Crucis ya que a ellos se les concedió en 1342 la custodia de los lugares mas preciados de Tierra Santa. Tampoco está claro en que dirección se recorrían ya que, según parece, hasta el siglo XV muchos lo hacían comenzando en el Monte Calvario y retrocediendo hasta la casa de Pilato.

Ferraris menciona las siguientes Estaciones con indulgencias:
-El lugar donde Jesús se encuentra con su Madre.
-Donde Jesús habló con las mujeres de Jerusalén.
-Donde se encontró con Simón Cirineo
-Donde los soldados se sortean sus vestiduras.
-Donde fue crucificado
-La casa de Pilato
-El Santo Sepulcro

Muchos peregrinos no podían ir a Tierra Santa ya sea por la distancia y difíciles comunicaciones, ya sea por las invasiones de los musulmanes que por siglos dominaron esas tierras y perseguían a los cristianos. Así creció la necesidad de representar la Tierra Santa en otros lugares mas asequibles e ir a ellos en peregrinación. En varios lugares de Europa se construyeron representaciones de los mas importantes santuarios de Jerusalén.

En los siglos XV y XVI se erigieron Estaciones en diferentes partes de Europa. El Beato Alvarez (m.1420), que en su regreso de Tierra Santa, construyó una serie de pequeñas capillas en el convento dominico de Córdoba en las que se pintaron las principales escenas de la Pasión en forma de estaciones.  Por la misma época, la Beata Eustochia, clarisa, construyó Estaciones similares en su convento en Messina. Hay otros ejemplos. Sin embargo,  la primera vez que se conoce el uso de la palabra “Estaciones” siendo utilizada en el sentido actual del Vía Crucis se encuentra en la narración del peregrino inglés Guillermo Wey sobre sus visitas a la Tierra Santa en 1458 y en 1462.  Wey ya menciona catorce estaciones, pero solo cinco de ellas corresponden a que se usan hoy día, mientras que siete solo remotamente se refieren a la Pasión.

Por la dificultad creciente de visitar la Tierra Santa bajo dominio musulmán, las Estaciones de la Cruz y diferentes manuales para rezar en ellas se difundieron por Europa. Las Estaciones tal como las conocemos hoy fueron aparentemente influenciadas por el libro “Jerusalén sicut Christi tempore floruit” escrito por un tal Adrichomius en 1584. En este libro el Vía Crucis tiene doce estaciones y estas corresponden exactamente a nuestras primeras doce.  Parece entonces que Vía Crucis, como lo conocemos hoy surge de las representaciones procedentes de Europa.

Pocas de las Estaciones en los tiempos medievales mencionan la segunda (Jesús carga con la cruz) ni la décima (Jesús es despojado de sus vestiduras). Por otro lado algunas que hoy no aparecen eran antes mas comunes. Entre estas, el balcón desde donde Pilato pronunció Ecce Homo (he aquí al hombre).

En el año 1837, la Sagrada Congregación para las Indulgencias precisó que aunque no había obligación, es mas apropiado que las estaciones comiencen en el lado en que se proclama el Evangelio.  Pero esto puede variar según la estructura de la iglesia y la posición de las imágenes en las Estaciones. La procesión debe seguir a Cristo mas bien que encontrarse de frente con El.

Comprendiendo la dificultad de peregrinar a la Tierra Santa, el papa Inocente XI en 1686 concedió a los franciscanos el derecho de erigir Estaciones en sus iglesias y declaró que todas las indulgencias anteriormente obtenidas por devotamente visitar los lugares de la Pasión del Señor en Tierra Santa las podían en adelante ganar los franciscanos y otros afiliados a la orden haciendo las Estaciones de la Cruz en sus propias iglesias según la forma acostumbrada. Inocente XII confirmó este privilegio en 1694 y Benedicto XIII en 1726 lo extendió a todos los fieles. En 1731 Clemente XII lo extendió aun mas permitiendo las indulgencias en todas las iglesias siempre que las Estaciones fueran erigidas por un padre franciscano con la sanción del ordinario (obispo local). Al mismo tiempo definitivamente fijó en catorce el número de Estaciones. Benedicto XIV en 1742 exhortó a todos los sacerdotes a enriquecer sus iglesias con el rico tesoro de las Estaciones de la Cruz. En 1773 Clemente XIV concedió la misma indulgencia, bajo ciertas circunstancias, a los crucifijos bendecidos para el rezo de las Estaciones, para el uso de los enfermos, los que están en el mar, en prisión u otros impedidos de hacer las Estaciones en la iglesia. La condición es que sostengan el crucifijo en sus manos mientras rezan Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria un número determinado de veces. Estos crucifijos especiales no pueden venderse, prestarse ni regalarse sin perder las indulgencias ya que son propias para personas en situaciones especiales. En 1857 los obispos de Inglaterra recibieron facultades de la Santa Cede para erigir ellos mismos las Estaciones con indulgencias cuando no hubiesen franciscanos. En 1862 se quitó esta última restricción y los obispos obtuvieron permiso para erigir las Estaciones ya sea personalmente o por delegación siempre que fuese dentro de su diócesis.

Regulaciones actuales sobre las indulgencias
Publicadas en el Enchiridion Indulgentiarum Normae et Concessiones,
Mayo de 1986, Librería Editrice Vaticana
(Traducción no oficial del inglés por el Padre Jordi Rivero) Se concede indulgencia plenaria a los fieles cristianos que devotamente hacen las Estaciones de la Cruz.
El ejercicio devoto de las Estaciones de la Cruz ayuda a renovar nuestro recuerdo de los sufrimientos de Cristo en su camino desde el praetorium de Pilato, donde fue condenado a muerte, hasta el Monte Calvario, donde por nuestra salvación murió en la cruz.

Las normas para obtener estas indulgencias plenarias son:
1. Deben hacerse ante Estaciones de la Cruz erigidas según la ley.
2. Deben haber catorce cruces. Para ayudar en la devoción estas cruces están normalmente adjuntas a catorce imágenes o tablas representando las estaciones de Jerusalén.
3. Las Estaciones consisten en catorce piadosas lecturas con oraciones vocales. Pero para hacer estos ejercicios solo se requiere que se medite devotamente la pasión y muerte del Señor. No se requiere la meditación de cada misterio de las estaciones.
4. El movimiento de una Estación a la otra.  Si no es posible a todos los presente hacer este movimiento sin causar desorden al hacerse las Estaciones públicamente,  es suficiente que la persona que lo dirige se mueva de Estación a Estación mientras los otros permanecen en su lugar.
5. Las personas que están legítimamente impedidas de satisfacer los requisitos anteriormente indicados, pueden obtener indulgencias si al menos pasan algún tiempo, por ejemplo, quince minutos en la lectura devota y la meditación de la Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo.
6. Otros ejercicios de devoción son equivalentes a las Estaciones de la Cruz, aun en cuanto a indulgencias, si éstos nos recuerdan la Pasión y muerte del Señor y están aprobados por una autoridad competente. .
7. Para otros ritos. Los patriarcas pueden establecer otros ejercicios devotos en memoria de la Pasión y muerte de nuestro Señor, en manera similar a las Estaciones de la Cruz.
Los requisitos de arriba son necesarios para obtener las indulgencias, pero siempre que se hacen las Estaciones con devoción en cualquier lugar, ya sea públicamente o en privado, se obtendrán muchas gracias. Claro que deben hacerse de corazón, con sincera intención de conversión.

Las Estaciones de la Cruz se pueden hacer con gran beneficio todo el año y son especialmente significativas durante la Cuaresma. Cada viernes santo, el Santo Padre dirige las Estaciones de la Cruz desde el Coliseo en Roma para recordar a los mártires y nuestro llamado a seguir sus pasos.

PADRE  JORDI RIVERO
-Fuente principal para los datos históricos: El artículo de G. CYPRIAN ALSTON en la Catholic Encyclopedia, copyright © 1913 por Encyclopedia Press, Inc.

lunes, 6 de enero de 2014

Poder de los nombres de Jesús y María




Palabras de Nuestro Señor Jesucristo a Sor Natalia Magdolna:
-Mira, hija mía, si tienes un gran pesar, y no puedes orar, si estás confundida acerca de algo, si estás lastimada, si te sientes apagada y no tienes fuerzas para nada, dime solamente con confianza y amor: “¡Jesús, Jesús!”. Entonces, oyendo mi Nombre, los ángeles, los santos y mi Madre Inmaculada, se postran ante Mí y me adoran y el infierno se cierra, ya que el infierno está también bajo el poder de Dios y debe inclinarse ante mi Nombre. En efecto está escrito en la Biblia que el cielo y la tierra deberán inclinarse ante mi Nombre. ¿No crees que el pronunciar mi Nombre es una oración poderosa?
-Si durante la oración, tú no puedes hacer más que pronunciar mi Nombre con amor y confianza; hazlo cada vez que respires, y así tú habrás rezado muy bien y podrás alcanzarlo todo.
Palabras de Jesús a María Valtorta:
“Cuando nuestro Enemigo trata de fastidiarte demasiado, di: “Dios te salve María, Madre de Jesús, me confío a ti”. El demonio tiene todavía más aversión del nombre de María que de mi Nombre y de mi Cruz. No lo logra, pero trata de dañarme en mis fieles de mil maneras. Pero solamente el eco del nombre de María le hace huir. Si el mundo supiera llamar a María, estaría salvado.
Por tanto invocar nuestros dos nombres juntos es algo poderoso para hacer caer rotas todas las armas que Satanás lanza contra un corazón que es mío.”
Y una de las formas en que podemos invocar estos dos Nombres es mediante el acto de amor: “Jesús, María os amo, salvad las almas”, que el Señor ha enseñado a Sor Consolata Betrone, prometiéndole que cada vez que se dice,  salvamos un alma y reparamos mil blasfemias. He aquí la explicación más detallada:
Mensaje de amor que el Sagrado Corazón de Jesús lanza al mundo para salvarlo.
Mientras el mundo se atomiza y desintegra por el odio de los hombres y de los pueblos, Jesucristo quiere renovarlo y salvarlo por el amor.
Quiere que se eleven hacia el cielo llamas de amor que neutralicen las llamas del odio y del egoísmo.
A tal efecto, enseñó a Sor M. Consolata Bertrone un Acto de Amor sencillísimo que debía repetir frecuentemente, prometiéndole que cada Acto de Amor salvaría el alma de un pecador y que repararía mil blasfemias.
La fórmula de este Acto es:
“Jesús, María, os amo, salvad las almas”
Allí están los tres amores: Jesús, María, las almas que tanto ama Nuestro Señor y no quiere que se pierdan, habiendo por ellas derramado Su Sangre.
Le decía Jesús: “Piensa en Mí y en las almas. En Mí, para amarme; en las almas para salvarlas (22 de agosto de 1934). Añadía: la renovación de este Acto debe ser frecuente, incesante: Día por día, hora por hora, minuto por minuto”(21 de mayo de 1936).
“Consolata, di a las almas que prefiero un Acto de amor a cualquier otro don que pueda ofrecerme”… “Tengo sed de amor”… (16 de diciembre de 1935).
Este Acto señala el camino del cielo. Con él cumplimos con el mandamiento principal de la Ley: “Amarás al Señor Dios tuyo con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”… y a tu prójimo como a ti mismo.
Con este continuo Acto de Amor damos a Dios lo más excelente: que es amor a las almas. Con esta Jaculatoria nos podemos comunicar constantemente con Dios. Cada hora, cada minuto, es decir, siempre que lo queremos. Y lo podemos hacer sin esfuerzo, con facilidad. Es una oración perfecta; muy fácil para un sabio como para un ignorante. Tan fácil para un niño como para un anciano; cualquiera que sea puede elevarse a Dios mediante esta forma. Hasta un moribundo puede pronunciarla más con el corazón que con los labios.
Esta oración comprende todo:
Las almas del Purgatorio, las de la Iglesia militante, las almas inocentes, los pecadores, los moribundos, los paganos, todas las almas. Con ella podemos pedir la conversión de los pecadores, la unión de las Iglesias, por la santificación de los sacerdotes, por las vocaciones del estado sacerdotal y religioso. En un acto subido de amor a Dios y a la Santísima Virgen María y puede decidir la salvación de un moribundo, reparar por mil blasfemias, como ha dicho Jesús a Sor Consolata, etc., etc.
“¿Quieres hacer penitencia? ¡Ámame!”, dijo Nuestro Señor a Sor Consolata. A propósito, recordemos las palabras de Jesucristo al Fariseo Simón sobre Magdalena penitente: “Le son perdonados muchos pecados, porque ha amado mucho”.
Un “Jesús, María, os amo, salvad las almas” pronunciado al levantarse, nos hará sonreír durante el día; nos ayudará a cumplir mejor nuestros deberes, en la oficina, en el campo, en la calle, etc. Se pronuncia con facilidad, sin distraerse y con agrado.
Un “Jesús, María, os amo, salvad las almas”, santifica los sudores, suaviza las penas. Convierte la tristeza en alegría. Sostiene y consuela luchas de la vida. Ayuda en las tentaciones. Hace agradable el trabajo. Convierte en alegría el llanto. Fortalece y consuela en las enfermedades. Y trae las bendiciones sobre los trabajos y sobre las familias.
Un “Jesús, María, os amo, salvad las almas”. Ayudará a calmar tu indignación, a convertir tu ira en mansedumbre. Sabrás mostrarte benévolo al que te ofende. Devolver bien por mal. Conduce a efectos nobles; palabras verdaderas, obras grandes y sacrificios heroicos, iluminará tu entendimiento con luces sobrenaturales; estimulará el bien, retraerá el mal. Obtendrá el arrepentimiento al pecador; en el justo avivará la fe y le hará suspirar por la felicidad eterna.
Dios merece ser amado por ser nuestro Sumo Bien. Esta Jaculatoria es un dulce cántico para Jesús y María.
¡Cuán dulce es repetirlo frecuentemente! ¡Cuán agradable es avivar el fuego de amor a Dios!
Y habiéndolo pronunciado millares de veces durante tu vida, ¡cuán alegre será tu hora de la muerte, y qué gozosa volará tu alma al abrazo de Jesús y María en el cielo!
Dijo Jesús a Sor Consolata:
“Recuerda que un Acto de amor decide la salvación eterna de un alma y, vale como reparación de mil blasfemias. Sólo en el cielo conocerás su valor y fecundidad para salvar almas”.
“No pierdas tiempo, todo Acto de amor es un alma”. Cuando tengas tiempo libre y no tengas otra cosa que hacer, toma tu corona del Rosario en tus manos y a cada cuenta repite: “Jesús, María, os amo, salvad las almas”… En cuatro o cinco minutos habrás hecho pasar por tus dedos todas las cuentas y habrás salvado 55 almas de pecadores, habrás reparado por 55.000 blasfemias.
Dice San Agustín: “Quien salva un alma, asegura su propia salvación”, y quien salva centenares y millares y hasta millones de almas, con un medio tan fácil y tan sencillo, sin salir de su casa, ¿que premio no tendrá en el cielo?
Nuestro Señor le pedía a Sor Consolata que repitiera frecuentemente ese acto de amor hasta ser incesante, es decir, continuamente, porque continuamente van muchas almas al infierno porque no hay quién las salve… Repitamos todo lo que podamos este Acto de amor: “JESÚS, MARIA, OS AMO SALVAD LAS ALMAS”, para que sean muchas las almas que arranquemos al infierno para hacerlas felices eternamente en el cielo. Las almas que salvamos con este Acto de Amor, será un día nuestra corona de gloria en el cielo.
Cuando uno está ocupado con trabajos manuales, se puede repetir este Acto de Amor con la mente y tiene su mismo valor como lo dijo un día Nuestro Señor Jesucristo a Sor Consolata.
Y nosotros por qué no podríamos hacer lo mismo en lugar de perder un tiempo tan precioso en charlas inútiles; repitamos frecuentemente este Acto de Amor, y así acumularemos tesoros preciosísimos para el Cielo.
Los que se salvaron están en el cielo por haber amado a Dios. Los grados de gloria en el cielo se miden por la intensidad del amor que las almas practicaron en la vida.
Sólo entonces nos daremos cuenta de lo que vale un Acto de Amor y de su fecundidad en salvar almas.
Sor Consolata le pidió un día a Jesús: “Jesús enséñame a orar”. Y he aquí la Divina respuesta: “¿No sabes orar? ¿Hay acaso oración más hermosa y que sea más grata que el Acto de Amor?”
Jesús, María, os amo, salvad almas
La importancia de esta invocación, corta pero muy poderosa, se puede entender a través de las palabras que Jesús ha inspirado a sor Consolata y que nosotros leemos en su diario:
No te pido sino esto: un acto de amor continuo, Jesús, María os amo, salvad almas.
Dime, Consolata, qué oración más linda me puedes hacer? Jesús, María os amo, salvad almas: ¡amor y almas! Qué hay de más bello?
¡Tengo sed de tu acto de amor! Consolata, ámame mucho, solamente ámame, ámame siempre! Tengo sed de amor, pero de amor total, de corazones no divisos. Ámame tú por todos y por cada corazón humano que existe. Tengo tanta sed de amor. Apaga tú mi sed . Lo puedes . ¡Lo quieres! ¡Animo y adelante!
¿Sabes por qué no te permito muchas oraciones vocales? Porque el acto de amor es más fecundo. Un “Jesús te amo” repara mil blasfemias. Recuerda que un acto perfecto de amor decide la salvación eterna de un alma. Por lo tanto, ten remordimiento en perder un solo Jesús, María os amo, salvad almas.
Son maravillosas las palabras de Jesús que exprimen su gozo por esta invocación y, aún más, por las almas que con ésta podrán llegar a la salvación eterna. Esta promesa consoladora la encontramos muchas veces en la obra de sor Consolata, invitada por Jesús a intensificar y a ofrecer su amor:
No pierdas tiempo, porque cada acto de amor representa un alma. De todos los regalos, el mayor regalo que tú me puedas ofrecer es una jornada llena de amor.
Quiero un incesante Jesús, María os amo, salvad almas desde cuando te levantas hasta cuando te acuestas.
Jesús no podría ser más explícito y sor Consolata se expresa así:
Tan pronto como me levanto empezar enseguida el acto de amor, y, con fuerza de voluntad, no interrumpirlo más hasta que me acuesto por la tarde, rezando a mi Ángel de la Guarda que, durante mi sueño, rece él en mi lugar. Mantener este propósito constantemente renovándolo de madrugada y por la tarde.
Pasar bien mi jornada. siempre unida a Jesús con el acto de amor; Él transferirá en mí su paciencia, fuerza y generosidad.
El acto de amor que Jesús quiere incesante no depende de las palabras que se pronuncian con los labios, sino es un acto interior, de la mente que piensa en amar, de la voluntad que quiere amar y del corazón que ama. La formula Jesús, María os amo, salvad almas quiere ser simplemente una ayuda.
Y, si una criatura de buena voluntad me querrá amar y hará de su vida un solo acto de amor, de cuando se levanta hasta cuando se acuesta (con el corazón, bien entendido), yo haré, por esta alma, verdaderas locuras. Tengo sed de amor, tengo sed de ser amado por mis criaturas. Las almas creen que, para llegar a mí, necesitan una vida austera, penitente. ¡Ves cómo me transfiguran! Me hacen temible, mientras yo soy solamente Bueno! ¡Cómo olvidan el precepto que yo os he dado: “Amarás al Señor Dios tuyo con todo tu corazón, con toda tu alma, etc. “! Hoy, como ayer, como mañana, a mis criaturas pediré solamente y siempre amor.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Reflexión Navideña



Siendo mañana víspera a la navidad quise reflexionar y compartir con ustedes que significa este fecha en mi vida y en mi corazón.

Pero para poder llegar a donde quiero llegar les contaré que en mi infancia Navidad para mi, era época de fiestas y familia. ¡Diversión!

Pero después, por unos 25 años. Navidad para mi representaba depresión.  Pura y simple depresión, era esa época del año que solo me causaba tristeza y ganas de llorar. No tenía ningún otro sentido. Porque NO entendía el significado real de la Navidad, crecí en el mundo de consumismo y no había otro sentido más que del de Santa Claus (Papá Noel/Viejito Pascuero) que viene a entregar regalos.

Pero como dicen por ahí, hay que pasar por la tormenta para que llegue la calma…Al llegar a los pies de Jesús y entender quién es Él. Me di cuenta de la maravilla de la época Navideña, aunque no este pasando momentos felices, Navidad siempre es una época de alegría, llena de paz mi corazón.

No solo celebramos el nacimiento del niño Jesús, no son los regalos, es más que eso. Jesús no sólo nació, si no que vino con la salvación en sus manos. Él nos trae el regalo más grande del ser humano, año con año.

Regresemos a María, adolecente de 15 años, pura y sin pecado dio un si rotundo al llamado de Dios. SIN saber a que se enfrentaría, SIN saber las consecuencias, SIN saber…Qué se iba a imaginar esta joven que creció esperando al Mesías como todos los judíos, que ella sería quién formaría parte de este acontecimiento. Qué de su vientre puro nacería el Redentor.

Sabía ella las consecuencias de su pueblo al verse embarazada sin casarse. Que la podrían apedrear hasta morir, pero entrego su vida a las manos de Dios con FE y Esperanza.

 José, un carpintero enamorado de María a quién tomaría por esposa en cualquier momento. Pero, ¡Se le adelantó el Espíritu Santo!
¿Cómo se habrá sentido este hombre la ver a su bella y joven prometida embarazada?. ¡Qué dolor el de su corazón!. Y así, tanto la amo que decidió dejarla sin decir nada para que no la castigará el pueblo. ¿Cuánto habrá llorado?, ¿Cuánto habrá sufrido?. Pero el Ángel del Señor en su sueño le comentó que allí moraba el Salvador del Mundo; que tomará a la mujer y se la llevara a Belén, donde deberían permanecer hasta que el Ángel le vuelva a decir cuando partir. San José, fiel, servidor de Dios, primer maestro de Jesús, la figura paterna en la tierra que amo con todas sus fuerzas a su familia.

Ese es el adviento, que nos enseña a “esperar” con ellos la venida de Dios al mundo, hecho hombre. Navidad ES: una lección de amor, de esperanza, de alegría, de fe.

Navidad es todo eso y más…

Es época de reflexión: pensar en las cosas que no hicimos, que dejamos de hacer; pensar en que nos descuidamos y a quienes descuidamos. Es época de buscar viejos amigos, ayudar al necesitado, visitar a la familia, decir muchos “te quiero”.
Es época de bondad, de mostrar lo mejor de uno y olvidar lo malo, lo feo; es época ver nuestras cualidades para destacarlas y resaltarlas.
Es época de celebración; es el nacimiento del niño Jesús, es recordar al que vino a morir por nuestros pecados. Es el mejor cumpleaños del mundo, de la historia, del ser humano.
Está es mi reflexión de Navidad, y por eso puedo decir ahora que me ENCANTA la Navidad, es una época de mucha espiritualidad, de desear al mundo bendiciones y querer celebrar el SI de nuestra Santa María, el SI de San José y el SI de Jesús por nacer y convivir con el mundo.

Gracias Niño Jesús por tu vida.

lunes, 11 de noviembre de 2013

¿Cómo comenzar a orar?

1185992_522765701137054_1628418812_n

A mi cuando me dicen que la oración es fuerte y potente, lo creo, porque lo he vivido.
No es lo mismo decirle a una persona en pena, que ore y que tenga fe si no cree.
O no quiere creer.

Cuesta tener la mente abierta a entender que si existe Dios y que si actúa en nuestras vidas, hasta donde uno le permite cuando no lo vives.

Yo no comencé este blog, sin la inspiración del Espíritu Santo. El me ha ido guiando y me va dirigiendo. No puedo escribir de algo que no se y menos haber vivido. Conocimiento es muy poco el que tengo, a penas estoy “tratado” de tener crecimiento espiritual y me cuesta porque el día a día me come y me obstaculiza el camino.

Pero ¿Qué pasa, si yo ato a los pies de Jesús todo lo que me aleja de Él? Si lo pido con fe, claro que si lo alejará. Ya aprendí en 14 años que lo que se pide con fe se cumple y lo que se pide en cadena de oración o en comunidad, también.

Hagamos el ejercicio con una persona sin fe. ¿Qué tendría que hacer para comenzar a creer?
Primero dar el primer paso de orar. Simplemente orar, hacerlo constante, continuo. Darse la oportunidad de querer creer.

Buscar un momento de soledad, un espacio de concentración. Puede ser al bañarse, antes de dormir, al levantarte, en el carro, etc.

Busca un espacio para ti, cinco minutos son suficiente, pero claro entre más tiempo le dedicas, más profunda puede ser tu oración. Jesús no quiere oraciones elaboradas, ni complicadas. Puedes comenzar con alabarlo, ensalzarlo,  luego dale gracias por lo que quieras y termina pidiéndole lo que necesitas (no lo que quieres).

Un buen ejemplo de oración para un “principiante” es la alabanza.

No confundamos la oración con el rezo. Rezar es importante, pero no es tu conversación con Dios. Orar es conversar, es tener ese momento de conexión. Pero no olvidemos que orar es de dos vías. No solo se trata de hablar si no escuchar también.

Cómo comenté al inicio, orar en grupo o en cadena también es una manera excelente de comenzar. Pedir apoyo. Esto es más efectivo para alguien que le cuesta creer, pues al ver una comunidad o un grupo de personas unidas en oración es más fácil y efectivo ver resultados favorables. A veces lo que cuesta para comenzar este tipo de oración es pedir la ayuda, encomendar una oración a otros.
Una vez, comienzas a orar, puedes apoyarte con pasajes de la Biblia. Hacerlo en el Santísimo. Rezar el Santo Rosario (recuerda que aquí pones tus intenciones y meditas. Es una combinación de oración y rezo).

La oración eleva el alma al cielo. Tocas tu más intimo yo y te entregas de una manera que te relaja y tranquiliza. Nunca terminaras una buena oración sin sentirte mejor.

Puede ser relajante e inspirante, y así poco a poco te irás llenando y abriéndole la puerta al Espíritu Santo para que actúe en tu vida y en tu entorno.

Poco a poco irás creyendo y te irás enamorando de tener ese contacto con Jesús que no querrás dejar de hacerlo, se convierte en una necesidad. Ese contacto diario con Él te hará sentir, creer y vivir.
Es importante dar el primer paso, darse uno la oportunidad de creer. Lo bueno, de tratar es que no hay consecuencias negativas, no hay perdida de tiempo, no hay efectos secundarios. Es más que nada elevar tu vida interior a otro nivel de seguridad, de paz de que sabes que hay un Dios cuidándote siempre que se lo permitas. Prueba y llámalo ya.

Ve a orar…es el camino seguro a la fe.
1383660_10151782726339215_531840763_n

jueves, 15 de agosto de 2013

Oración para secar tus lágrimas


mary_tears
 
Señor derrama el rocío de tu Espíritu en mi corazón,
me protejas a la sombra de tus alas y me des tu paz; me liberes de todo mal y me tomes de tu mano para acompañarme en mi camino, abre mis ojos, para que lo reconozca a quien está sufriendo, ensancha mi corazón para que pueda albergar el dolor ajeno, concedeme el don de la oración continua para que viva en tu presencia y en tu gracia.
 Señor seca mis lágrimas cuando la pena se apodere de mi y consuelame con tu infinita Misericordia,
calma mi ansiedad e incertidumbre cuando aparentemente no encuentre ninguna solución,
dame confianza, fortaleza y firmeza para la decisión que deba tomar.

Silencia momentáneamente mis ideas y proyectos para escuchar la voz de los que me rodean,
haz de mi corazón un lugar de encuentro para que quien se acerque a mi calme su sed,
concédeme una mirada luminosa para que te descubra en mi y a mi alrededor.

Señor asiste, proteje y cuida en todo momento a mis seres queridos, cura la dolencia y enfermedad de las personas a quienes amo y les envíes tu poderosa sanación, escucha mi plegaria y mi clamor para que mi preocupación atraviese las nubes y toque tiernamente tu amoroso corazón, y así me respondas en lo que hoy te pido, quita de mi ser las dudas, los miedos y todo aquello que me impide avanzar en el misterio de la fe, sorpréndeme con tu Palabra para que a través de tu Sabiduría pueda hallar lo que busco.

Señor está siempre a mi lado, sonríeme, dame tu amor, sosténme, dame fortalezca, recompensa mis actos de caridad y generosidad y a la mano que pueda atender, y susurrame al oído de que “todo es posible”.

Amén

miércoles, 14 de agosto de 2013

Donde está tu tesoro, allí está tu corazón

3662_notavida_180710

Mateo 6, 19-23
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No acumulen ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho los destruyen, donde los ladrones perforan las paredes y se los roban. Más bien acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho los destruyen, ni hay ladrones que perforen las paredes y se los roben; porque donde está tu tesoro, ahí también está tu corazón.
Tus ojos son la luz de tu cuerpo; de manera que, si tus ojos están sanos, todo tu cuerpo tendrá luz. Pero si tus ojos están enfermos, todo tu cuerpo tendrá oscuridad. Y si lo que en ti debería ser luz, no es más que oscuridad, ¡qué negra no será tu propia oscuridad!”.


El evangelio del domingo pasado me conmovió mucho.
Es algo que cualquier Cristiano ya ha escuchado antes, pero como se nos olvida re ordenar nuestras prioridades.

Me encantó escuchar la homilía cuando el padre nos dirige a atesorar lo que vale y no lo material. Lo sabemos, pero no lo aplicamos. ¿Por qué nos cuesta tanto? Es simple, sencillo y lo más remunerable en todo sentido; pero luchamos más por lo material, lo que no nos edifica como seres humanos, lo que nos saca lo más bajo del instinto humano.

Saber que Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo es y debe de ser siempre nuestro centro de vida y lo demás girar alrededor de ellos. Cuando uno pone a Dios en el centro de nuestra vida, TODO es más fácil, aún los momentos más difíciles porque la carga la lleva Él y te guía (es un sufrimiento compartido) y no hay nada más lindo que alguien te acompañe siempre en tus penas (alguien que te entenderá SIEMPRE y no te abandonará nunca si tu no lo alejas de tu vida).

tesoro06

A partir de esto, tu tesoro debe de ser el objetivo de tu vida porque allí estará siempre tu corazón y si lo descarrilas a lo material; tu vida comienza a decaer, en todo sentido pues te desenfocas y te confundes en el camino a seguir. Tu corazón manipula tus sentimientos, la avaricia y demás pecados capitales llenan tu corazón de basura que después no le permite ofrecer espacio a lo que de verdad vale la pena: tu familia, salud, caridad, amor, el prójimo, trabajo, amigos, naturaleza, etc.
Hay muchos tesoros bellos en el mundo con los que uno puede enfocar la vista y tratar de obtener, pues éste es el tipo de tesoro que te podrás llevar al cielo y dejar un valor importante a tus seres queridos.

EL tesoro material, lo pierdes o te lo roban y lo puedes volver hacer cuantas veces quieras (depende de tu actitud), pero jamás te lo llevaras al cielo, jamás dirá que fuiste una buena persona si no lo compartiste, si por hacer ese tesoro te olvidaste de lo más importante: amar, tiempo para amar a tus seres queridos y a tu prójimo.

Así como lo entendí yo, lo comparto. Me parece un excelente recordatorio para todos nosotros y preguntarnos ¿Dónde está mi tesoro?, ¿Dónde está mi corazón?

martes, 4 de junio de 2013

Junio: Mes del Sagrado Corazón de Jesús


Adoramos el Corazón de Cristo porque es el corazón del Verbo encarnado, del Hijo de Dios hecho hombre
 
Junio: Mes del Sagrado Corazón de Jesús
Junio: Mes del Sagrado Corazón de Jesús

Explicación de la fiesta

La imagen del Sagrado Corazón de Jesús nos recuerda el núcleo central de nuestra fe: todo lo que Dios nos ama con su Corazón y todo lo que nosotros, por tanto, le debemos amar. Jesús tiene un Corazón que ama sin medida.
Y tanto nos ama, que sufre cuando su inmenso amor no es correspondido.

La Iglesia dedica todo el mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús, con la finalidad de que los católicos lo veneremos, lo honremos y lo imitemos especialmente en estos 30 días.

Esto significa que debemos vivir este mes demostrandole a Jesús con nuestras obras que lo amamos, que correspondemos al gran amor que Él nos tiene y que nos ha demostrado entregándose a la muerte por nosotros, quedándose en la Eucaristía y enseñándonos el camino a la vida eterna.
Todos los días podemos acercarnos a Jesús o alejarnos de Él. De nosotros depende, ya que Él siempre nos está esperando y amando.

Debemos vivir recordandolo y pensar cada vez que actuamos: ¿Qué haría Jesús en esta situación, qué le dictaría su Corazón? Y eso es lo que debemos hacer (ante un problema en la familia, en el trabajo, en nuestra comunidad, con nuestras amistades, etc.).
Debemos, por tanto, pensan si las obras o acciones que vamos a hacer nos alejan o acercan a Dios.

Tener en casa o en el trabajo una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, nos ayuda a recordar su gran amor y a imitarlo en este mes de junio y durante todo el año.

Origen de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús

Santa Margarita María de Alacoque era una religiosa de la Orden de la Visitación. Tenía un gran amor por Jesús. Y Jesús tuvo un amor especial por ella.

Se le apareció en varias ocasiones para decirle lo mucho que la amaba a ella y a todos los hombres y lo mucho que le dolía a su Corazón que los hombres se alejaran de Él por el pecado.
Durante estas visitas a su alma, Jesús le pidió que nos enseñara a quererlo más, a tenerle devoción, a rezar y, sobre todo, a tener un buen comportamiento para que su Corazón no sufra más con nuestros pecados.

El pecado nos aleja de Jesús y esto lo entristece porque Él quiere que todos lleguemos al Cielo con Él. Nosotros podemos demostrar nuestro amor al Sagrado Corazón de Jesús con nuestras obras: en esto precisamente consiste la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

Las promesas del Sagrado Corazón de Jesús:

Jesús le prometió a Santa Margarita de Alacoque, que si una persona comulga los primeros viernes de mes, durante nueve meses seguidos, le concederá lo siguiente:

1. Les daré todas las gracias necesarias a su estado (casado(a), soltero(a), viudo(a) o consagrado(a) a Dios).
2. Pondré paz en sus familias.
3. Los consolaré en todas las aflicciones.
4. Seré su refugio durante la vida y, sobre todo, a la hora de la muerte.
5. Bendeciré abundantemente sus empresas.
6. Los pecadores hallarán misericordia.
7. Los tibios se harán fervorosos.
8. Los fervorosos se elevarán rápidamente a gran perfección.
9. Bendeciré los lugares donde la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.
10. Les daré la gracia de mover los corazones más endurecidos.
11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón y jamás será borrado de Él.
12. La gracia de la penitencia final: es decir, no morirán en desgracia y sin haber recibido los Sacramentos.

Oración de Consagración al Sagrado Corazón de Jesús

Podemos conseguir una estampa o una figura en donde se vea el Sagrado Corazón de Jesús y, ante ella, llevar a cabo la consagración familiar a su Sagrado Corazón, de la siguiente manera:

Señor Jesucristo, arrodillados a tus pies,
renovamos alegremente la Consagración
de nuestra familia a tu Divino Corazón.

Sé, hoy y siempre, nuestro Guía,
el Jefe protector de nuestro hogar,
el Rey y Centro de nuestros corazones.

Bendice a nuestra familia, nuestra casa,
a nuestros vecinos, parientes y amigos.

Ayúdanos a cumplir fielmente nuestros deberes, y participa de nuestras alegrías y angustias, de nuestras esperanzas y dudas, de nuestro trabajo y de nuestras diversiones.

Danos fuerza, Señor, para que carguemos nuestra cruz de cada día y sepamos ofrecer todos nuestros actos, junto con tu sacrificio, al Padre.

Que la justicia, la fraternidad, el perdón y la misericordia estén presentes en nuestro hogar y en nuestras comunidades.
Queremos ser instrumentos de paz y de vida.

Que nuestro amor a tu Corazón compense,
de alguna manera, la frialdad y la indiferencia, la ingratitud y la falta de amor de quienes no te conocen, te desprecian o rechazan.

Sagrado Corazón de Jesús, tenemos confianza en Ti.
Confianza profunda, ilimitada.

Sugerencias para vivir la fiesta:
  • Poner una estampa del Sagrado Corazón de Jesús, algún pensamiento y la oración para la Consagración al Sagrado Corazón de Jesús.


  • Hacer una oración en la que todos pidamos por tener un corazón como el de Cristo.


  • Leer en el Evangelio pasajes en los que se podamos observar la actitud de Jesús como fruto de su Corazón.