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martes, 24 de septiembre de 2013

Frases Inspiradoras de Santos

“La Eucaristía y la Virgen son las dos columnas que han de sostener nuestras vidas”. San Juan Bosco

“Nunca hay que decir « no me toca», sino « ¡Voy yo!»”. San Juan Bosco
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“Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor.” San Agustín

“Reza como si todo dependiera de Dios. Trabaja como si todo dependiera de ti.” San Agustín
“La medida del amor es amar sin medida.” San Agustín
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“Es inútil que te afanes en tantas obras exteriores si te falta Amor. —Es como coser con una aguja sin hilo”.  San Josemaría Escrivá
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“Jesús en ti confío” Santa Faustina Kowalska
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“Reza, espera y no te preocupes”. San Pío de Pietrelcina
“Tú llevas los problemas a Dios, pero lo que necesitas es llevar a Dios en tu interior.” San Pío de Pietrelcina
“Cuando se pasa ante una imagen de la Virgen hay que decir: Te saludo, María. Saluda a Jesús de mi parte.” San pío de Pietrelcina
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“En la medida en que se ama algo temporal, se pierde el fruto de la caridad”. Santa Clara
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“La verdadera perfección consiste en esto: hacer siempre la santísima voluntad de Dios.” Santa Catalina de Siena
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“Los santos no nacieron santos; llegaron a la santidad después de una larga continuidad de vencimientos propio.” Santa Micaela
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“Comienza haciendo lo necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible.” San Francisco de Asís

“Señor, hazme un instrumento de tu paz. Donde haya odio siembre yo amor; donde haya ofensa, perdón; donde hay duda, fe; donde hay desesperación, esperanza; donde haya tinieblas, luz; donde haya tristeza, alegría.” San Francisco de Asís
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“La fe se refiere a las cosas que no se ven, y la esperanza a las cosas que no están al alcance de la mano.” Santo Tomás de Aquino
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“Vivir siempre muy alegres, Dios es alegría infinita”. Santa Teresa de Jesús de los Andes
Sé muy fiel en hacer aquello que el Señor te inspire”. Santa Teresa de Jesús de los Andes
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miércoles, 14 de agosto de 2013

Donde está tu tesoro, allí está tu corazón

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Mateo 6, 19-23
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No acumulen ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho los destruyen, donde los ladrones perforan las paredes y se los roban. Más bien acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho los destruyen, ni hay ladrones que perforen las paredes y se los roben; porque donde está tu tesoro, ahí también está tu corazón.
Tus ojos son la luz de tu cuerpo; de manera que, si tus ojos están sanos, todo tu cuerpo tendrá luz. Pero si tus ojos están enfermos, todo tu cuerpo tendrá oscuridad. Y si lo que en ti debería ser luz, no es más que oscuridad, ¡qué negra no será tu propia oscuridad!”.


El evangelio del domingo pasado me conmovió mucho.
Es algo que cualquier Cristiano ya ha escuchado antes, pero como se nos olvida re ordenar nuestras prioridades.

Me encantó escuchar la homilía cuando el padre nos dirige a atesorar lo que vale y no lo material. Lo sabemos, pero no lo aplicamos. ¿Por qué nos cuesta tanto? Es simple, sencillo y lo más remunerable en todo sentido; pero luchamos más por lo material, lo que no nos edifica como seres humanos, lo que nos saca lo más bajo del instinto humano.

Saber que Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo es y debe de ser siempre nuestro centro de vida y lo demás girar alrededor de ellos. Cuando uno pone a Dios en el centro de nuestra vida, TODO es más fácil, aún los momentos más difíciles porque la carga la lleva Él y te guía (es un sufrimiento compartido) y no hay nada más lindo que alguien te acompañe siempre en tus penas (alguien que te entenderá SIEMPRE y no te abandonará nunca si tu no lo alejas de tu vida).

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A partir de esto, tu tesoro debe de ser el objetivo de tu vida porque allí estará siempre tu corazón y si lo descarrilas a lo material; tu vida comienza a decaer, en todo sentido pues te desenfocas y te confundes en el camino a seguir. Tu corazón manipula tus sentimientos, la avaricia y demás pecados capitales llenan tu corazón de basura que después no le permite ofrecer espacio a lo que de verdad vale la pena: tu familia, salud, caridad, amor, el prójimo, trabajo, amigos, naturaleza, etc.
Hay muchos tesoros bellos en el mundo con los que uno puede enfocar la vista y tratar de obtener, pues éste es el tipo de tesoro que te podrás llevar al cielo y dejar un valor importante a tus seres queridos.

EL tesoro material, lo pierdes o te lo roban y lo puedes volver hacer cuantas veces quieras (depende de tu actitud), pero jamás te lo llevaras al cielo, jamás dirá que fuiste una buena persona si no lo compartiste, si por hacer ese tesoro te olvidaste de lo más importante: amar, tiempo para amar a tus seres queridos y a tu prójimo.

Así como lo entendí yo, lo comparto. Me parece un excelente recordatorio para todos nosotros y preguntarnos ¿Dónde está mi tesoro?, ¿Dónde está mi corazón?

viernes, 5 de julio de 2013

¡En Dios encuentras TODO!

 
 
 
Si sufres, no te enojes con Dios, sino pídele fuerzas.
     
Si lloras de dolor, no abandones Su camino, sino síguelo con más fe y convencimiento.
     
Si te ves envuelto en un diluvio que azota tus sentidos, pues será Él quien te rescatará
y cubrirá de pétalos tu alma cansada.
     
Si la duda y la desesperanza se apoderan de tu corazón, levanta tu mirada hacia el Señor,
pues sólo Su amor aliviará tus penas.
     
Si sientes que el miedo está a punto de vencerte, abrázate a Dios, pues sólo Él reconfortará tu alma.
     
Si te sientes hambriento, sigue luchando, porque Dios es el Pan de Vida.
     
Si te encuentras inmerso en profundas tinieblas, acércate a Jesús, porque Él es la Luz del Mundo.
     
Si estás perdido, no temas, pues Dios es el Buen Pastor que te guiará.
     
Si no encuentras la salida en el solitario laberinto de tus penas, arrodíllate, porque Dios es la Puerta;
y todo aquél que entre por Él se salvará.
     
Si te sientes solo, y crees que no puedes contar con nadie, te EQUIVOCAS, porque Jesús está a tu lado;
es tu Amigo.
     
No cierres tu corazón, y dirígete sin miedo al Señor, pues Él te guiará con su amor y sabiduría;
aliviará tu dolor, e iluminará tu alma, porque sólo Él es tu GRAN AMIGO;
   
          
¡¡Sólo Él es fiel siempre!!

lunes, 11 de marzo de 2013

¿Por qué cómo amigos somos envidiosos?



Últimamente he logrado ver en diferentes ocasiones como, “los grandes” o “mejores amigos”  al final, no son “tan” amigos…

Hay amistades de todo tipo: de infancia, de escuela, de vecindario, de trabajo, de fiestas, de congregación, de confidencia, de “interés”, etc.

Hay amistades que pasan juntas toda la vida, hay otros que se dejan de ver pero sigue el cariño, hay otras que se ven poco pero hay comunicación, hay otras que son de todos los días pero se llevan como perros y gatos.

Describir una amistad es difícil porque siempre queremos ser el mejor de los mejores pero en el fondo del corazón ¿Qué está pasando?

Cuando vienen las pruebas, ¿Eres tú quien le extiende la mano a tu amigo? Tal vez si, en esos momentos eres el más incondicional.

Pero ¿Qué pasa cuando a tu amigo le va muy bien?, mejor que a ti, triunfa, logra cumplir sus metas, tienen lo que tú siempre soñaste en tener. ¡Es feliz!  ¿Qué pasa en tu corazón? De verdad, te has preguntado si en esos momentos también ¿Eres incondicional? ¿Disfrutas su felicidad, o la envidias?

Muchas veces decimos: “Tengo envidia de la buena” , ¿Qué tan buena es?

La amistad es tan preciada, es tan importante para el ser humano que debemos de atesorarla como es, con lo bueno y lo malo.  Hay que disfrutar los logros de nuestros amigos, hay que celebrarlos como nuestros. Piensa que por algún motivo tu eres parte de ese logro, por un buen deseo que hiciste, porque oraste por su bienestar, porque la apoyaste, porque diste un buen consejo, etc.

Todo tiene su momento, todo tiene su razón de ser, a veces nuestras proyectos no se cumplen, nuestras metas no son alcanzadas, nuestra salud no es la ideal, pero recordemos que nuestro tiempo no es el tiempo del Señor, todo llega  a su tiempo si es bueno para ti.

Por el momento disfruta la siembra y cosecha de tu amigo y esfuérzate en replicar el sentimiento con tus demás amigos.

Lo interesante es ver que siempre hay amor, buen amor, sin envidia y veras que tu corazón prosperará en todo sentido, evolucionas como ser humano y la positividad hará que tu alrededor sea mejor. Tu puedes ser ejemplo de amigo, el mejor amigo que todos querrán tener.

No desees ni envidies los ojos bonitos en cara ajena. Aprecia lo que tienes, no gastes tus energías en lo que tiene el otro, si no enfócate en todo lo que tienes, aunque sea poco, porque siempre hay alguien que tendrá menos que tu. Porque tú puedes lograr más si te lo propones, porque la envidia no lleva a nada bueno, no lleva a nada constructivo, a nada ejemplar.

Anda y regocíjate con tus amigos de sus logros con amor, verás que sentirás como que son ¡tuyos!

martes, 26 de febrero de 2013

¿Eres como el Buen Pastor?



  
Las lecturas de la Celebración del Apóstol San Pedro nos hacen enfocarnos en la calidad de liderazgo llamado "Pastorear".
 
Nuestros sacerdotes son los pastores de la parroquia. El obispo es el pastor de los sacerdotes y todos los parroquianos de la diócesis. El Papa es el pastor del mundo - él es Cristo Jesús el Buen Pastor para todos hoy, en imitación de él, en obediencia a él, y como una voz hablando por él, heredando el rol de nuestro primer papa, San Pedro.
 
Todos los lideres - clero y laicos, religiosos consagrados y seculares - son llamados a imitar el estilo de Jesús de pastorear.  Los padres lo deben de hacer al pastorear a sus familias. Los maestros lo deben hacer cuando pastorean sus clases. Los empleadores lo deben hacer cuando pastorean a los que trabajan bajo su autoridad. Las secretarias lo deben hacen cuando pastorean a la gente que entra a la oficina. ¿Cómo te sirve Jesús? Así es como debemos pastorear a los demás. El Buen Pastor es cariñoso. Él protege a su rebaño. Él guía a sus ovejas a campos seguros. Él va tras los perdidos y los busca. Él carga a los débiles durante las dificultades. Él lucha contra los lobos y los vence con el poder de Dios. Siempre alerta para hacer un buen trabajo, el confía en el Espíritu Santo que los empodera. En imitación de Cristo, nos preocupamos por cada "oveja" y "corderos" en nuestras vidas. Los guiamos tomando un interés activo en sus problemas y ofreciéndoles la sabiduría que hemos obtenido de la experiencia y del Espíritu Santo. Encontramos maneras para llenar los espacios de la división, es decir, buscando "al perdido". Permitimos que se apoyen en nosotros cuando están débiles o se sienten que nadie los quiere o agobiados por las dificultades. Oramos por ellos, ayudándolos a vencer a los demonios que los atacan como lobos. O denunciamos a los burlones que atacan su alegría y dignidad. Mientras tanto, continuamos trabajando en nuestro propio proceso de sanación y crecimiento espiritual - lo más que se pueda - para que podamos disminuirnos y que el Buen Pastor aumente en nosotros por el bien de ellos. Aprendemos a cómo cuidar mejor de nuestro rebaño por medio de la compasión que obtenemos entendiendo nuestro propio dolor, nuestros propios momentos de ser atacados por los lobos, nuestra propia necesidad de ser guiados a campos más seguros - y haciendo todo lo posible para sanar y aprender de estas dificultades. En cualquier manera que Jesús nos ha pastoreado, está es la única manera de pastorear exitosamente a los demás. 

lunes, 28 de enero de 2013

¡Habla con Él!





Solo tu sabes si debes o no cambiar el rumbo de tu vida. Solo tu sabes como llevas tu corazón.
Nadie más te puede ayudar en éste tema, pues en el mundo tu eres libre para tomar las decisiones de cómo vivir.
Ahora solo Jesús te puede ayudar a cambiar lo que sabes que está mal. Solo Él te puede guiar, solo Él te puede direccionar.
Pero, ¡Tienes que hablar con Él!
¿Cómo? Orando.
Solo así, háblale desde lo más íntimo de tu ser; aunque Él ya te conoce, ya sabe que quieres. Debes de decírselo, Jesús te quiere escuchar a ti, decirlo de tu boca, de tu alma y de tu corazón porque solo así sabrá que lo necesitas.
Anda, te invito que ores y pidas la guía y luz que necesitas para re-escribir tu vida. Has una historia interesante e importante de tu ser para que a los demás les sirva de ejemplo y testimonio.
Bendiciones,

jueves, 10 de enero de 2013

¿Dios, por qué?



Hay veces que le quisiera preguntar a Dios:
¿Por qué permite tanta crueldad en el mundo?
¿Por qué deja que haya tanta gente pobre en el mundo?
¿Por qué hay tantas personas tristes e inconformes?
¿Por qué estamos cubiertos de enfermedades?
¿Por qué nos matamos los unos con otros, sin piedad?

….y luego al pensarlo me detengo y no lo hago…por miedo que Él me pregunte a mi:

¿Por qué no haces tú algo al respecto?
¿por qué si ves un acto de crueldad, lo ignoras?
¿Por qué pasas frente al pobre, no le ayudas?
¿Por qué si sabes que alguien esta triste, no la confortas?
¿Por qué si sabes que hay  tantas enfermedades, no contribuyes a evitarlas?
¿Por qué  si te entregué lo más preciado, a mi hijo,  para redimirte de tus pecados, miras como se matan sin piedad, y sigues con tu vida como si nada?

Está en mi responder todos los “por qué” que me torturan, está en mi dar el siguiente paso. Dios me dejó la Biblia, un libro sabio y completo con todas las leyes a seguir y para poder sobrevivir. Me  mandó a su amado hijo, Jesucristo para aprender del divino amor que me tiene y me lo entregó y lo sacrificó para mi salvación.  Luego Jesús se quedó conmigo en la Santa Eucaristía para darme la fuerza que necesito para vencer los obstáculos del mundo. Me dejó una Santa Madre, La Virgen María, intacta del pecado para consolarme, cuidarme y entenderme. Me dejó al Espíritu Santo para guiarme, los Ángeles para protegerme, los Santos para imitarlos, los Sacerdotes, las Religiosas, su Santa Iglesia y mucho más para ayudarme a responder todas esas preguntas que Él me pueda hacer y así yo deje de querer preguntarle a Él ¿POR QUÉ?

No cuestiones a Dios, cuestiónate ti mismo.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Razones para la alegría. Da una sonrisa.

 
Si yo tuviera que pedirle a Dios un don, uno solo; le pediría, creo que sin dudarlo, que me concediera el supremo arte de la sonrisa. Es lo que más envidio en algunas personas. Es, me parece, la cima de las expresiones humanas.

Hay, ya lo sé, sonrisas mentirosas, irónicas, despectivas y hasta ésas que en el teatro romántico llamaban «risas sardónicas». Son ésas de las que Shakespeare decía en una de sus comedias que «se puede matar con una sonrisa». Pero no es de ellas de las que estoy hablando. Es triste que hasta la sonrisa pueda pudrirse. Pero no vale la pena detenerse a hablar de la podredumbre.

Hablo -más bien- de las sonrisas que surgen de un alma iluminada, ésas que son como  el refusilo de un relámpago en la noche, como el efecto que produce en los oídos el correr del agua de una fuente en un bosque solitario, ésas que milagrosamente vemos surgir en el rostro de un niño de ocho meses y que algunos humanos -¡poquísimos!- consiguen conservar a lo largo de toda su vida.

Me parece que esa sonrisa es una de las pocas cosas que Adán y Eva lograron sacar del paraíso cuando los expulsaron y por eso cuando vemos un rostro que sabe sonreír tenemos la impresión de haber retornado por unos segundos al paraíso. Lo dice estupendamente Rosales cuando escribe que «es cierto que te puedes perder en alguna sonrisa como dentro de un bosque y es cierto que, tal vez, puedas vivir años y años sin regresar de una sonrisa». Debe ser, por ello, muy fácil enamorarse de personas que posean una buena sonrisa. Y ¡qué afortunados quienes tienen un ser armado en cuyo rostro aparece con frecuencia ese fulgor maravilloso!

Pero la gran pregunta es, me parece, cómo se consigue una sonrisa. ¿Es un puro don del cielo? ¿O se construye como una casa? Yo supongo que una mezcla de las dos cosas, pero con un predominio de la segunda. Una persona hermosa, un rostro limpio y puro tiene ya andado un buen camino para lograr una sonrisa fulgidora. Pero todos conocemos viejitos y viejitas con sonrisas fuera de serie. Tal vez las sonrisas mejores que yo haya conocido jamás, las encontré precisamente en rostros de monjas ancianas: la madre Teresa de Calcuta y otras muchas menos conocidas.

Por eso, yo diría que una buena sonrisa es más un arte que una herencia. Que es algo que hay que construir, pacientemente, laboriosamente.

¿Con qué? Con equilibrio interior, con paz en el alma, con un amor sin fronteras. La gente que ama mucho sonríe fácilmente. Porque la sonrisa es, ante todo, una gran fidelidad interior a sí mismos. Un amargado jamás sabrá sonreír. Menos un orgulloso. Un arte que hay que practicar terca y constantemente. No haciendo muecas ante un espejo, porque el fruto de ese tipo de ensayos es la máscara y no la sonrisa.

Aprender en la vida, dejando que la alegría interior vaya iluminando todo cuanto a diario nos ocurre, e imponiendo a cada una de nuestras palabras la obligación de no llegar a la boca sin haberse antes bañado en la sonrisa.

Esto lo aprendí yo de un viejo profesor mío de oratoria. Un día nos dio la mejor de sus lecciones: fue cuando explicó que si teníamos que decir en un sermón o una conferencia algo desagradable para los oyentes, que no dejáramos de hacerlo, pero que nos obligáramos a decir todo lo desagradable sonriendo.

Aquel día aprendí yo algo que me ha sido infinitamente útil: todo puede decirse. No hay verdades prohibidas. Lo que debe estar prohibido es decir la verdad con amargura, con afán de herir. Cuando una sola de nuestras frases molesta a los oyentes (o lectores) no es porque ellos sean egoístas y no les guste oír la verdad, sino porque nosotros no hemos sabido decirla, porque no hemos tenido el amor suficiente a nuestro público como para pensar siete veces la manera en la que les diríamos esa agria verdad, tal y como pensamos la manera de decir a un amigo que ha muerto su madre. La receta de poner a todos nuestros cócteles de palabras unas gotitas de humor sonriente suele ser infalible.

Y es que en toda sonrisa hay algo de transparencia de Dios, de la gran paz. Por eso me he atrevido a titular este comentario hablando de la sonrisa como de un sacramento. Porque es el signo visible de que nuestra alma está abierta de par en par.

Padre José Luis Martín Descalzo, "Razones para la alegría"
 

martes, 13 de noviembre de 2012

Frases para reflexionar nuestra vida

  1. Cuando uno empieza a repartir, pronto empieza a recibir.

  2. ¿Has notado que el trabajador más eficaz es el que generalmente está más ocupado?

  3. La más grande de todas las reglas del éxito es ésta: hacer a los demás lo mismo que haría si usted fuera los demás.

  4. La imaginación es el taller del alma, el lugar donde se da forma a todos los planes para la realización individual.

  5. La mente más penetrante es la que ha sido estimulada por la experiencia práctica.

  6. La mente sirve mejor cuanto más se usa.

  7. Tu verdadera edad viene determinada por tu actitud mental, no por los años que has vivido.

  8. Una sonrisa anima el aspecto, hace sentir mejor y no cuesta nada.

  9. Se puede conquistar a una persona con el afecto antes que con odio.

  10. Quienes generosamente dan felicidad siempre tienen grandes reservas de ella.

  11. El mejor momento para cuidarse es antes de caer enfermo.

  12. Poco das cuando das alguno de tus bienes. Es al dar algo de ti mismo cuando verdaderamente das.

  13. Estamos tan acostumbrados a llevar un disfraz delante de los demás, que al final no podemos reconocernos a nosotros mismos.

  14. Las personas que intentan hacer algo y fracasan están definitivamente mejor que los que tratan de no hacer nada y lo consiguen.

  15. La felicidad no consiste en tener lo que quieres, sino en querer lo que tienes.

  16. Saber no es suficiente; debemos aplicar. Desear no es suficiente, debemos hacer.

  17. El mayor acto de fe es cuando una persona decide que no es Dios.

  18. Ten paciencia con todas las cosas, pero ante todo contigo mismo.

  19. En las montañas de la verdad nunca escalas en vano.

  20. Cuando no podemos encontrar tranquilidad dentro de nosotros mismos es inútil buscarla en otra parte.

  21. Rezas cuando estás afligido y cuando estás necesitado; ojalá pudieras rezar también en la plenitud de tu alegría y en tus días de abundancia.

  22. Las personas se vuelven malas y culpables porque hablan y actúan sin prever los resultados de sus palabras y hechos.

  23. Tu vida real es a menudo la vida que no llevas.

  24. Si un hombre habla o actúa con el pensamiento puro, la felicidad le sigue como una sombra que nunca le deja.

  25. No llegamos a conocer a las personas cuando se acercan a nosotros; debemos acercarnos a ellas para averiguar cómo son.

  26. Vive cada día como si tu vida acabase de empezar.

  27. Algunas personas siempre se están quejando de que las rosas tienen espinas; yo estoy agradecido porque las espinas tienen rosas.

  28. Debemos cambiar, renovarnos, rejuvenecernos siempre; de lo contrario, nos endurecemos.

  29. Examina tu propio corazón; lo que te duele de los demás en ti mismo puede estar.

  30. Lo más grande del mundo es saber ser uno mismo.

     

lunes, 12 de noviembre de 2012

La Santa Eucaristía

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Cuesta entender para quienes no son católicos (incluso para muchos católicos también) la importancia de la eucaristía; porque si todos los católicos supiéramos la importancia que tiene NADIE dejara de comulgar.

Este es el momento mas sublime de la misa, es nuestro encuentro con ¡Jesús!

Hay dos momentos importantes de la Santa Misa y estas son la Liturgia de la Palabra, la Homilía, aquí es cuando Dios nos habla, nos entrega su palabra, sus promesas. Luego viene la Liturgia de la Eucaristía que a su vez, incluye otras tres: el ofertorio, la consagración y la comunión.

Para recibir la comunión debemos estar totalmente arrepentidos de nuestros pecados, ir con el corazón abierto e invocando al Espíritu Santo, si logramos hacer esto, les aseguro que el momento de la comunión se vuelve sublime. HAY QUE TENER FE para ¡vivirlo! hay que creer de verdad que Jesús esta ahí esperándonos y es por eso que muchos dejan de hacerlo, porque todavía les cuesta creer.

La Santa Misa puede ser una experiencia bella y deseada, solo démosno la oportunidad de vivirla y verán que lo que les digo es cierto y  no permitirán dejar de recibir la eucaristía.

¡Jesús esta vivo y se quedo con nosotros en la Santa Eucaristía!
¡Es verdad y es real!

Puedes buscar en la web al Dr. Ricardo Castañón, un Ateo convertido al hacer investigaciones sobre los milagros eucarísticos.

martes, 6 de noviembre de 2012

Las Letanías son alabanzas, piropos de amor y de ternura

Recibí hace unos días éste mensaje y lo quiero compartir con ustedes porque está lleno de un profundo amor a la Virgen María. Se nota que quien lo escribió es sumamente Mariano, y su nombre es por cierto Mariano; el Padre Mariano de Blas de México. Al leerlo se siente que es agradecido y aprecia muy bien quién es ella y así debe de ser Nuestra Madre del Cielo para cada uno de nosotros; sin que seamos sacerdotes, ni religiosos. ¡Es amor puro!







Autor: P Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net

Las Letanías del Rosario. ¿Te aburres rezándolas? No amas, no comprendes. Sólo quien ama a María las entiende.
¿Te gustan? Sí amas, sí comprendes.

El que las inventó sí amaba, sí comprendía. Son, en definitiva, un poema de amor; sólo quien ama a María lo entiende. Dile a los enamorados que son aburridos porque repiten con frecuencia frases de amor.

Santa María -
Es el nombre de la mujer más maravillosa… ¡Cuantas iglesias dedicadas a su nombre!¡Cuantas mujeres llevan este nombre de María! Por algo será. Cuanta gente canta, reza, dice ese nombre que a los mismos ángeles impresiona y enternece el corazón de Dios. Los ángeles obedecen a Dios y luego a su Reina, a una mujer, una criatura humana, a María.
María es amor, toda amor; es el lado misericordioso y tierno del amor de Dios para nosotros.

Santa Madre de Dios -
Esta es su grandeza incomparable, Nos merece un respeto tremendo. Pero su amor y humildad la convierten en una Madre incomparable, única. Podía el Hijo de Dios habérsela quedado. Era suya, solo suya y toda suya. Pero el amor es donación y entrega. Y por amor -¡qué grande amor!- nos la regaló. Cristo nos dio el derecho de ser sus hijos.
La sangre que Cristo derramó en el Calvario esa la sangre de una mártir, era su propia sangre. Dios lleva en sus venas la sangre de María.

Santa Virgen de las vírgenes -
Es la inmaculada, la llena de gracia, La hicieron las manos del tres veces santo para ser digna morada del Hijo de Dios.
Está a la cabeza de todas las vírgenes, es reina de todas ejemplo para cada una de ellas.
Madre de Cristo -
La sangre que derramó en el Calvario era la sangre de una mártir, María, la Corredentora. Madre del Niño Jesús que nació de Ella en Belén. Madre del Cristo que predicó en Palestina. Madre del Cristo del Calvario: Madre mártir.

Madre de la Iglesia -
Pablo VI le otorgó ese título durante el Concilio Vaticano II. Madre de Cristo Cabeza, Madre de su cuerpo, la Iglesia. Madre de todos nosotros: madre tuya, madre mía. Una prueba de que Jesús nos ha tomado en serio como hermanos es que nos ha dado a su Madre, y para siempre.
Te cuida y te ama como si fueras el único. Pero María no puede besar al hijo que la rechaza, no puede curar al hijo que no la quiere, no puede ayudar al hijo que la rehúye. No puede ser Madre de quien no quiere ser su hijo. Y es más madre de quien desea con toda su alma ser hijo suyo.
Madre que cuida de una manera especial a sus hijos enfermos, pecadores, tristes… Madre de las almas consagradas. Para Jesús son sagrados, para María también.

Madre de la divina gracia -
No en el sentido de productora de la gracia, sino distribuidora, medianera de la misma. Todas las gracias que recibes pasan por las manos de una Madre, por voluntad de Dios. Al ser la Madre de Cristo m de alguna manera es la madre de esa gracia que Cristo nos dio. Porque el sí de María pondría en marcha la Redención de los hombres, la redención que nos otorgaría la gracia.

Madre purísima. Castísima, virginal, inmaculada -
Un abismo de pureza. La Mujer con mayúscula fue una mujer purísima. Cualquier mujer que quiera conservar su grandeza, no puede menospreciar esta virtud. La impureza te hace menos mujer y te acerca al reino inferior de la naturaleza. Las mujeres, las muchachas que hoy aman la pureza y la tratan de vivir tienen el beneplácito de Dios y la sonrisa de la Mujer ideal.
Con ello no quiero decir que las caídas en este campo no se puedan reparar. Como nadie dice que un vestido manchado no se puede lavar.
Los gustos del cielo tan distintos a los del mundo. ¿Qué han hecho de la mujer? Hoy la mujer ideal es totalmente distinta. Si eres mujer, escoge el perfil del cielo o el de la tierra.
La pureza no roba belleza a una persona, al contrario, la realza. El rostro más bellos y los ojos más hermosos son aquellos en los que se refleja Dios. La mujer pura tiene un encanto adicional, un toque de cielo azul, aunque hoy no se le quiera tener en cuanta. Si se quiere rescatar al mundo debe ser desde la mujer, Y gran parte del recate de la mujer se llama castidad.
Madre amable -

Digna de todo nuestro amor.
Por lo buena que es
Por lo santa
Por ser mi Madre
Por todo lo que le debo
Porque, después de Dios, nadie me quiere tanto
Por su encantadora sencillez.
María es digna de todo nuestro amor. Totus tuus. Todo tuyo y para siempre.
Te quiero, madre del cielo, como quiero al mismo cielo, como quiero los bellos paisajes, los mares, los ríos, las montañas… Te quiero en los amaneceres y puestas de sol, en las flores de la pradera. Lo mismo que siento a Dios, te siento a Ti en cada rosa, en el canto del jilguero, en las estrellas de la noche. Algo de tu hermosura ha quedado en la naturaleza. Y por eso te veo en todas partes.

lunes, 29 de octubre de 2012

Has a Jesucristo, El Señor de TU tiempo



Si eres honesto, dirás: “Algunas veces lo aprovecho, otras veces solo uso la mitad, y muchas veces lo desperdicio lamentablemente”.

Una de las expresiones más tristes que podemos usar es “que pérdida de tiempo”. Pero aún más triste que la frase misma, es la realidad de la pérdida. Oímos decir: “perdí dos horas viendo televisión… Perdí toda la tarde… Perdí tiempo y dinero en esa película tonta… Perdí todo el fin de semana.” Si, verdad, ¡qué pérdida de tiempo!

Y perder el tiempo quiero decir perder las gracias y bendiciones de Dios; porque es una pérdida de talento, de dinero, de descanso, distracción, pérdida de oportunidades de amar, de servir, de crecer en la vida del Espíritu.

Esta pérdida de tiempo a la que nos referimos, es dejar de usar el tiempo como Jesús quiere que lo usemos. Por ejemplo: un ejecutivo de una empresa grande que trabaja hasta bien tarde, privándose de sus horas de descanso porque cree que el único propósito de la vida es apresurar su ritmo, hacer dinero, más dinero y cuando esta persona se muera, la gente podrá decir el día del entierro: “¡pobre hombre!, trabajó hasta caerse muerto”. O quizá sea la ama de casa perfeccionista, la que se pasa todo el tiempo, limpiando, lavando, puliendo, cociendo, arreglando. Gran parte de sus quehaceres no son sino una pérdida de tiempo; tarde o temprano tendrá que tomarse unos días para ir al hospital, como consecuencia de sus afanes, ya que tendrá cansancio físico y mental y para que, si ni en casa se lo agradecen.

En el plan de Dios nunca se intentó que el ser humano hiciera mal uso de su tiempo, ya sea debido al exceso de trabajo o por no hacer nada. Cada momento de la vida es un regalo de Dios, y puedes usarlo de una manera u otra, para tu bendición o tu condenación, para gozarlo o para sufrirlo.
La gran diferencia consiste en que Jesús sea el Dueño y Señor de tu tiempo. Descubrirás muchas cosas de las que antes ni siquiera te habías dado cuenta. El es aquel que te hablado una y otra vez diciendo: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar” (Mateo 11,28)

El supo lo que es buscar la soledad, admirar la naturaleza, caminar a la orilla de un lago o playa. El no es el patrón de las grandes trabajos en serie, ni del trabajo extra, ni del que agota y consume una vida. A El no el incomoda un fregadero lleno de platos, una casa desordenada, pero si una ama de casa irritada, nerviosas y enfadada con mal genio pero con una cocina impecable. Tampoco será dueño y Señor de una vida que pasa todo el tiempo en la oficina sin prestar la menor atención al amor, a su familia, a sus hijos y esposa.



Y por otro lado, tampoco es el Señor de alguien que pasa todo el tiempo, aburrido, sin hacer nada. Todo con medida no es malo. El Señor salía con sus amigos a disfrutar, paso tiempo solo para meditar, enseñó, ayudó, trabajó, oró, rió y hasta lloró. Por eso, entregando nuestras vidas a él, nos podrá organizar y enseñar a como utilizar mejor nuestro tiempo.

Con Jesús de la mano, 24 horas son más que suficiente en el día para: Orar, meditar, descansar, trabajar, divertirse y ayudar a los demás. ENTREGATE, dale tu vida, el es el mejor administrador.

Basada en: “Esta bien Señor, ¡Toma mi vida!” por George De Prizio (Sacerdote de la Congregación de la Santa Cruz)

martes, 16 de octubre de 2012

Probemos nuestra fe




Ya que comenzamos el año de la fe, sería bueno hacer un alto en nuestros caminos y ver que tanta fe hay dentro de cada uno. Este es el momento de decirle al mundo que Dios si existe, de defender nuestra fe, de amar al prójimo, de servir y ayudar al necesitado; este es el momento de ser testimonios de vida.

¡El Señor se manifiesta todos los días en nuestras vidas! Eso es un hecho, pero no lo vemos porque nos hemos acostumbrado a ello; no lo vemos porque nos ahogamos primero en nuestras miserias y dificultades antes de ver la bendición; no lo vemos porque esperamos ver literalmente partirse el mar en dos, que alguien reviva a los muertos y si es posible ver la montaña moverse.

“Dichosos los que creen sin haber visto”  Juan 20:29

Ahí esta el merito de la fe, creer sin ver. Algo maravilloso dejo Jesús antes de partir al Reino de Dios, y si 2012 años después hay fe es que ¡existe! Es real, no lo hemos visto, no vivimos su tiempo, pero el mundo gira a su alrededor, hasta el de los que se llaman Ateos. La historia del mundo se rige por Antes de Cristo y Después de Cristo, ¿Cómo puede ser un hombre tan importante para la humanidad si no creemos en él? Solo porque históricamente fue un hombre importante. ¡No, Es Jesús, es el Mesías!

Si la vida nos marca por alguna calamidad, lo más fácil es culpar al que no vemos, y seguimos adelante.
Hay un dicho que dice: “ojos que no ven, corazón que no siente
Otro que dice: “hasta no ver, no creer”

¡La Santísima Trinidad se vive, se siente, se sabe, aunque no se entienda! Es FE.

Yo quiero que quienes lean este post el día de hoy, mediten un ratito, fuera de toda dificultad que estén pasando, problema económico, de salud,  político, sentimental, etc.  Piensen en “ese momento especial” que les brindó luz en su mundo, el momento en que rieron hasta dolerles el estomago, el momento en que se sintieron especial para un ser querido o conocido, el momento en que nació un ser amado, el momento en que despertaron con ansiedad de que llegase ese momento especial que tanto esperaban…ese momento tan suyo, tengan por seguro que ese momento especial, lleva dedicatoria para cada uno de ustedes del cielo.

Fe cambia vidas, no circunstancias, pero si como la vivimos.

Si tenemos un poquito de Fe, revivámosla, si no la tenemos, busquémosla; la vida se vuelve más soportable cuando hay fe.

Nada es imposible, cuando hay fe.

martes, 9 de octubre de 2012

¿Cuánto daño hace no perdonar?




Les comparto éste testimonio en una clase, que me envió una amiga. Muy interesante, muy acertado.

El tema del día era el resentimiento y el maestro nos había pedido que lleváramos papas y una bolsa de plástico. Ya en clase, elegimos una papa por cada persona que guardábamos resentimiento, escribimos su nombre en ella y la pusimos dentro de la bolsa. Algunas bolsas eran realmente pesadas.

El ejercicio consistía en que durante una semana lleváramos con nosotros a todos lados esa bolsa con papas. Naturalmente la condición de las papas se iba deteriorando con el tiempo, y el fastidio de acarrear esa bolsa en todo momento me mostró claramente el peso espiritual que cargaba a diario y cómo, mientras ponía mi atención en ella para no olvidarla en ningún lado, desatendía cosas que eran más importantes para mí.

Este ejercicio fue una gran lección sobre el precio que pagaba a diario por mantener el resentimiento por algo que ya había pasado y no podía cambiarse. Me di cuenta que cuando le daba mucha importancia a las promesas no cumplidas me llenaba de resentimiento, aumentaba mi stress, no dormía bien y mi atención se dispersaba. Perdonar y dejarlas ir me llenó de paz y calma.

La falta de perdón es como un veneno que tomamos a diario a gotas pero que finalmente nos termina envenenando. Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para el otro sin darnos cuenta que los únicos beneficiados somos nosotros mismos.

El perdón nos libera de ataduras que nos amargan el alma y enferman el cuerpo. El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó. No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes. No significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó. Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.

Si guardamos odio, rencor, o resentimiento por ofensas que hemos recibido, estamos perpetuando nuestro malestar y consumiéndonos, dejando de disfrutar el momento. Cada vez que recordamos cualquier episodio que nos causa dolor, dejamos de vivir el aquí y el ahora; dejamos de avanzar en nuestro desarrollo personal y peor aún, nos estancamos en nuestro crecimiento espiritual.

La falta de perdón puede disfrazarse con diferentes máscaras . Las personas a veces dicen con un tono de enojo que ya han perdonado ofensas pasadas, pero su amargura evidente las delata. La falta de perdón se puede alojar en tu corazón, y estar allí, escondida. Las siguientes preguntas te ayudarán a examinar tu corazón para ver si necesitas perdonar a alguien:

¿Esperas secretamente que alguien reciba lo que se merece?
¿Todavía sigues hablando negativamente de esa persona a los demás?
¿Te complaces con fantasías de venganza, incluso leves?
¿Gastas tiempo pensando en lo que alguien te hizo?
¿Cómo te sientes cuando le sucede algo bueno a esa persona?
¿Has dejado de culpar a esa persona por la forma como afectó tu vida?
¿Te resulta difícil ser abierto y confiado con las personas?
¿Te enojas, te deprimes o te vuelves hostil con frecuencia?
¿Encuentras difícil o imposible pedir bendición a Dios para quién te ha
ofendido?

Siendo sinceros de corazón, podemos ejercitarnos en algunos pasos para lograr liberarnos de la carga que significa el rencor y liberar a la otra persona también.

Considera las circunstancias que pudo haber vivido la persona que te ofendió, para llegar a ser como es, o qué situación estaría viviendo para haber hecho lo que hizo, aun intencionalmente.
Considera qué parte jugaste, o qué pudiste haber hecho para propiciar el incidente.
Deja atrás el papel de víctima y continua con tu vida.
Recuerda las cosas positivas y buenas que te unieron a esa persona, los ratos buenos y bellos que pasaste con ella, los momentos de amor, apoyo, consejo y comprensión mutuos.
Pide al Señor que bendiga a esa persona, y que le muestre lo que hizo mal y se arrepienta.
Libera a la persona con tu perdón. Así vas a liberarte a ti mismo por vivir en el presente, en el aquí y el ahora.


2 Corintios 2, 5-11 "Si alguno ha causado tristeza, no me la ha causado sólo a mí; hasta cierto punto -y lo digo para no exagerar- se la ha causado a todos ustedes. Para él es suficiente el castigo que le impuso la mayoría. Más bien debieran perdonarlo y consolarlo para que no sea consumido por la excesiva tristeza. Por eso les ruego que reafirmen su amor hacia él. Con este propósito les escribí: para ver si pasan la prueba de la completa obediencia. A quien ustedes perdonen, yo también lo perdono. De hecho, si había algo que perdonar, lo he perdonado por consideración a ustedes en presencia de Cristo, para que Satanás no se aproveche de nosotros, pues no ignoramos sus artimañas" 

sábado, 6 de octubre de 2012

5 Citas Bíblicas de emergencia



Así como nos podemos (y si no nos lo podemos, por lo menos sabemos a donde buscarlos) los números de emergencia de la ciudad donde vivimos cuando necesitamos asistencia policial, de bomberos o ambulancia. Así debemos de sabernos las citas bíblicas que tiene ese mensaje especial de emergencia para tomar fuerzas y resistir en éste mundo.
Se los comparto:
  1.  Cuando el hombre te falle, llama a: Salmo 27:1  El señor es mi luz y mi salvación, ¿A quién he de temer? Amparo de mi vida es el Señor, ¿Ante quién temblaré?”
  2. Cuando estés preocupado por dinero, llama a: Mateo 6:25-26  “No anden preocupados por su vida con problemas de alimentos, ni por su cuerpo con problemas de ropa. ¿No es más importante la vida que el alimento y más valioso el cuerpo que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, no guardan alimentos en graneros, y sin embargo al Padre del Cielo, el Padre de ustedes, las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que las aves?”
  3. Cuando estés en peligro, llama a: Salmo 91  “Mi amparo, mi refugio, mi Dios, en quien yo pongo mi confianza. Él te librará del lazo del cazador y del azote de la desgracia; te cubrirá con sus plumas y hallarás bajo sus alas un refugio. No temerás los miedos de la noche, ni la flecha disparada de día, ni la peste que avanza en las tinieblas, ni la plaga que azota a pleno sol.”
  4. Para que te libren del hombre malvado, llama a: Salmo 140:2-5  Líbrame Señor, del hombre malvado, defiéndeme de la gente violenta, de los que en su corazón maquinan males y que provocan riñas cada día; que cual serpiente afilen sus lenguas y veneno de víbora hay en sus labios. Señor protégeme de las manos del impío, defiéndeme de la gente violenta, que piensan como hacerme tropezar.”
  5. Cuando necesites valor, llama a: Josué 1:9 Esta es mi orden: Sé valiente y ten ánimo; no tiembles ni tengas miedo; Yahvé tu Dios está contigo donde quieras que tú vayas”
Siempre que necesites ayuda de emergencia, sabes donde buscar. La Biblia está llena de mensajes que te pueden salvar la vida de cualquier circunstancia. Y éste es un pequeño ejemplo de lo mucho que encontrarás al leerla, orar con ella y meditarla.

lunes, 1 de octubre de 2012

"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece"



¿Cuál es la base de nuestra felicidad?
Si depende de nuestras circunstancias, todos tendremos problemas, porque tarde o temprano nos encontramos en dificultades. San Pablo había descubierto el secreto de vivir encima de las circunstancias que la vida nos trae. Su secreto fue, JESUCRISTO.
Jesús fue su seguridad que a pesar de los problemas, no estaba solo. No importa cual difícil se ponían sus circunstancias, estas dificultades no eran permanentes. A pesar de la dureza del momento; y es en estos momentos que Jesús le proveía la fuerza para vencer.

“A todo puedo hacerle frente, pues Cristo es quien me sostiene” Filipenses 4:13

¿Entonces, a qué temerle?
¿Vale la pena vivir con temor?, y si creo en el Señor…¿Por qué sigo temiendo?
¿Es más fuerte el sentimiento del miedo que mi Señor?

Piénsalo y contéstatelo…si vives con temor, dentro del miedo o asustado; no tienes al Señor en tu corazón. Con Jesús todo es más fácil, no en el sentido que NADA te pasará, si no que la cruz se hace menos pesada, las dificultades se pasan, con paz y con fe de que saldrás venciendo. Dale la oportunidad de Ser Cristo quien te sostenga, te fortalezca, te de vida.