sábado, 6 de diciembre de 2014

Obediencia, reflexión en tiempos de adviento


Hace unos días escuche una charla de un hermano en Radio María que me dejó pensando mucho en la obediencia.
Estando en tiempos de adviento (espera y preparación para recibir como personas nuevas a nuestro amado niño Jesús) creo que es bueno comentar que pasa cuando no obedecemos siendo bautizados y es un tema para reflexionar en esta época.
La obediencia no es solo para niños o jóvenes. Creo que los adultos somos los que más desobedecemos los mandamientos de Dios y las reglas de convivencia en sociedad. Ejemplo sencillo: no obedecer las reglas de tránsito.
DEFINICIÓN DE OBEDIENCIA: El término obediencia (con origen en el latín oboedientĭa), está relacionado con el acto de obedecer (es decir, de respetar, acatar y cumplir la voluntad de la autoridad o de quien manda).
Y Dios le dio al hombre un mandamiento; le dijo: “Puedes comer todo lo que quieras de los árboles del jardín, pero no comerás del árbol de la Ciencia del bien y del mal. El día que comas de él, ten la seguridad de que morirás.” Génesis 2:16-17
A la mujer le gustó ese árbol que atraía la vista y que era tan excelente para alcanzar el conocimiento. Tomó de su fruto y se lo comió y le dio también a su marido que andaba con ella, quien también lo comió. Entonces se les abrieron los ojos y ambos se dieron cuenta de que estaban desnudos. Cosieron, pues, unas hojas de higuera, y se hicieron unos taparrabos.  Génesis 3:6-7
Estas dos citas Bíblicas describen como comienza la desobediencia humana.
Hay un “poder” que nos dio Dios al crear al hombre y la mujer y es: el libre albedrío.
¿Por qué digo que es un poder? Porque es lo único en lo que Dios no puede ni opinar, ni dirigir, ni mandar. ¿Qué poder verdad? Y nos lo dio a nosotros, por amor.
Si Dios nos regaló algo tan valioso como el libre albedrío ¿Por qué somos tan desagradecidos? Porque tenemos el poder de decidir. En ti está escoger el camino a tomar en tu vida. Tus decisiones (buenas o malas) son tuyas, de nadie más. No importa quién te “tente a seguir un camino” (como lo hizo la serpiente con Eva) al final la decisión es tuya…y eso fue lo que hizo Eva…y eso fue lo que hizo Adán.
Siempre habrá alguien en tu vida que te dirá como romper las reglas y que te dirá que no pasa nada. Siempre estará la tentación, pero al final solo tu sabes cuando obras bien o cuando obras mal. Siempre he dicho que todo acto tiene una consecuencia y esa consecuencia tiene un responsable.
Creo que es tiempo de reflexionar. ¿Cómo llevas tu vida?
Los mandamientos de Dios son claros, no son negociables, ni caducan. Todo pasará, la palabra de Dios NO pasará.
Entonces ¿Por qué desobedecemos?, ¿Por qué hasta la Iglesia Católica está dividida?, ¿Por qué hay sectas, cultos, otras religiones?, ¿Por qué hay Ateos?, ¿Por qué el maligno conquista almas?, ¿Por qué llevo la vida que llevo?, ¿Por qué me enfermo?, ¿Por qué odio y tengo rencor?, ¿Por qué? ¿Por qué?
¡Porque así, lo quiero yo!, ¡Porque así, lo decidí yo!
Por mis decisiones, por mi libertad de ser, por no querer obedecer. Porque tengo el poder de decidir y si no me gusta algo, busco otra opción. Las opciones las inventamos nosotros para excusarnos de poder dejar de obedecer y no sentir culpa.
¿Qué le estamos enseñando a nuestros jóvenes y niños? Comencemos siendo consientes en que momentos damos el mal y el buen ejemplo.
Es momento de hacer un alto en nuestras vidas, reflexionar y con todo el corazón pedir al Espíritu Santo que despierte en nosotros nuevamente. Él no trabaja, si tú, no se lo pides.
La obediencia que nos pide Dios, es nuestra salvación, sin importar que te dice el mundo ahora. La obediencia a Dios es lo que determinará como seguimos nuestras vidas.
Dios nos dio sus reglas, nos lo dejó claro, nos dijo que hacer y que no hacer. No es como que tenemos que averiguar como vivir para ser salvos de todo mal. El “manual de vida” está al alcance de todos. Solo depende de ti; si lo quieres usar y seguirlo.
 Tiempo de esperar, tiempo de adviento, buen momento para iniciar una “nueva” vida con Cristo en tu corazón, nacer con Él y por eso te dejo meditando estas preguntas:
¿Cuándo desobedezco?
¿Por qué desobedezco?
¿Cuándo obedezco?
¿Por qué obedezco?

sábado, 29 de noviembre de 2014

El Adviento, preparación para la Navidad

Por: Tere Vallés | Fuente: Catholic.net
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Significado del Adviento
La palabra latina “adventus” significa “venida”. En el lenguaje cristiano se refiere a la venida de Jesucristo. La liturgia de la Iglesia da el nombre de Adviento a las cuatro semanas que preceden a la Navidad, como una oportunidad para prepararnos en la esperanza y en el arrepentimiento para la llegada del Señor.
El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa penitencia.
El tiempo de Adviento es un período privilegiado para los cristianos ya que nos invita a recordar el pasado, nos impulsa a vivir el presente y a preparar el futuro.

Esta es su triple finalidad:
- Recordar el pasado: Celebrar y contemplar el nacimiento de Jesús en Belén. El Señor ya vino y nació en Belén. Esta fue su venida en la carne, lleno de humildad y pobreza. Vino como uno de nosotros, hombre entre los hombres. Esta fue su primera venida.
- Vivir el presente: Se trata de vivir en el presente de nuestra vida diaria la “presencia de Jesucristo” en nosotros y, por nosotros, en el mundo. Vivir siempre vigilantes, caminando por los caminos del Señor, en la justicia y en el amor.
- Preparar el futuro: Se trata de prepararnos para la Parusía o segunda venida de Jesucristo en la “majestad de su gloria”. Entonces vendrá como Señor y como Juez de todas las naciones, y premiará con el Cielo a los que han creido en Él; vivido como hijos fieles del Padre y hermanos buenos de los demás. Esperamos su venida gloriosa que nos traerá la salvación y la vida eterna sin sufrimientos.
En el Evangelio, varias veces nos habla Jesucristo de la Parusía y nos dice que nadie sabe el día ni la hora en la que sucederá. Por esta razón, la Iglesia nos invita en el Adviento a prepararnos para este momento a través de la revisión y la proyección:
Aprovechando este tiempo para pensar en qué tan buenos hemos sido hasta ahora y lo que vamos a hacer para ser mejores que antes. Es importante saber hacer un alto en la vida para reflexionar acerca de nuestra vida espiritual y nuestra relación con Dios y con el prójimo. Todos los días podemos y debemos ser mejores.
En Adviento debemos hacer un plan para que no sólo seamos buenos en Adviento sino siempre. Analizar qué es lo que más trabajo nos cuesta y hacer propósitos para evitar caer de nuevo en lo mismo.

Algunas ideas para vivir el Adviento
La Corona de Adviento

Algo que no debes olvidar
El adviento comprende las cuatro semanas antes de la Navidad.
El adviento es tiempo de preparación, esperanza y arrepentimiento de nuestros pecados para la llegada del Señor.
En el adviento nos preparamos para la navidad y la segunda venida de Cristo al mundo, cuando volverá como Rey de todo el Universo.
Es un tiempo en el que podemos revisar cómo ha sido nuestra vida espiritual, nuestra vida en relación con Dios y convertirnos de nuevo.
Es un tiempo en el que podemos hacer un plan de vida para mejorar como personas.

Cuida tu fe
Esta es una época del año en la que vamos a estar “bombardeados” por la publicidad para comprar todo tipo de cosas, vamos a estar invitados a muchas fiestas. Todo esto puede llegar a hacer que nos olvidemos del verdadero sentido del Adviento. Esforcémonos por vivir este tiempo litúrgico con profundidad, con el sentido cristiano.
De esta forma viviremos la Navidad del Señor ocupados del Señor de la Navidad.

viernes, 15 de agosto de 2014

Nuestros jóvenes son el futuro de nuestros países. ¿Qué les estamos enseñando?


Reflexiona en la pregunta y contesta con tu corazón.
¿Les estas inculcando valores?
¿Moral?
¿Ética?
¿Compasión?
¿Justicia?
¿Temor de ofender a Dios?
¿Piedad?
¿Amor al prójimo?
No es responsabilidad de las escuelas brindar y crear seres humanos de bien y de valores. Esto tiene que venir de casa.
¿Tienes tiempo para tus hijos?
O ¿Te estas “matando” trabajando?
Cuando muramos, Dios te pedirá cuentas y te preguntará ¿Qué hiciste con los niños que te encargue cuidar? (porque sabemos que nuestros hijos, son un encargo de Dios a nosotros para sembrar hombres y mujeres de bien)
No te preguntará si les enseñaste dos o tres idiomas, tampoco te preguntará si es el mejor en fútbol, baile o karate, o si aprendió a tocar un instrumento musical. Todo eso está bien que lo sepan, pero nos olvidamos de enseñarles a tener un espíritu de bondad, no alimentamos, ni fortalecemos sus virtudes.
Yo les apuesto que la mayoría de sus hijos no saben ni porque van a misa, o que sucede en misa; solo saben que deben de ir y es una obligación. ¿Sabemos nosotros por que vamos a misa? ¿Sabemos a caso porque nos paramos, nos sentamos y en que momento hincarnos? ¿Sabemos lo inmenso que es el momento de la Consagración y el porque adorarla y no estar con la cabeza agachada?
Saco a discusión este tema porque ahora hay grupos de oración para niños y adolescentes. Algo que no teníamos en nuestros tiempos más que la escuela católica donde uno estudiaba, y no es lo mismo recibir catecismo (qué es muy importante, conocer nuestra religión) pero también hay que seguir alimentando de Dios al espíritu. Y esto es en especial con nuestros hijos que van a escuelas laicas.
¿Qué pasa después de que nuestros hijos hacen la primera comunión? Recibió su catecismo, comulgo, tuvo su fiesta y después nos olvidamos de que debe de seguir en crecimiento espiritual. A veces hasta nos olvidamos de llevarlos a misa para que reciban la Santa Eucaristía.
Debemos de aprovechar y buscar en nuestros países grupos de oración para nuestros hijos, así como deben aprender a tocar un instrumento o jugar bien fútbol, deben aprender a ser grandes seres humanos. Veamos lo que está pasando en el mundo…reflexionemos. Hemos sacado a DIOS de nuestras vidas y por eso las nuevas generaciones están creciendo sin el temor de Dios, de ofenderlo, de decepcionarlo, no saben que un mal acto tiene una mala consecuencia. Tampoco saben que un buen acto, tiene una buena consecuencia.
Vemos la corrupción de los políticos, vemos las guerras, y ESO es lo que están absorbiendo nuestros jóvenes, si no los guiamos.
El deber de padres es sembrar en nuestros hijos a Jesús en sus corazones, regarlo y obtener de ellos cosechas con grandes frutos. No perdamos de vista, ni nos descarrilemos por nuestro día a día que nos aturde y nos roba tiempo.
Este mundo debe cambiar, y debe cambiar con nuestros hijos. Seamos ejemplos de amor, de paz y justicia, seamos ejemplo de misericordia y defendamos nuestros valores; no seamos los primeros en ser arrastrados por el mundo.
¿Cuesta? Claro que si cuesta, y ¡mucho! Pero ese es nuestro deber desde el momento que nos convertimos en padres. Es una RESPONSABILIDAD ENORME y debemos de llevarla con entusiasmo. Tú hijo, puede ser la diferencia de este mundo y tú lo vas a educar con bien.
Bases y cimientos fuertes, ni un terremoto lo bota, lo puede sacudir, pero no botar y esto solo depende de Ti.
Toma el control de tus hijos, ellos están absorbiendo al mundo y su carácter se forma hasta los 7 años, luego hay que encaminarlos para que sigan sensibles de tener compasión del planeta y del ser humano.
Si tu caminas con Jesús, ellos lo harán también, sé testimonio de vida, no impongas religión.
ninas-orandoBusquemos que nuestros jóvenes y niños tengan espiritualidad y sea
CRISTOCENTRICA: Seguir al Jesús vivo entre nuestros hermanos y hermanas, especialmente en nuestras familias.
ECLESIAL: Promover amor y lealtad a la Iglesia y al Papa
MARIANA: Imitar a María en su SI total a la voluntad de Dios.
 
 
 
 

martes, 15 de julio de 2014

Adolescentes & TV

La realidad es que los tiempos han cambiado exageradamente; vemos los cambios generacionales entre una década y la siguiente.

Hace unos días mi hijo, (quién entra a la adolescencia en unos meses) me pidió ver un una serie para “adolescentes” en NETFLIX que está muy de moda. Gracias a Dios, mi hijo le gusta ver la TV conmigo, y me puse a ver la serie con él. Tanto así que nos gusto y seguimos viéndola, terminamos la primera temporada y comenzamos a ver la segunda…cuando, en unos de los episodios vi algo que no me gusto, pero lo digerí porque no puedo ser (y más en estos tiempos) discriminadora ni cerrada de mente y tolerante en cuanto al mundo en el que vivimos y es REAL.  Lo que si puedo hacer es hablar con mi hijo de los temas que se ven, que está bien y que está mal, que hacer y que no hacer.
Se que en EEUU están cambiando la manera de hacer TV; hay tantos grupos y asociaciones que están regulando y presionando para que se vea la diversidad de géneros y razas en un show de TV. Por lo tanto, ya ves más latinos y asiáticos tomando protagonismo en la TV, claro ya somos “tolerables” visualmente para el “gringo tradicional”; también estamos viendo ahora en TV abierta a homosexualidad con sus propias historias libres como en la serie GLEE (que hace unos 14 años, solo podías ver programas en cable), diferentes cultos,  programas de aceptación de alienígenas, de Satanísmo, brujería, etc.
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Esta bien, ya se que hay audiencia para TODO eso y que EEUU es un país libre y bla bla bla…
Todo esto me hizo reflexionar y me di cuenta que hoy “todo está bien” para las nuevas generaciones. Ok, hay que ser tolerante, ya lo he dicho anteriormente, no hay que discriminar, si está bien. Pero, no está bien exponer a un joven a ver tanta calamidad emocional, si de por si ya es una etapa difícil para un adolescente.
Hay varias películas de mi época (los 80´s) que yo le decía a mi hijo que no podía ver porque eran “muy fuertes” para él. Vimos una hace poco y todavía le dije que cuando salga algo que no quiero que vea que se tapara los ojos, él hasta se rió de mi y me dijo: “¿Y eso qué tiene de fuerte mami?”. Allí me di cuenta que lo que era para mayores de 15 años antes, ya no es lo mismo, ahora.
Hay que controlar lo que nuestros jóvenes ven en la TV, todo esta a la disponibilidad de ellos y en bandeja de plata: TV, cable, internet, etc.
URGE controlar los programas que miran, estar pendientes y que no pierdan la conciencia de que lo que están viendo NO está bien, no es lo ideal en sus vidas, no es algo de imitar o de experimentar.
Y para no irme hasta los adolescentes, comencemos con los pequeños, los programas de niños ya vienen contaminados con mensajes que no son correctos, no dejemos pasar estas cosas como que si ellos no entienden.
Ejemplos de lo que pueden ver los adolescentes en la TV: Robos, asesinatos, suicidios, brujería, hechicería, adulterio, sexo de todo tipo y explícito, drogas de todo tipo, terrorismo y más...
Ahora ejemplos de lo que ven los pequeños en TV: Desobediencia a los padres, mentiras, engaños, robos, magia, malas palabras (maldecir), bullying (abuso) y más...Analicen los programas favoritos de sus hijos e irán viendo "detalles" de mensajes incorrectos que pasan "desapercibidos" si no estamos atentos con ellos.
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Hay que amar al pecador, pero no al pecado, que eso les quede claro. No nos cerremos en conversar con nuestros jóvenes, pues si ignoramos o no estamos atentos en lo que miran en la TV, no nos asustemos después de los resultados. Debemos estar encima y pendientes en saber y conocer que les gusta, que les llama la atención y que canal están sintonizando.
Bendiciones,
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martes, 10 de junio de 2014

El apostolado es algo natural.

A todos nos ha sucedido alguna vez que, al asistir a un espectáculo muy bueno o ir de viaje a un lugar hermoso —o al conocer y platicar con alguien famoso—, inmediatamente surgen en nosotros deseos de platicárselo a los amigos, de compartir esa experiencia con aquellos que queremos.
Cuando estás emocionado con algo, quieres hablar de ello todo el día y con todas las personas que te encuentres. En eso consiste el apostolado: hablar de ese tesoro que has encontrado, de ese camino a la verdadera felicidad que has descubierto.
El apostolado es una señal de amistad. Sería muy egoísta guardarte el secreto para ti solo dejando que tus amigos se vayan por rutas incorrectas. Hacer apostolado significa compartir, significa guiar, significa iluminar a todos los que te rodean para que todos lleguen a su fin, que es Dios.
Sin embargo, tal vez en este momento te hagas una pregunta: ¿de qué manera puedo asumir mi llamado al apostolado?
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Papa Francisco
Hay diversos tipos de apostolado
 El apostolado del testimonio: consiste en actuar siempre bien, en privado y en público; en convencer a los demás del camino a seguir, caminando tú primero. Que al verte feliz y realizado los demás deseen seguirte e imitarte. Un buen líder, va guiando a los demás con su testimonio de vida. Es el ejemplo a seguir, es inspirar. No es fácil para cualquiera ser testimonio porque hay que estar atento de no tropezar; pero también es el más grande apostolado porque el efecto es grande. Papa Francisco está inspirando al mundo con su vivo ejemplo de este apostolado.
• El apostolado de la palabra: consiste en hablar de lo que has descubierto. Puedes realizarlo escribiendo libros, dando conferencias o en pláticas informales, durante un rato de convivencia o en la comida, en donde compartas con los demás tus experiencias y tus conocimientos sobre el camino a la felicidad. A quien le gusta platicar,  describir, contar, es un buen apostolado para alguien extrovertido, apoyar relatando los conocimientos adquiridos. Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores, más conocido como Dominicos fue el predicador por excelencia, llevando la palabra de Dios a muchos rincones, logrando tener hasta ahora 6,800 Padres Dominicos en el mundo.
Dominico de Guzmán
Dominico de Guzmán
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Santa Madre Teresa de Calcuta
 El apostolado de la acción: consiste en organizar, dirigir o colaborar en alguna obra o acción específica de ayuda a los demás. Esto se puede realizar a través de la acción social, las misiones o cualquier otra acción que dé a conocer a Dios a los demás. Es un apostolado de mucho beneficio y de bien social;es el que determina la buena obra y con resultados de satisfacción y/o emoción espiritual en el momento. Santa Madre Teresa de Calcuta es un gran ejemplo de este apostolado.
• El apostolado de la oración y el sacrificio: consiste en orar, rezar y sacrificarse por los demás. Muchas veces te encontrarás con personas a las que es imposible convencer mediante las palabras o el testimonio. Con ellas, necesitas más que nunca el poder de Dios, recurrir a Él y pedirle su ayuda. Es un apostolado de mucha fe, porque sin fe, la oración no da frutos. De este apostolado Santa Teresita del Niño Jesús se valió para lograr su Santidad.
Santa Teresita del Niño Jesús (Teresita de Lisieux)
Santa Teresita del Niño Jesús (Teresita de Lisieux)
En cierta ocasión los discípulos de Jesús llegaron con Él muy desanimados por no poder sacar un demonio, y Cristo les contestó: "Ese tipo de demonios sólo pueden expulsarse con la oración y el sacrificio".
(Mt. 17, 21)
San Padre Pío de Pietrelcina es el perfecto ejemplo de haber tenido todos los apostolados juntos.  Fue un gran apóstol de testimonio, palabra, acción, oración y sacrificio. Su vida entera reflejo lo que predicaba con sus actos, obediente de primera, líder indiscutible; sus predicas, sus misas y en el confesionario trasformaba vidas. Ayudo a los enfermos construyendo y dirigiendo el hospital de su pueblo - Hospital que todavía existe y funciona- ; sus oraciones incesantes y su gran sacrificio de vivir con las estigmas recalcan su gran sacrificio por amor a Dios y por el mundo entero.
Santo Padre Pío de Pietrelcina
Santo Padre Pío de Pietrelcina

viernes, 6 de junio de 2014

Hoy voy a hablar contigo de Ella, de tu Madre, de mi Madre.

Señor, Jesús, gracias porque tu Madre es mi Madre.
Autor: Ma Esther De Ariño | Fuente: Catholic.net
Vengo ante ti, la Capilla está vacía y en este silencio y soledad encuentro el momento propicio para hablar un rato contigo... podemos hablar de muchas cosas.... y traigo en el alma tantas penas, tantas preocupaciones, tantos desvelos, todos encerrados en mi "pequeño mundo", pero no. Hoy no te voy a hablar de mi, tu me conoces, tu lo sabes todo, Señor..
Hoy voy a hablar contigo de Ella, de tu Madre, de mi Madre, porque tu me la diste, me la entregaste desde la Cruz donde ya estabas a punto de morir.
Los brazos de María son los primeros que te arroparon allá, en una noche fría pero la más bella y buena de todas las noches y así empezaste a conocer lo que es el amor y el calor de una madre. Después atravesaste montañas y pueblos, siempre arropado en los brazos de una mujer, tu madre, que con el corazón de latir asustado, huía a otras tierras para proteger tu vida.
Tiempo después la vuelta y la vida tranquila, sencilla y humilde en la aldea de Nazaret... ¿Te acuerdas, Jesús del pozo donde la acompañabas a buscar el agua? ¿Te acuerdas de sus risas, de la mirada de sus ojos dulces y hermosos, desbordada de amor e infinita ternura?...¡Qué bonitos días, cuánta paz, cuánto amor!.
Tu crecías.... te estabas convirtiendo en un jovencito y Ella siempre a tu lado. Fuiste con tu "padre" y Ella a Jerusalén, entraste en el Templo y por aquel "misterioso mandato" te quedaste a participar en las discusiones de los grandes pensadores... y te dolía el corazón porque sabías del dolor de "esos dos seres" tan amados al vivir la zozobra de tu ausencia.... pero es que ya estabas empezando a cumplir tu misión...
Después volviste con "ellos" y ¡qué años tan inolvidables y hermosos! ¡Qué unión, qué felicidad, qué hogar tan pleno de armonía y de amor!. Cuántas veces la mirarías en el quehacer de las labores en la humilde casa, a la hora de estar reunidos en la comida, en la oración, desbordándose tu amor de hijo en aquella dulce y tierna mujer, sencilla pero con dignidad de reina, alegre y dispuesta... ¡cuánto te quería, cuánto la amabas... ¿Te acuerdas Jesús? Y un día la viste llorar... José, "tu padre" había muerto, Ella lo amaba mucho y lloraba...y tus brazos la rodearon y Ella apoyando su cabeza en tu pecho encontró, a pesar de su dolor, la paz.
El tiempo pasó y llegó el día...Día en que habías de "saber decir adiós" y tenías un nudo en la garganta pero la viste a Ella con el brillo de las lágrimas en los ojos, pero serena, otra vez "el fiat" en su corazón, esclava a la voluntad de Dios, pero con la dignidad de reina y señora despedirte con el más fuerte y amoroso de los abrazos, de unos brazos que tal vez no te volverían a envolver y apretar contra su corazón hasta que te entregaran en ellos después de bajarte de la cruz...¡qué despedida, Jesús, qué despedida!. Así los dos nos enseñasteis a "saber decir adiós."
Seguro que alguna vez regresaste para verla y estar con Ella pero... tu Misión había comenzado y ya no "eras suyo".
Después tu subiste al Calvario y Ella lo subió contigo para estar al pie de la cruz. ¡Jesús, si habías tenido todos los más crueles sufrimientos que un hombre puede tener, creo que ninguno pudo atormentar tu corazón como el volverla a ver en aquellos momentos! y nos la diste por Madre para que sus brazos, ya sin ti, pudieran abrazar a toda la Humanidad y en ella, a mí!. ¡Gracias, Jesús!.
¡Aleluya, Aleluya!. Otra vez Tu y Ella abrazados. ¡Madre querida, aquí estoy, he resucitado! ¿Te acuerdas, Jesús?. ¡No hubo una mañana más hermosa para Ti y para Ella!.
Y después el tiempo pasó...y un día, un día muy especial, Ella subió al cielo para estar contigo, con San José, con los Santos y los ángeles en la infinita y gloriosa presencia de Dios.
Jesús, hemos hecho un pequeño recuerdo de esa gran mujer, ejemplo de todas las madres del mundo: Estrella de la mañana, Reina de los ángeles, Virgen fiel, Virgen misericordiosa, Puerta del Cielo, Salud de los enfermos, Refugio de los pecadores, Reina de la Paz....
Señor, Jesús, gracias porque tu Madre es mi Madre.
Santa María, ruega por nosotros, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
En algunos países ya pasamos el mes de las madres, pero es digno de seguir celebrándolas y dedicárselas a las que partieron y nos siguen amando desde el Cielo y las que todavía están con nosotros sabemos que no hay un amor como ese amor, que es el que más se asemeja al de nuestro Padre Dios, pues lo da todo sin pedir nada a cambio, tal vez, si, una sola cosa, al igual que el Señor..... ¡que las amemos!.

lunes, 2 de junio de 2014

Oración para implorar los dones del Espíritu Santo

Estamos a unos días para celebrar Pentecostés. Preparemonos para recibir al Espíritu Santo.

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1. Venid, oh Espíritu Santo, y concedednos el don de la SABIDURÍA, que dándonos a conocer la verdadera dicha, nos separe de las cosas del mundo y nos haga gustar y amar los bienes celestiales.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Amén.

2. Venid, os Espíritu Santo, y concedednos el don del ENTENDIMIENTO, para que más fácilmente conozcamos y penetremos las verdades y misterios de nuestra Santa Religión.

Gloria al Padre...

3. Venid, oh Espíritu Santo, y concedednos el don del CONSEJO, que nos haga elegir en todo momento lo que contribuya más a la gloria de Dios y a nuestra propia santificación.

Gloria al Padre...

4. Venid, oh Espíritu Santo, y concedednos el don de la FORTALEZA, que haciéndonos superar todos los obstáculos que se oponen a nuestra salvación, nos una tan íntimamente a Dios nuestro Señor que nada, ni nadie, pueda separarnos de Él.

Gloria al Padre...

5. Venid, oh Espíritu Santo, y concedednos el don de la CIENCIA, que nos dé el perfecto conocimiento de Dios y de nosotros mismos y de los medios que debemos poner en práctica y los peligros que debemos evitar para llegar al cielo.

Gloria al Padre...

6. Venid, oh Espíritu Santo, y concedednos el don de la PIEDAD, que nos conduzca a cumplir con facilidad todo lo que sea del servicio de Dios y nos haga encontrar siempre dulce y ligero el yugo del Señor.

Gloria al Padre...

7. Venid, oh Espíritu Santo, y concedednos el don del TEMOR DE DIOS, que nos haga evitar con el mayor cuidado en todos los instantes de nuestra vida, todo lo que pueda desagradar a nuestro Padre Celestial.

Gloria al Padre...

Venid, oh Santo Espíritu Consolador, Padre de los pobres, dulce Esposo y suave refrigerio de las almas; venid y enriquecednos con las misericordias de vuestros siete dones, y danos con ellos vuestros preciosos frutos, a fin de que con vuestra divina asistencia guardemos puro nuestro corazón en la tierra y merezcamos después ver a Dios eternamente en el cielo. Así os lo pedimos por Cristo Señor nuestro que con Vos y el Eterno Padre vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Espíritu Santo